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Aragón

tarazona y el moncayo

"Cuando veo un problema matemático, lo hago como algo entretenido, como un reto"

El estudiante bilbilitano Javier Badesa es uno de los seis campeones de la XXX Olimpiada Matemática Nacional celebrada en Jaén.

Javier Badesa, este lunes, frente a la pizarra de su clase de 1º de la ESO.
Javier Badesa, este lunes, frente a la pizarra de su clase de 1º de la ESO.
Macipe

Ver una pizarra en blanco puede ser sinónimo de hacer un dibujo rápido o dejar un mensaje sin más. Sin embargo para Javier Badesa, al encontrarse el encerado impoluto de su clase de 1º de la ESO en el Colegio Santa Ana de Calatayud el primer instinto que le surge es trazar una integral. «Las matemáticas se me dan bien», reconoce este bilbilitano. La prueba de ello es que se ha llevado una de las seis menciones de honor de la XXX Olimpiada Matemática Nacional que se celebró este pasado fin de semana en Jaén. Estaba dirigida a alumnado de 2º de la ESO, un curso más que el del joven bilbilitano.

"Hicimos una prueba individual y varias por equipos, una de ellas una yincana con diferentes problemas fáciles y cortos", recuerda al mismo tiempo que se coloca la medalla dorada. Para él, las matemáticas, lejos de ser algo que hace por obligación, son una afición más: "Cuando veo un problema, lo hago como algo entretenido, como si fuera un reto". De la asignatura reconoce que no se puede quedar con una parte en concreto: "Es mi asignatura preferida, en general". "En casa, siempre que puede está con la pizarra", comenta su madre Maite Pérez, acompañada de su marido, Javier Badesa.

"Es importante la motivación y el interés. No hay que tener miedo a las matemáticas, sino que es como un juego"

En Jaén se citaron cerca de 60 chicos y chicas de toda España, con tres integrantes por comunidad autónoma (salvo Melilla y Andorra con dos y Andalucía con ocho). En el caso de la delegación aragonesa la componían, además del propio Javier, Jorge Ibarzo, que se llevó el diploma al mejor relato corto matemático, y Zhangde Lin Zou, que ganó también un diploma de finalista. "Estuvo muy bien, porque además de con los aragoneses también convivimos con los de otras comunidades. Visitamos varias ciudades e hicimos muchas actividades", reconoce Badesa, al que le encanta el baloncesto y tocar el piano.

Buena parte de la culpa del resultado de Javier lo tiene Marta Borlán, su profesora de Matemáticas y Biología en el centro bilbilitano. "El mérito es completamente suyo. Confié en él a pesar de estar en un curso menos y siento una gran satisfacción personal y profesional, porque Javier es un chico muy completo". Para Borlán, es fundamental que a las matemáticas se les quite el velo de terror. "Es importante la motivación y el interés. No hay que tenerle miedo, sino que es como un juego", subraya.

Mirando hacia el futuro, Javier no tiene decidida ni qué carrera estudiará (X) ni a qué dedicarse (Y). "No lo he pensado", asume. Por el momento, a él solo le preocupa despejar otras X que están en la pizarra.

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