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entrevista

Julia Herrero, una física que enseña a las niñas "cómo investigar cosas chulas"

Esta doctora en Ciencias por la Universidad de Zaragoza, es precursora de la iniciativa '11 de febrero', que desde 2017 busca fomentar la vocación científica en las niñas. Se declara feminista y optimista con el cambio social que, poco a poco, se va fraguando, aunque lamenta que aún "haya una brecha de género muy clara".

La física Julia Herrero es una de las precursoras de la iniciativa '11 de febrero', que persigue acercar la ciencia a las niñas
La física Julia Herrero es una de las precursoras de la iniciativa '11 de febrero', que persigue acercar la ciencia a las niñas
Javier Cebollada/EFE

La física Julia Herrero asevera que le cuesta imaginarse no siendo feminista, condición que le ha abierto puertas que, sin serlo, no hubiera sabido abrir, e intenta trasmitir a las niñas, mediante la iniciativa 11F, su vocación científica con su propia experiencia: mostrándoles su trabajo y demostrándoles que es una mujer que puede investigar cosas "muy chulas".

Julia Herrero Albillos (Burgos, 1979), precursora de la iniciativa "11 de febrero" que desde 2017 busca fomentar la vocación científica en las niñas, reconoce en una entrevista que tres años no es tiempo para cambiar la situación, pero sí para apreciar "ligeros indicios" de que la ciencia se asocia a las mujeres y de que cuando se habla de ciencia en los medios hay más presencia femenina.

Esta doctora en Ciencias por la Universidad de Zaragoza e investigadora en materiales magnéticos en el Instituto de Ciencias de los Materiales de Aragón, intenta cambiar lo que les dicen a las niñas que tienen que hacer los padres, los escaparates y los anuncios de la tele, y también los "sesgos sutiles" que hacen que para las mujeres no sea igual participar en la sociedad.

¿Cómo surge la iniciativa 11 de febrero?

Es una iniciativa ciudadana que nació aprovechando que la ONU había declarado en diciembre de 2015 el 11F como Día Internacional de la Mujer y la Ciencia para intentar fomentar vocaciones científicas en las niñas, visibilizar el trabajo femenino e intentar cambiar la brecha de género que existe en la ciencia que, por ejemplo, en física es bien clara.

Aglutina alrededor de una web y de redes las actividades que organizan distintos colectivos, universidades, centros de investigación, personas y empresas en torno a esa fecha y tiene diverso material: desde dibujos para colorear hasta biografías de científicas, listados de películas y libros sobre su trabajo o informes que reflejan que existe un problema en ciencia y sesgos de género.

 ¿Tuvo claro desde pequeña que quería ser científica?

Mi madre era matemática y mi padre físico y eso hizo que me gustara la ciencia y me decanté por la física, aunque en algún momento pensé en hacer arquitectura. Me considero muy afortunada porque no me han quitado la idea sino que la han fomentado.

Los estudios reflejan que las niñas se autoexcluyen de las carreras científicas antes de la adolescencia.

Hay un problema muy grande y es que asociamos ciencia con genialidad. Y también las niñas asocian sus buenas notas con que son muy trabajadoras y los niños con que son muy inteligentes. La suma de esos dos ingredientes hace que, en promedio, las niñas se autoexcluyan. También es curioso que aunque química y física son disciplinas parecidas en dificultad, en la primera hay muchas más mujeres.

¿Y qué les dice para que sigan interesadas en la ciencia?

Les hablo de mi investigación y les enseño un trabajo muy chulo que tengo con meteoritos que les alucina. Quiero que vean que una mujer, que está allí y pueden tocar, puede investigar cosas chulísimas. No me gusta hablar solo de científicas pioneras y de los problemas que tuvieron porque no todas vamos a ser Marie Curie. Mi vida, aunque haya ciertos sesgos, no es tan complicada como la de las pioneras científicas.

 ¿Ha tenido más trabas en su carrera que compañeros masculinos?

 Abiertamente pocas, pero sutilmente sí. Hay que ver los números y qué oportunidades tienen en promedio hombres y mujeres y que lo tenemos más difícil.

¿Cuál es la situación de las científicas españolas en puestos de responsabilidad?

No solamente el porcentaje es bajo, lo que se achaca a su incorporación más tardía, sino que según el último estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sobre su plantilla segregada en género, las cosas están empeorando en la última década. A escasez de plazas y contratos con la crisis, lo tenemos nosotras más difícil y nuestras tasas de éxito son menores.

¿Cuál es el balance del 11F?

El primer año se lanzaron 400 actividades y el pasado febrero más de 2.200. Ahora se habla de la iniciativa en los medios y tenemos ligeros indicios de que está funcionando bien porque percibimos que la ciencia está mas asociada a las mujeres. Estamos en todas las comunidades y Aragón es una de las que mejor funciona porque el grupo de la primera edición era muy diverso, con ideas rompedoras que gustaron a los medios y que hizo que la bola vaya engordando.

¿Se va a exportar a otros países?

 Nos invitaron a Uruguay a contar la iniciativa y en países en los que se han hecho actividades la idea es que surja un grupo parecido. No tenemos dinero ni empleados, es todo voluntario, y aunque nos gustaría fomentarlo fuera, somos conscientes de las limitaciones.

 Ha trabajado en el extranjero, ¿cómo es la situación de las científicas españolas respecto a las de otros países?

En mi laboratorio en Berlín apenas había mujeres y las que estábamos prácticamente todas éramos extranjeras, no había científicas alemanas y la física es extremadamente machista. En una ocasión, en un congreso un catedrático alemán se sentó a comer con un grupo de españolas y nos preguntó que qué era lo que iba mal en España para que hubiera tantas mujeres en física.

Alemania tiene muchas medidas para la conciliación y la igualdad, pero a la hora de la verdad las mujeres que conocí y que habían hecho la tesis daban un paso atrás.

¿Qué debe hacer la administración para fomentar y visibilizar la presencia femenina en la ciencia?

Tiene las competencias de educación, que es lo que más puede influir en la sociedad. Puede hacer que las editoriales cambien lo que aparece en sus libros y apoyar iniciativas de Mujer y Ciencia y programas específicos de divulgación que hacen las universidades y centros de investigación.

¿Qué aporta la mujer a la ciencia?

Una visión distinta, soluciones más diversas a los problemas y otra forma de hacerla. La diversidad siempre va a dar una ciencia mejor.

 ¿Cuáles son los principales obstáculos de las científicas españolas?

 Los de todos los científicos: no hay una carrera bien definida y en los últimos 10 años el número de becas, plazas y proyectos es menor, lo que nos lastra a todos, aunque más a las mujeres porque tenemos tasas de éxito más bajas. A ello se suma la maternidad y la conciliación.

¿Aún así es optimista?

 Creo que lo podemos cambiar estudiando los problemas específicos de las mujeres en ciencia y dándoles difusión para encontrar soluciones. 

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