Aragón

Salud

Otitis y hongos, algunas de las enfermedades que podemos pillar
en la piscina

La calidad y el tratamiento del agua son fundamentales para evitar infecciones. Los expertos recomiendan secarse bien los pies para evitar el pie de atleta. 

La piscina de Salduba, en la imagen, es una de las más antiguas de la capital aragonesa
En la imagen, una de las más piscinas de la capital aragonesa
Francisco Jiménez

Una de las mejores manera de combatir el calor es darse un buen chapuzón en la piscina, pero estar a remojo muchas horas también puede tener consecuencias para la salud. Las patologías más frecuentes relacionadas con los baños estivales suelen estar motivadas por la calidad o el tratamiento del agua. 

Es habitual que tras un día de piscina muchos adultos y menores acudan a los centros de salud aquejados de conjuntivitis y otitis. Casi todas estas patologías, asegura el presidente de la Sociedad Aragonesa de Medicina de Familia y Comunitaria (Samfyc), Luis Miguel García, están relacionadas con infecciones de origen bacteriano que se han contraído en  el agua. "Por eso es importante un buen tratamiento del agua y que tenga los niveles de cloro adecuados, que ayudan a acabar con las bacterias", explica el facultativo que explica que se tratan normalmente con un colirio con antibiótico.  

Pero también es común que lleguen a las consultas pacientes con hongos en los pies o el pie de atleta, que normalmente provoca descamaciones entre el último y penúltimo dedo. Para evitar esta afección, García recomienda mantener una buena higiene de los pies y, sobre todo, secarlos a conciencia tras los baños.  

Cambios bruscos de temperatura

El responsable de Samfyc insiste, además, en acabar con el mito falsamente extendido de que hay que esperar después de comer entre dos o cuatro horas para darse un buen chapuzón en la piscina. Asegura que en este contexto no se produce un corte de digestión como tal sino los problemas están ocasionados por los "bruscos cambios de temperatura que registra el cuerpo". "Cuando hace mucho calor y te metes de golpe en el agua fría, el cuerpo sufre desajustes", señala el médico, que recuerda que en este tipo de situaciones funcionan los típicos consejos de las abuelas de "mojarse poco a poco o pasar por la ducha" para no notar el cambio de temperatura tan brusco

Asimismo, el portavoz de Samfyc ha incidido en que en un día de piscina hay que cuidar especialmente la hidratación de las personas mayores y los menores, ya que no tienen conciencia de tener sed. La deshidratación puede provocar mareos, temblores e incluso pérdida de conciencia, sobre todo, si afecta a personas diabéticas. 

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