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Sesué, el más cambiado en el Valle de Benasque

Este municipio ha pasado de una forma de vida anclada en el siglo XIX a convertirse en un atractivo lugar de residencia para profesionales liberales, amén de reducto de segundas viviendas.

Dicen que en la iglesia de Sos, histórica capital de la Sositana y hoy el otro –y más pequeño– de los núcleos que forman el municipio de Sesué, está enterrada una reina. No consta prueba documental de este aserto, pero la leyenda puede tener su base en un hecho histórico ocurrido a comienzos del siglo XI, cuando fue desterrada a estos pagos Doña Mayor, hija de los condes castellanos Garci Fernández y Ava y condesa ella por su matrimonio con Ramón Suñer de Pallars. Repudiada por su marido con el pretexto de una supuesta consanguinidad, se vio forzada a retirarse a Ribagorza, cuyo dominio podía corresponderle por la extinción de la dinastía titular de su línea materna. El trasfondo último de este destierro era la posible anexión del Pallars al reino navarro-aragonés que Doña Mayor propiciaba a favor de su sobrino, el rey Sancho.

En el valle sositano –‘in situ Castiglione’ según la documentación del diplomatario de Obarra– parece que encontró refugio la condesa por un tiempo, pero una vez que el rey navarro consiguiera hacer efectivas sus pretensiones sobre el condado gracias, en buena medida, al ascendiente de su tía, fue expulsada de aquí por una rebelión a la que, parece, no fue ajena Sancho. La condesa acabó sus días como abadesa en el monasterio castellano de San Miguel de Pedroso, pero de su presencia en Sos ha quedado como testigo esta tradición que ha pervivido en el tiempo.

Hoy, Sos es un pequeño núcleo en el que apenas residen una decena de personas durante todo el año, pero que conserva restos de esa importancia histórica en algunas edificaciones de notable empaque. Como su vecino mayor y cabeza del municipio, Sesué, ha experimentado un notable desarrollo urbanístico en las dos últimas décadas, en que la presión turística ha cambiado de una forma radical los modos de vida tradicionales en la zona. "Cuando hace unos años recuperamos las fiestas en Sos, nos dimos cuenta que había en el pueblo unas 150 casas y pisos que, lógicamente, se llenan en épocas festivas", comentan Gerardo Ballarín y su padre Amado, ganaderos y elaboradores de unos reputados quesos en la quesería familiar de Sahún "aunque –puntualizan– las actividades ganaderas las desarrollamos en Sos y en Sesué". Ambos entienden que el municipio se ha revitalizado con esta eclosión turística, pero reconocen que en temporada baja la soledad es una compañera habitual "sobre todo en Sos, donde a veces pasan días sin que te cruces con nadie".

Lo del cambio radical en la vida de los sesuanos o sesvenos –los gentilicios de las gentes de Sesué– en las últimas décadas no es un lugar común. El nada desdeñable, en lo ingenieril, Puente de La Ocisa que, salvando el Ésera, comunica el municipio con la carretera A-1605 y el resto de los pueblos del Valle de Benasque, no fue una realidad hasta bien entrada la década de los 60 del pasado siglo. Por entonces llegaba también el agua corriente al pueblo y aún tardaría bastante en empezar a moverse el sector de la construcción, que ha remodelado totalmente en muy poco tiempo las estructuras urbanas de Sesué y Sos.

Historia viva

Amalia Castillón puede dar cumplida fe de estos avatares; mientras participa en unos talleres de envejecimiento activo que organiza con gran éxito el Ayuntamiento, recuerda que sus cuatro hijos tuvieron que salir con seis años a estudiar a la Escuela Hogar de Barbastro, ya que se había cerrado el colegio de Eresué y no tenían posibilidad material de llevarlos diariamente al colegio de Sahún o al de Benasque. "Entonces no había transporte escolar, ni siquiera teléfono en buena parte de los pueblos del valle, y el trabajo con la ganadería en casa era mucho más esclavo que ahora; mi marido no podía comprometerse a llevarlos y traerlos todos los días a la escuela y no nos quedó más remedio que permitir que marcharan tan pequeños a Barbastro", explica, reconociendo que la experiencia fue "tremenda, muy dura".

