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Aragón

aragón, pueblo a pueblo

Graus alimenta el espíritu y el cuerpo con idéntica pasión y detallismo

La famosa longaniza es la bandera culinaria de la localidad, que exhibe un brillante acervo cultural, amén de joyas patrimoniales como el Museo de Iconos y el Santuario de la Virgen de la Peña, su sede.

A pocos amantes de la geografía aragonesa se les escapa la magia ribagorzana y el encanto de la plaza Mayor de Graus, centro neurálgico de la comarca, con la emblemática Casa del Barón (cuna del buen yantar) en sus soportales. En uno de los accesos, el artesano Vicente Mur (también músico en la rondalla local) tiene su negocio de reparación de calzado y venta de bastones. Muy cerca, María José Trell mantiene la zapatería inaugurada por su bisabuelo a finales del XIX como alpargatería y colmado. Allá llegan a menudo los habitantes de Tournefeuille, pequeña ciudad junto a Toulouse, hermanada con Graus y distante 250 kilómetros.

Pasear por el centro de Graus es un placer; para placentero, empero, está el manjar por excelencia de Graus: la longaniza. Marta Balaguer Aventín es la gerente de Aventín desde hace 4 años junto a su madre, María Dolores Aventín. "Mis abuelos maternos pusieron una tienda en la que vendían los derivados del cerdo. Empezaron a elaborar, se sumaron mis padres, la tienda se hizo más grande, llegó la fábrica… hoy somos 40 trabajadores, la mayoría del personal llevan media vida con nosotros; el 80%, me han visto desde niña. Son el alma de la empresa, porque se entregan al máximo. Tenemos dos tiendas físicas, una virtual y todos nuestros productos están libres de gluten". Marta está agradecida al apoyo actual de su madre y a la preparación intensiva que le brindó su padre. "Él falleció hace cuatro años; los tres últimos de su vida se dedicó a formarme, y cuando tuve que sentarme en esta silla sabía lo que había que hacer".

La longaniza fresca es el producto estelar grausino, el que atrae a las masas, aunque la seca también mueve pasiones; no hay que olvidar a la chireta, menos conocida fuera de la zona, pero esta moltura de tripas de cordero con arroz y magro, que nació como comida de aprovechamiento, es una delicia cortada en rodajas y frita. Aventín tiene compañía de lujo en el sector dentro de Graus; Casa Puchercós y sus Embutidos Villa de Graus, o Melsa con sus 150 años de historia y la excelencia en la gallina trufada o la presa.

Cultura al poder

Jorge Mur es técnico de cultura del Ayuntamiento desde hace 18 años y responsable del festival Nocte en sus 16 ediciones; la de 2019 empezó este fin de semana y se extenderá otros dos. El epicentro de la cultura grausina es el Espacio Pirineos, un antiguo colegio jesuita que estos días alberga una exposición del fotógrafo local Andrés Burrel.

"Nocte –recuerda Jorge– quería atender en su nacimiento segmentos como el teatro o la danza. Desde 2003 había otro festival aquí, el Meeting Pop de música, que luego se convirtió en el Ribagorza Pop: se trajo a gente como Santiago Auserón o Kiko Veneno, pero acabó desapareciendo. En Graus hay mucha tradición teatral, tanto en el sector religioso como en el satírico con la Mojiganga; también había mucho interés en la danza, que durante años ha hecho lucir aquí Elia Lozano, o el circo… queríamos canalizar la creatividad local y acompañarla de propuestas nacionales e internacionales. Tenemos el teatro Salamero, con más de ocho décadas, pero no esta en condiciones para todo tipo de montaje, así que optamos por actuaciones al aire libre, en plazas y rincones, con la suma de gastronomía local".

Graus presume de talento. A Deshora es el grupo municipal de teatro, dirigido por Laura de la Fuente; está el grupo Poetián, con repertorio musical y danzante y textos en ribagorzano… hay banda de música y muchos músicos, como los tres hermanos Lleida, Enrique, Santi y Pablo, profesores de conservatorio y pianistas, partícipes en muchos proyectos diversos, Marcos Castán y Noelia Torres brillan en dirección de coros, Mosicaires acaba de sacar nuevo disco, y dos talentos jóvenes en la canción de autor como Julia Martínez y Jimmy J. Moore investigan terrenos más cercanos al pop y el rock americano. "También se hicieron trabajos por géneros –recuerda Jorge– como un compilado de rock grausino en 2003: Acetileno, Porcus Fémina y El Eterno Proyecto".

Si de cultura se habla, Constancio Aridita es otro referente insoslayable en Graus, como alma del Museo de Iconos situado en el Santuario de Nuestra Señora de la Peña y apoyado firmemente por el Obispado. El paseo por sus salas permite disfrutar de una explosión de color y contenido, desde los iconos más humildes a los más lujosos, con las dilectas explicaciones de Constancio al quite. "La yema de huevo y la tierra son los materiales tradicionales, aunque hay algunos al óleo y otros con pintura diluida en grasa animal en monasterios más pobres, como los siberianos". Hay vestigios de Bulgaria, Rumanía, Rusia (en esa sala se entra a oscuras y se aprecia la gradación de los tonos a la luz de las velas), Serbia, Grecia, Polonia, Ucrania, Chipre… y también Bizancio y Roma, más una sala dedicada a Etiopía en el piso superior. San Nicolás, El Perpetuo Socorro o la Virgen del Kazán son algunos de los iconos más comunes y admirados".

Visitas guiadas, torneo de polilitos y un patrimonio bien catalogado

Ángel Aventín, presidente de la Asociación Ramiro I de Graus, puede presumir de innovador; el próximo 28 de julio organiza la cuarta edición del Campeonato de Piedras en Equilibrio de Graus, con los polilitos (muchas piedras, así se refiere a este tipo de arte efímero) como protagonistas; este año se cuenta con una eminencia mundial en la materia, Pedro Durán. “Es una afición personal que comparto cada vez con más gente; en la asociación también estamos orgullosos del catálogo patrimonial de Ribagorza que confeccionamos, y que abarca desde lugares a edificaciones personas, con fichas muy completas. Nuestra riqueza merece ser más conocida. También promovemos una jota grausina, ‘Viva Aragón’, para himno autonómico, y gestionamos visitas guiadas al románico de la comarca, con el apoyo de un especialistas de primer orden como Paco Martín Forniés. También libramos otra pelea: el nombre de la comarca en Ribagorza debe ir sin el ‘La’. Así fue desde el año 1000 hasta el año 2002”.

En datos

Comarca: La Ribagorza

Población: 3.325

Distancia a Huesca, su capital de provincia: 81 km

Los imprescindibles

Las pedanías de Graus

Abenozas, Aguilar, Aguinalíu, Bellestar, Benavente, Centenera, Ejep, Güel, Juseu, Panillo (foto), Pano, P. Mon, P. Fantova, Pueyo Marguillén, Soler, Tosquilla, Torres de Ésera y Obato, Torrelabad, Torres del Obispo y Ventas de Santa Lucía.

Solera en la acogida

El Hotel Palacio del Obispo es el gran orgullo hotelero de Graus, junto al más modesto (pero centenario y muy apreciado) hotel Lleida. También destaca el Hotel Boutique Bodegas de Arnés, solo para adultos, camino de Panillo.

El Corazón de Jesús

Esta imagen de Cristo lleva medio siglo mirando a Graus desde lo alto. El año pasado se hizo un ‘crowdfunding’ para arreglarlo tras una fuerte tormenta. Se resolvió el problema y se mejoró el acceso con los fondos sobrantes.

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