Aragón

política, los pactos en la comunidad

Podemos presiona al PSOE para entrar en el gobierno y encalla las negociaciones

Insiste en hacer valer sus cinco diputados, pero tanto los socialistas como el PAR descartan esa opción y plantean un acuerdo solo para la investidura de Javier Lambán.

Consejo Ciudadano de Podemos Aragón en el que ayer se acordó explorar las posibilidades para la investidura y la Mesa de las Cortes.
Consejo Ciudadano de Podemos Aragón en el que ayer se acordó explorar las posibilidades para la investidura y la Mesa de las Cortes.
Mónica Fuentes

Podemos-Equo quiere sumarse a PSOE-PAR en el futuro Gobierno de Aragón. Los de Nacho Escartín insisten en hacer valer sus cinco parlamentarios, obviando que su peso relativo es inferior a los tres diputados de los aragonesistas, que tienen en su mano decantar el Ejecutivo a la izquierda o a la derecha. Tanto los socialistas como el PAR descartan esa posibilidad y plantean un acuerdo solo para la investidura. La negociación, que continúa hoy, está encallada, a la espera de que los podemistas coloquen encima de la mesa otras alternativas de pacto y de programas.

Aunque no se esperaba cerrar un acuerdo global a las primeras de cambio, lo cierto es que la primera ronda de contactos dejó bastante fríos a los participantes, que ya no tienen tan claro que Aragón tenga gobierno en la primera quincena de julio. Todos son conscientes de las dificultades que entraña consensuar un documento de gobierno que satisfaga al PAR y a la izquierda, y por eso, un mes después del 26-M, no se entendió que Podemos- Equo se presentara a la negociación con las manos vacías.

Los argumentos de base están bastante claros. PSOE-PAR actúan como un bloque de 27 diputados (24+3), y el aragonesista Arturo Aliaga, que delegó la negociación en los socialistas, ya manifestó el pasado lunes, tras la ejecutiva regional que respaldó su política de pactos, que veía difícil que a Podemos le "encajara" un gobierno de moderación como el que está pactado con el PSOE. Es decir, que el PAR ya estaba vetando la entrada de Podemos en el Ejecutivo, pues supondría conformar un cuatripartito, si entrara también CHA, muy difícil de sostener.

El apoyo a la investidura resultaría, por tanto, una solución más viable antes que una repetición electoral que a los podemistas no les conviene en absoluto. La pérdida de 85.000 votos y nueve diputados (de 14 en 2015 a los 5 actuales) dejó muy tocada a la actual directiva y dio alas al sector crítico, que se calmó cuando Itxaso Cabrera fue escogida para ocupar una secretaría de la Mesa de las Cortes. Si se llega al 20 de agosto sin acuerdo y se activa automáticamente la nueva convocatoria electoral, se podría abrir un nuevo proceso de elección de candidatos en Podemos y los parlamentarios actuales podrían perder su escaño.

La posibilidad de poder plasmar sus propuestas y ocupar puestos en segundos niveles, aunque fuera del Consejo de Gobierno, les daría aire de cara a sus inscritos. Aunque, al menos el martes pasado, los podemistas no pusieron encima de la mesa ni sus propuestas progresistas ni los perfiles técnicos que consideran que podrían enriquecer el futuro gobierno. Acudieron al encuentro con un folio en blanco, y salieron de él tal y como habían llegado.

La aritmética parlamentaria va por un lado y la estrategia política, al menos en este caso, por el contrario. Y como la izquierda no suma, parece lógico que el PAR, aunque en la sombra, se convierta en la pieza clave.

CHA y el acuerdo de gobierno

CHA puso encima de la mesa la propuesta que aprobó su comité nacional, que consiste en apoyar la investidura del socialista Javier Lambán integrándose en un gobierno de coalición con PSOE y PAR. La defensa del Estatuto de Autonomía y del autogobierno son vínculos que comparten CHA y el PAR, que no tiene ninguna intención de vetar en el gobierno a la izquierda nacionalista.

El encaje de CHA dependerá de su capacidad para sumarse al documento de PSOE-PAR limando asperezas y sin plantear discrepancias de gran calado. No se entendería que asumieran posturas divergentes los que estarían llamados a compartir los Consejos de Gobierno. Siempre que los vetos no lleguen desde la izquierda. La inclusión de los nacionalistas en el Ejecutivo autonómico podría desatar suspicacias en las filas de Podemos, aunque es poco probable que vetaran esa opción.

Más que la política fiscal, con el Impuesto de Sucesiones y la reforma del Impuesto de Contaminación de las Aguas (ICA) que siguen reclamando los podemistas como los temas más espinosos, la izquierda considera que las principales discrepancias se pueden dar en los temas de medio ambiente. En este ámbito, advierten de que hay más coincidencias entre socialistas y aragonesistas de las que a simple vista parece.

También se criticó que Podemos se intente erigir en portavoz de la izquierda haciendo referencia a los nueve parlamentarios que suman en total, cuando tanto CHA como IU saben el papel que juega el PAR en esta estrategia y tienen claro que los aragonesistas formarán parte del nuevo ejecutivo autonómico. De ahí que estén poniendo en marcha sus propias estrategias.

Izquierda Unida en ningún momento ha solicitado formar parte del gobierno y se está limitando a plantear propuestas para dar su apoyo al socialista Javier Lambán en la investidura. La Coordinadora de IU se reunirá el próximo domingo para conocer cómo van las negociaciones, aunque serán las bases las que tendrán, con su voto, la última palabra.

Más negociaciones "discretas"

Ayer fue un día de conversaciones telefónicas porque, fuera de los focos mediáticos, todos hablan con todos, y hoy se retomará la negociación oficial, y "discreta", del PSOE con la izquierda. Los plazos electorales siguen corriendo y el presidente de las Cortes, Javier Sada, iniciará la ronda de contactos con los ocho partidos políticos con representación en el Parlamento aragonés el próximo lunes.

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