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Heraldo Saludable

"Nuestra operación de varices se convirtió en una pesadilla"

Varias mujeres sufrieron quemaduras al infiltrarles una concentración de bicarbonato seis veces mayor de la pautada.

Gabriela Oltean enseña fotos de las quemaduras que sufrió tras su operación de varices.
Gabriela Oltean enseña fotos de las quemaduras que sufrió tras su operación de varices.
Raquel Labodía

Una simple operación de varices en enero de 2016 se ha convertido en una auténtica pesadilla para Gabriela Oltean y María, nombre ficticio ya que prefiere mantener el anonimato. La infiltración de una anestesia tumescente con una concentración de bicarbonato hasta seis veces mayor de la recomendada les provocó quemaduras químicas de segundo grado en las piernas, de las que todavía no se han terminado de recuperar y les han causado secuelas físicas, estéticas y psíquicas que han condicionado su día a día.

Ambas presentaron un recurso contencioso administrativo por esta negligencia médica, que tres años después está visto para sentencia. El Salud reconoció su responsabilidad patrimonial por mala praxis, pero solo aceptó pagarles una indemnización de 7.000 euros a Gabriela y 19.000, a María. Unas cantidades que –aseguran– no se ajustan a todo el daño moral y físico que han sufrido durante estos años. De hecho, María estuvo ingresada cuatro meses, dos de ellos en la uci de Quemados, tuvo que someterse a varias operaciones e incluso corrió riesgo en un momento dado de perder una pierna. En el recurso contencioso reclaman que al menos se les indemnice de acuerdo a los actuales baremos, que se rigen por las lesiones en accidentes de tráfico.

"Nadie sabe lo que hemos sufrido. Todos somos humanos y sabemos que cometemos errores, pero con nosotras no han actuado bien", asegura Gabriela, que recuerda las graves secuelas estéticas que les han quedado y que les impiden por ejemplo ponerse falda, vestido o un simple bañador.

Aseguran que nadie es consciente de los intensos dolores que padecieron al llevar las extremidades en carne viva, llenas de ampollas y totalmente inflamadas. Tras las importantes quemaduras en la región safena de la extremidad inferior tratada, María precisó de cirugía plástica y nueva intervención quirúrgica por desbridamiento (eliminación del tejido dañado o muerto) y dermolipectomía del muslo para retirar el exceso de piel. Posteriormente, también tuvo que ingresar por dehiscencia (abertura de una intervención) y necrosis con fistulización.

"Nos hemos sentido solas durante todo este proceso. Casi sentíamos que teníamos nosotras la culpa de esta situación, cuando lo único que hicimos fue confiar en los médicos y en una operación de varices", afirma Gabriela, que junto a María están representadas legalmente por el abogado Aurelio Marín. "Lo único que pedimos es que se nos compensen por las enormes secuelas que hemos y estamos sufriendo. Que al menos podamos operarnos en otro sitio para recuperarnos", concluyen las afectadas.

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