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Rafael Soteras: "El incendio del Corona fue el gran atentado de la Transición"

Esta semana se cumplen 40 años del suceso. El fiscal e hijo del juez instructor del caso defiende que su padre concluyó que el fuego se propagó con napalm y amonio.

Esta semana se cumplen 40 años del suceso. El fiscal e hijo del juez instructor del caso, defiende que su padre concluyó que el fuego se propagó con napalm y amonio

¿Dónde le cogió el incendio del hotel Corona hace 40 años?

Yo estaba estudiando cuarto de Derecho y acababa de terminar el curso. Mi padre, Rafael Soteras Casamayor, estaba de guardia el día que ocurrió el incendio del hotel Corona de Aragón (12 de julio de 1979) como magistrado juez titular del Juzgado de Instrucción 1 de Zaragoza.

¿Vivió con su padre toda la instrucción del caso en Zaragoza?

Fue una vivencia personal y a la vez académica. Lo vivimos intensamente en mi casa y yo, al ser estudiante de Derecho, estuve muy cerca del día a día que tuvo mi padre en la instrucción compleja de este sumario.

El suceso parece que superó a los bomberos aunque estaban a 200 metros. ¿El fuego de la churrera era insólito?

Mi padre se encontró con un caso excepcionalmente complejo, donde había que analizar todas las causas de aquel incendio que fue rápido, sorpresivo y no proporcionado al motivo originario que se apuntaba, la churrería. Era difícil también porque había muchas víctimas, las compañías de seguros, los propietarios del Corona, etcétera.

¿Qué les transmitió su padre sobre el motivo del suceso?

Mi padre me transmitió que en este sumario tuvo la convicción de que había que realizar un trabajo muy riguroso y fruto del resultado de la investigación, entre los técnicos y los testigos directos. Concluyeron que la causa del incendio fue exógena. Debido a la trascendencia que tuvo por la cantidad de muertos y heridos que se registró, había que llegar a la conclusión final certera. No se podía hacer afirmaciones a la ligera, excusas que resultaran verosímiles o que se tapara el cielo con la mano, sino todo lo contrario. Había que averiguar la verdad desde el punto de vista jurídico.

Se inhibió de la causa para que la Audiencia Nacional lo investigara como un atentado.

Mi padre encargó una gran variedad de informes periciales, además de los aportados por las partes. Todos salvo uno, que era de menor entidad, se decantaron por un factor exógeno, ajeno al incendio de lo que fue la churrera de la cafetería. Los expertos que más lo precisaron fueron los de la compañía del gas, el Gabinete de Seguridad e Higiene en el Trabajo, el Laboratorio Químico Militar del Ejército y hasta un informe técnico de una compañía de seguros holandesa. Apuntaron que en los codos o los extremos de las salidas de aire acondicionado del edificio y en la parte central de las escaleras se habían colocado unos recipientes de uno a dos kilos que contenían napalm y nitrato de amonio, junto con otros elementos de menor entidad, como aluminio y magnesio. Estas sustancias se caracterizaban porque propagaban el fuego a una gran velocidad y potencia. Además, tenían la peculiaridad de que no dejaban rastro y desaparecieron. Hacía falta unos mínimos conocimientos para llevar a cabo esta mecánica destructiva.

¿Estos informes condujeron a su padre a concluir que fue un incendio provocado?

Claro, con esos informes de base, mi padre dijo que había unos elementos exógenos que provocaron el incendio. No se conocía la autoría, pero agregó que debía obedecer a una organización terrorista. Sobre todo porque en esos días ETA se atribuyó el atentado en varias llamadas a medios de comunicación extranjeros, donde encontraba más eco que en los nacionales. Mi padre dictó dos autos: uno en el que apuntaba que se produjo un delito de homicidio, lesiones e incendio, que fue a la Audiencia Provincial y solo contemplaron que se produjo un incendio. En el segundo se atribuyó a una banda terrorista, por lo que se remitió a la Audiencia Nacional, pero lo devolvieron porque no habían encontrado pruebas suficientes.

¿El juez Rafael Soteras tuvo que cerrar la instrucción en contra de su voluntad, entonces?

Pues sí, porque el instructor se tiene que ajustar a las autoridades superiores.

El juez civil Santiago Pérez Legasa y la Sala de lo Contencioso del Supremo siguieron la tesis de su padre. ¿Por qué se bloqueó la vía penal durante 40 años?

El Derecho no es una ciencia exacta. Las distintas jurisdicciones contemplan diferentes aspectos, pero en términos llanos vinieron a reconocer la misma conclusión que mi padre. En primera instancia de la vía civil, el magistrado Santiago Pérez Legasa reconoció que la empresa del hotel no tenía responsabilidad y las compañías de seguros no debían asumir las indemnizaciones. Luego la Administración del Estado reconoció la situación de víctimas de terrorismo (desde el año 2000) y les indemnizó en calidad de tal. Por una vía indirecta se les reconoce la justicia, aunque de manera parcial porque se resarce a los afectados pero no se castiga a los culpables.

¿El incendio del Corona fue el gran atentado de la Transición?

Por las fechas en las que se produjo, el incendio del Corona fue el gran atentado de la Transición. También por el perfil y la cantidad de víctimas.

¿El objetivo pudo ser provocar un golpe de Estado como el que ocurrió un año y medio después?

Es una hipótesis, pero se entregaban los despachos de teniente en la Academia General Militar y además era un edificio donde se hospedaban sus familias. Entre ellos estaba el nieto de Franco y su familia se encontraba en el hotel Corona.

La colaboración de los bomberos norteamericanos fue importante a pesar del viento que se generó en la parte superior del hotel.

Los militares norteamericanos se jugaban la vida descolgándose del helicóptero para salvar a las personas y las corrientes de aire caliente que se forman no eran aconsejables para manejar la aeronave, y más encima de un edificio en llamas.

¿Qué conclusión ha sacado del ejemplo de su padre en un caso que marcó a esta ciudad?

La satisfacción del deber cumplido, la tranquilidad de la conciencia personal y profesional, el ejemplo de un juez vocacional, y una cierta frustración porque el resultado de una investigación muy detallada y evidente no llegara a buen puerto.

¿Un día el Estado levantará el velo del incendio del Corona?

No lo sé. Es un tema de terrorismo que afortunadamente ha concluido, pero tiene secuelas y trazos todavía vigentes. No sé si habrá interés en resucitar un asunto del que han pasado 40 años. Tengo mis dudas.

"Mi padre fue reconocido por las víctimas y el embajador"

El juez Rafael Soteras Casamayor murió en 1985 tras recibir muchos agradecimientos de los familiares de las víctimas. El alcalde de Zaragoza, Ramón Sainz de Varanda, que era amigo suyo, y del embajador de Estados Unidos también reconocieron su labor. Recibió la medalla de Raimundo de Peñafort, el mayor reconocimiento en la Administración de Justicia. Su hijo cuenta que le quedó la satisfacción del deber cumplido a plena conciencia. "Él vivió un sentimiento recíproco ante el Cuerpo de Bomberos y el Ayuntamiento porque se portaron de manera ejemplar, como los bomberos de la Base", agrega. "Recibió correspondencia de extranjeros que se encontraban en el hotel", añade. El embajador norteamericano le mandó un agradecimiento por las facilidades prestadas desde el juzgado para que pudiera volar el helicóptero para rescatar a los que pudieron subir a la azotea. "Hubo trabas porque tenían que aterrizar en el patio trasero de la Delegación de Hacienda y el delegado fue objeto de críticas, algo que yo mismo pude escuchar en una conversación entre él y mi padre ese año (1979) o el siguiente", subraya.

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