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Aragón

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Un encaste de casta aragonesa

Representantes políticos, Universidad de Zaragoza y ganaderos trabajan para lograr el reconocimiento como raza autóctona de las vacas bravas del valle del Ebro.

Ejemplares de bovino bravío que los ganaderos aragoneses quieren que se reconozcan como raza autóctona del valle del Ebro.
Ejemplares de bovino bravío que los ganaderos aragoneses quieren que se reconozcan como raza autóctona del valle del Ebro.
J. I. S.

El reconocimiento como raza autóctona de la vaca brava del valle del Ebro por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimientación y Medio Ambiente es el objetivo en el que actualmente trabaja la Asociación para el reconocimiento del bovino bravío autóctono conocido como de la tierra o del terreno en la ribera del río Ebro. Esta asociación surgió de la iniciativa, entre otros, del exnovillero y banderillero Juan Inazio Serrano, quien hace unos cinco años, mientras estudiaba en la Universidad Autónoma de Barcelona, comenzó a realizar estudios para tratar de demostrar que el ganado bravo del valle del Ebro tiene características propias que le permitirían constituirse como un encaste propio.

Desde el punto de vista morfológico, este tipo de ganado se caracteriza, entre otras cosas "por tener unos cuartos traseros rectos, no prominente y un flequillo urino. Además, son degollados de papada, es decir, carecen de ella, tienen sienes estrechas y extremidades cortas", explica Serrano, que ejerce como secretario de la asociación.

"En esta raza podrían incluirse hasta cinco variedades autóctonas diferentes, en función de color de su capa y del color y forma de sus mucosas. Así, podríamos catalogar una variedad colorada y perfil frontonasal recto, una variedad castaña y perfil frontonasal recto, otra variedad también castaña, pero de perfil frontonasal cóncavo, una cuarta variedad de capa oscura y perfil frontonasal cóncavo y, por último, una variedad tostada con un perfil frontonasal semicóncavo o recto", detalla.

Los orígenes de esta variedad de ganado bovino, según los estudios que ha realizado la asociación, se remontan a las migraciones de los pueblos celtíberos que se asentaron con sus ganados en lo que hoy es Aragón, entre los siglos IX y II a. C.

Evitar su desaparición

Actualmente se están realizando, en colaboración con la Universidad de Zaragoza, estudios de ADN a 140 reses de este tipo. Los resultados se remitirán al Ministerio de Agricultura para que se pueda alcanzar la declaración de raza autóctona en peligro de extinción y que los ganaderos pudieran así optar a ayudas de diversas instituciones, incluida la Unión Europea, que ya desarrolla programas similares para la reintroducción de un bóvido como el uro en zonas de Holanda y Alemania. De hecho, ya se trabaja para pedir colaboración de dos programas europeos como son Sudoe y Poctefa.

Además, la declaración de raza autóctona, según explica Juan Inazio Serrano, permitiría evitar la desaparición por absorción genética de otras variedades de ganado bovino, y afrontar mejor los estrictos saneamientos, es decir, los sacrificios de cabezas de ganado cuando hay brotes de enfermedades. Asimismo, permitiría trabajar de manera unificada en todas las comunidades del Valle del Ebro, algo que ya se está empezando a lograr, ya que hasta hace un tiempo algunas comunidades se centraron solo en variedades más propias de cada zona.

Apoyo institucional

Los miembros de la Asociación han mantenido encuentros no solo con el consejero de Desarrollo Rural del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, sino también con miembros de los grupos parlamentarios de las Cortes de Aragón con presencia en el Parlamento aragonés en la anterior legislatura.

"Queremos que esto sea un proyecto relevante para Aragón, de promoción y difusión de algo que es patrimonio de la comunidad, al margen de ideas políticas", afirma Serrano, quien, aunque lamentaba el "desconocimiento de esta raza de ganado", ha elogiado el «total apoyo» por parte de todos los grupos políticos, a cuyos representantes, además, planean llevar a visitar y conocer las ganaderías sobre el terreno.

En la zona del valle del Ebro existen alrededor de 40 vacadas que cuentan con reses de esta variedad. Casi la mitad de ellas, un total de 19, se encuentran en Aragón.

El resto se distribuyen entre Navarra, donde se localizan unas 15 explotaciones y La Rioja. También se pueden encontrar algunas cabezas de este ganado en la zona de Levante (Castellón y Valencia), aunque ya muy entremezcladas con otras variedades.

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