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Aragón

la brecha de género municipal

"Todavía somos pocas alcaldesas, pero hace 40 años casi no había ninguna"

Dos de las nuevas alcaldesas elegidas tras las últimas elecciones municipales, la de Utebo y la de Angüés, cuentan cómo decidieron entrar en sus ayuntamientos y dan su visión sobre la mujer y la política local.

Gema Gutiérrez se convirtió el pasado 15 de junio en la primera alcaldesa de Utebo, la quinta ciudad de Aragón.
Gema Gutiérrez se convirtió el pasado 15 de junio en la primera alcaldesa de Utebo, la quinta ciudad de Aragón.
Heraldo

El pasado 15 de junio, Gema Gutiérrez Valdivieso se convirtió en la primera alcaldesa de Utebo, un municipio que con sus más de 18.000 habitantes ya es la quinta ciudad de Aragón. Ese mismo día, Herminia Ballestín Miguel también pasó a ser la primera alcaldesa de Angüés, una pequeña localidad oscense que no llega a los 400 vecinos empadronados en la que la candidatura que ganó las elecciones estaba formada exclusivamente por mujeres.

Ambas son dos de las regidoras que accedieron por primera vez al cargo tras los últimos comicios municipales, y aunque sus circunstancias son muy diferentes, cuando se les pregunta por la desigualdad entre el número de alcaldes y de alcaldesas, las dos ven el vaso medio lleno. “Es verdad que está siendo un proceso lento, pero yo prefiero verlo en positivo porque cada vez somos más”, dice Gema. “Todavía somos pocas, pero es que hace 40 años casi no eramos ninguna”, coincide Herminia.

Gema Gutiérrez tiene 43 años y ya había sido concejala en el Ayuntamiento de Utebo durante el mandato 2015-2019. Según cuenta, entró en política municipal a raíz de su involucración en la asociación de madres y padres de alumnos (AMPA) del colegio de sus hijas. “Un día, el anterior alcalde, Miguel Dalmau, me llamó para hablar. Yo pensaba que querría proponerme algo sobre la escuela de padres, pero me planteó entrar en la agrupación local del PSOE. Me sorprendió, pero acepté y me gustó lo que encontré”. Luego vino entrar en las listas de número 4, ser elegida concejala, gestionar las delegaciones de Educación, Cultura y Turismo durante cuatro años, la propuesta de encabezar la candidatura para las municipales del pasado mes de mayo, la elección…

Después de mes y medio en el cargo, esta licenciada en Filología Inglesa nacida en Baracaldo que vive en Utebo desde hace 18 años dice no haber notado “ninguna diferencia” en el trato que recibe como máxima responsable del Ayuntamiento. “Ni para bien ni para mal, ni ahora como alcaldesa ni antes como concejal”, cuenta. “Creo que el trato que recibo depende de la responsabilidad y de la autoridad que ostento, no del hecho de que sea mujer”. Según explica, en la relación con el resto de los trabajadores municipales percibe que el cambio en la alcaldía ha sentado bien, pero lo achaca “a que la renovación siempre trae aire fresco”. “Ni es mérito mío ni demérito de Miguel”, se apresura a aclarar.

Sobre la aportación que las alcaldesas pueden hacer a la política municipal, Gema destaca que las mujeres “organizan las cosas de otra manera y van más al grano, sin perder el tiempo”. “También tenemos una forma distinta de comunicarnos, tanto en público como en privado, pero son cuestiones que no nos hacen ni mejores ni peores: yo creo firmemente en la igualdad, pero eso no significa que hombres y mujeres seamos iguales”, comenta.

En cuanto a la lentitud con la que las mujeres se están incorporando a las alcaldías de Aragón, la regidora de Utebo considera que se trata de un proceso similar que se observa con otro tipo de responsabilidades.”Yo he podido comprometerme con mi pueblo porque mis hijas ya no son tan pequeñas, pero la realidad es que las mujeres seguimos soportando un mayor peso en la casa y en la familia, y eso dificulta mucho tanto nuestra carrera profesional como otras actividades que exijan mucho sacrificio, en este caso la política”, señala. “Ser concejal o ser alcaldesa es una labor que requiere una gran exigencia personal”, recuerda.

Mujeres por el Municipio de Angüés ha logrado en su estreno la victoria electoral con mayoría absoluta. Gobernarán con cuatro concejales, por tres del PSOE, todos hombres. ¿Guerra de sexos? Ellas dicen que no.
Herminia Ballestín, en el centro, con sus compañeras de Mujeres por el Municipio de Angüés, donde esta candidatura se estrenó con victoria electoral por mayoría absoluta con cuatro concejales, por tres del PSOE, todos hombres.  
HA.

Un homenaje a las luchas de las mujeres

Herminia Ballestín tiene 63 años y ya está prejubilada tras haber regentado una empresa de quesos. Vive en Angüés desde que se casó hace ya más de 40 años, y en los primeros años de la democracia se presentó a concejala por el PP y por el PSOE. “En los pueblos pequeños las ideologías no cuentan tanto, lo importante es no ser intransigente e intentar trabajar para todos los vecinos por igual”, recuerda.

De aquella primera etapa salió escaldada porque ser concejala “era un trabajo duro e incomprendido”. Por eso jamás imaginó que muchos años después iba a volver a presentarse a unas elecciones municipales. “De verdad que ni me lo planteaba, pero fue pasando el tiempo y vi que el anterior alcalde repetía y repetía sin que se presentase nadie, y que eso no era bueno para el pueblo porque aunque no quieras te hace acomodare”, cuenta.

Ya le habían hecho propuestas similares otras veces y siempre había dicho que no, pero hace unos meses se lo volvieron a plantear y entonces surgió la idea: se presentaría siempre que en la lista solo hubiera mujeres y que fuera una candidatura independiente. “Primero lo comenté con una persona de confianza, ella a su vez con otra, y así se fue formando el grupo. En seguida completamos la lista y nos comprometimos a seguir todas juntas pasase lo que pasase”. Lo que pasó fue que Mujeres por el Municipio de Angüés ganaron las elecciones por mayoría absoluta y Herminia fue elegida alcaldesa.

“De verdad que no lo hicimos porque crea que una candidatura solo de mujeres sea mejor que una en la que haya hombres”, recalca la regidora. “Lo que pienso es que lo puede hacer igual de bien que cualquiera, y lo planteamos en una especie de reivindicación, de homenaje a todas las batallas que han ido luchando las mujeres a lo largo del tiempo”. No esperaba que su idea tuviera la repercusión que ha tenido, pero reconoce que siempre ha sido una repercusión “en positivo”. “No creo que nadie se haya molestado, desde luego no era nuestra intención”, dice.

Sobre las diferencias entre las concejalas y las alcaldesas con los concejales y los alcaldes, Herminia sostiene que las mujeres “se preocupan más por los detalles, por los pequeños gestos”. “Pero al final lo fundamental es tener sentido común, seas hombre o mujer”, insiste antes de adelantar una de las ideas que lleva para su mandato: fomentar el trabajo colectivo de los vecinos como fórmula más barata y solidaria para sacar adelante pequeñas obras y mejoras en el pueblo.

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