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ley del matrimonio homosexual

"En las redes sociales hay mucha más homofobia que en la vida real"

Andrés Hilario y José Antonio Soria se casaron en 2013 y tienen un hijo. "La ley del matrimonio homosexual fue un gran paso político y social", aseguran.

Andrés Hilario y José Antonio Soria se casaron en 2013 y tienen un hijo. "La ley del matrimonio homosexual fue un gran paso político y social", aseguran.

En 2013 se casaron 23 parejas de hombres en Aragón. Una de ellas, la de Andrés Hilario y José Antonio Soria. Se conocieron en una excursión a Ordesa -a los dos les gusta mucho la montaña-, hace once años y se casaron el 16 de octubre de 2013 en el balneario de Manzanera (Teruel). Hace tres años ampliaron la familia con la adopción de su hijo.

"Descubrí mi homosexualidad a los 12 o 13 años. En mi adolescencia era impensable que algún día pudiera llegar a casarme y tener hijos. A los homosexuales se les trataba como enfermos, incluso había terapias para curar la homosexualidad. La ley del matrimonio homosexual del 2005 fue un gran paso político y social. Tengo grabada esa fecha. Nos cambió la vida", asegura Andrés.

La modificación del Código Civil permitió a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio y les otorgó los mismos derechos que las uniones heterosexuales, incluida la adopción. Desde que entró en vigor la ley, el 3 de julio de 2005, más de 700 parejas del mismo sexo se han casado en Aragón y más de 50.000 en España.

"Hoy lo vemos como algo normal. Las leyes ayudan a allanar el camino, dan visiblidad y normalizan la situación. Cuando no conoces algo, le tienes miedo o rechazo. Eso hemos vivido el colectivo LGTBI. Varios estudios señalan que el colectivo LGTBI representa en torno al 6% de la población en Europa", apunta Andrés.

"Hemos avanzado muchísimo en la igualdad, aunque aún hay casos aislados de homofobia. Nosotros hemos aguantado miradas de reproche por besarnos o ir de la mano por la calle. Hay gente que nos tolera a los homosexuales pero no nos respeta. En las redes sociales hay mucha más homofobia que en la vida real. Hay personas que se aprovechan del anonimato para insultarnos y atacarnos. Si la vida real fuera así, tendríamos miedo de salir a la calle", reflexionan.

Dos papás

Antes de la boda, en 2012, Andrés y José Antonio comenzaron los trámites de la adopción. Las parejas homosexuales tienen muy limitada la adopción internacional por las trabas que ponen la gran mayoría de países, así que desde el principio optaron solo por la vía nacional. "Seguimos los mismos pasos que otras parejas heterosexuales y homosexuales. En 2016 A. llegó a nuestra casa. Somos una familia más, pero con dos padres. Un niño necesita un hogar con cariño, amor, paciencia y protección. No necesita que haya obligatoriamente un padre y una madre", cuentan. Viven en Santa Isabel, su hijo -de 8 años- va a un colegio del barrio y ellos trabajan de comerciales.

Andrés Hilario y José Antonio Soria, con su hijo, en un viaje familiar.
Andrés Hilario y José Antonio Soria, con su hijo, en un viaje familiar.
HA

"Nuestro hijo sabe que es adoptado y tiene dos papás. Sus compañeros lo viven con normalidad, pero hay algunos padres que no. El año pasado estábamos en una terraza y pasó un compañero del cole. Iba de la mano de su padre y le dijo: 'Mira, Papá, este es el niño del cole que tiene dos papás. ¿Ves como si es posible?'. Y el padre lo cambió de mano y lo alejó de nosotros. Ese desprecio duele", señalan.

Consideran que aún falta para conseguir una igualdad real. "Es necesaria más protección legal contra la homofobia. Y es muy importante que las escuelas se involucren en una formación más plural: que se hable en clase y en los libros de los distintos tipos de familia. Ahora faltan referentes", sostienen.

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