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Fracasa el proyecto de la Universidad de Zaragoza para reducir sus departamentos

Tras dos años de trabajo, la previsión es que finalmente pasen de los 57 actuales a 51. La idea inicial planteaba que tras la reestructuración quedaran entre 21 y 34.

La Universidad anunció hace dos años el inicio de una reestructuración departamental que ha quedado bastante descafeinada.
La Universidad anunció hace dos años el inicio de una reestructuración departamental que ha quedado bastante descafeinada.
Guillermo Mestre

A día de hoy, todo apunta a que tras dos años de estudios y trabajos, la anunciada y esperada reestructuración departamental de la Universidad de Zaragoza se va a quedar en nada.

La iniciativa, avalada por el rector José Antonio Mayoral cuando llegó al cargo, tenía por objeto reducir drásticamente los 57 departamentos existentes en la actualidad, de cara a racionalizar estas estructuras y optimizar su funcionamiento. Procesos similares han sido acometidos ya por otras universidades españolas, algunas de las cuales aceptaron la invitación de venir a explicar a los docentes aragoneses cómo se había llevado a cabo esta reestructuración en sus instituciones académicas.

Pese al tiempo dedicado a hacer informes y estudios y las entrevistas mantenidas por el Consejo de Dirección de la Universidad de Zaragoza con los profesores, no ha sido posible convencerlos de las bondades de este cambio. La voluntad del rector de no imponer una integración que pudiera violentar a los docentes de la Universidad y la reticencia mostrada desde el principio por los departamentos más pequeños para unirse a otros (o entre sí) y perder su identidad ha dado, de hecho, al traste con la propuesta.

Una exigua reducción

Aunque el proceso aún no ha concluido del todo, fuentes del equipo de dirección de la Universidad de Zaragoza han reconocido que los 57 departamentos universitarios que existen en la actualidad probablemente queden en 51 y otros cuatro se configuren como unidades predepartamentales. Una exigua rebaja que no puede considerarse reestructuración como tal, si se tiene en cuenta que la intención inicial era que al finalizar el proceso quedaran solo 21 departamentos (cifra que fue aumentando hasta los 32).

Fuentes del equipo de dirección de la Universidad de Zaragoza que ha estado gestionando el programa de reestructuración departamental en los últimos dos años recordaron que en 2018 se comenzó a elaborar un estudio para analizar el grado de complejidad de los 57 departamentos que existen ahora en la Universidad para poder determinar, con datos objetivos y constatables, cuáles podían integrarse. Las conclusiones del informe arrojaron que 23 de ellos eran muy complejos y grandes y otros once eran suficientemente complejos. Por ello, consideraron que estos 34 no hacía falta integrarlos con ningún otro porque su dimensión y complejidad era ya elevada.

Salieron otros 16 pequeños que, en opinión de los responsables universitarios, sí convenía que se unieran a otros de mayor tamaño o entre sí para formar estructuras más complejas. Es a estos a los que se ha estado animando a integrarse y se les ha dado de plazo hasta finales de este mes de julio para que comuniquen su decisión. Aunque fuentes de la Universidad se mostraron bastante convencidas de que no aceptarán unirse a otros y propondrán conservar su condición de departamentos universitarios.

Cuatro predepartamentales

De los siete restantes, el de Arquitectura ya se había configurado como unidad predepartamental anteriormente. Y otros seis no cumplían con la normativa estatutaria de la Universidad, que fija que para tener la consideración jurídica de departamento se debe contar, como mínimo, con quince profesores a tiempo completo, de los que diez deben ser funcionarios y cinco doctores. Los seis que han perdido esta condición son los departamentos de Filosofía, Bellas Artes y Periodismo, que podrían constituirse como unidades predepartamentales; uno de Historia, que baraja la posibilidad de unirse a otro de esta misma rama de conocimiento y dos de Didáctica, que probablemente se integren para formar un departamento único.

Al término de este mes, el equipo de dirección de la institución académica aragonesa dará por cerrado su proceso de reestructuración departamental y llevará al Consejo de Gobierno de septiembre la propuesta final para que apruebe el mapa de los departamentos de la Universidad de Zaragoza. Salvo sorpresas, de los 57 actuales se pasará a 51 más cuatro unidades predepartamentales, un resultado bastante alejado del que se pretendía lograr al poner en marcha este proceso.

Un ambicioso proceso de integración que fue recibido con recelo por los docentes

Cuando el rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral, comenzó a hablar en 2017 de adelgazar la estructura de la institución aragonesa, el ambicioso objetivo fijado por el Consejo de Dirección de Unizar apuntaba a que al final del proceso, los 57 departamentos existentes acabarían siendo 21. Eso sí, sin reducir docentes ni sedes de trabajo. Esta profunda reestructuración se planteó con la intención de simplificar las estructuras universitarias para optimizar su funcionamiento, hacerlas más eficientes y ágiles, evitando duplicidades y ahorrando costes.

La medida venía a dar cumplimiento a uno de los compromisos electorales defendidos por Mayoral cuando se presentó al cargo en 2016 y buscaba adaptar la institución al siglo XXI, tal y como se había hecho ya en alguna otra universidad española.

Adaptar estructuras de 30 años

La institución argumentaba por esas fechas que desde que se había implantado esta organización departamental en los años ochenta, se habían generado "disfunciones", ya que en estos treinta años se habían ido superponiendo estructuras que ralentizaban la toma de decisiones y complicaban la coordinación entre 57 equipos independientes, cada cual con su tamaño y complejidad.

La propuesta del equipo directivo de la Universidad levantó ampollas desde el principio y 45 de los 57 directores de los departamentos mostraron su rechazo y firmaron una carta pidiendo que se retirara el primero de los borradores de tan ambicioso cambio. Explicaban que no eran reacios a la reestructuración como tal, pero no veían clara la concentración de muchos profesores y asignaturas en un mismo departamento, al tiempo que ponían de manifiesto la dificultad de una integración de este calado en una universidad tan grande como la de Zaragoza.

Aparte de los problemas organizativos, el recelo se debió al hecho de que la reducción del número de departamentos llevaría aparejada una redefinición de los cargos (directores y secretarios de los departamentos), su dedicación docente y sus retribuciones.

Para evitar un rechazo frontal, la Universidad decidió hacer en 2018-2019 un estudio en profundidad para analizar la complejidad de los diferentes departamentos y justificar así la integración de algunos de ellos. En el informe se tuvieron en cuenta aspectos como el número de profesores a tiempo completo y asociados, las áreas de conocimiento, la dispersión de docentes por los diferentes campus o los alumnos matriculados. Y se concluyó que 34 eran ya suficientemente grandes y complejos, pero que 16 debían unirse a otros o entre sí. Aparte de los siete que no cumplían con la normativa para ser considerados departamentos y debían integrarse o reconvertirse en unidades predepartamentales.

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