Amalia encarna también el cambio socioeconómico que ha vivido el municipio, ya que sus hijos han sacado adelante un exitoso proyecto hostelero en Sesué, el campin-restaurante La Borda d’Arnaldet, y participan activamente en otros como el ‘Puro Pirineo’ de promoción de las rutas ciclistas por el entorno o el del Parque Cultural del Valle de Benasque, recientemente aprobado por el Gobierno de Aragón, que abren interesantes vías de promoción del territorio.

El sector primario

No obstante, Sesué no ha renunciado a su vocación ganadera ya que, como señala Santos Bruno –electricista jubilado que llegó aquí hace casi medio siglo y ha sido testigo de la evolución del pueblo– en el municipio hay todavía seis ganaderos en ejercicio "con el mayor censo del Valle". Santos está también en el taller de envejecimiento activo y conversa con Teresa Mora sobre cómo han cambiado las cosas. "Puede que sea el pueblo que más ha cambiado del Valle", convienen ambos, y sobre esa sobrevenida vocación turística que hace que el municipio sea muy alegre en verano pero que provoca que en cuanto se termina agosto les entre a los residentes una profunda nostalgia "porque nos quedamos cuatro".

Exageran un poco, porque el municipio se ha convertido en una alternativa muy atractiva para gente que busca su primera residencia en el Valle de Benasque. Bien es verdad que muchos de ellos son personas itinerantes, con contratos temporales y que no fijan su residencia permanente en la zona, pero la situación del municipio en el centro del Valle, muy bien comunicado con las localidades de referencia Benasque y Castejón de Sos y con excelentes perspectivas de futuro, hacen de Sesué y Sos dos poblaciones con innegable potencial.

‘El Remós’: inclusión de personas con diversidad funcional

Hace ahora veinticinco años, la Asociación Guayente promovió en el Valle de Benasque una iniciativa que a muchos pareció una locura; la puesta en marcha de un Centro de Ocupación Socio-laboral, bautizado como ‘El Remós’ y con sede en Sesué, para dar una alternativa vital a las personas con diversidad funcional residentes en la zona. Un cuarto de siglo después, el proyecto goza de una excelente salud, se ha convertido en un centro pionero y en una referencia, nacional e internacional, en la aplicación de políticas inclusivas en el mundo rural y se ha consolidado como un centro de atención a personas con todo tipo y grado de diversidades funcionales.

Se trata de un proyecto innovador, cooperador con su entorno y con otras entidades en los ámbitos local, comarcal, provincial, autonómico, nacional y europeo que ha liderado desde su creación distintas iniciativas de cooperación, en muchas de los cuales se han implicado diversos países de nuestro entorno.

El objetivo principal de ‘El Remós’ es fomentar la inclusión social y laboral de personas con un grado y tipo de diversidad funcional muy heterogéneo a través de la multiactividad, con una línea de trabajo individualizada para ajustarnos mejor al proceso de desarrollo de cada perfil. Una veintena de usuarios, apoyados en otros veinte trabajadores, forman parte ahora directamente del centro y desarrollan una activa vida laboral y social desde un funcionamiento muy flexible y eficiente que prima en todo momento el beneficio de las personas a las que atiende y actúa contra el capacitismo, la discriminación o el prejuicio social contra las personas con diversidad funcional.

‘El Remós’ consta de un Centro Ocupacional/Centro de Día en Sesué, que atiende a personas con un mayor grado de dependencia y es el auténtico corazón del proyecto, un Centro de Jardinería en Villanova, que engloba al Remós Garden y al Centro Especial de Empleo “Jardinería Valle de Benasque S.L.”, donde se facilita la inserción laboral de personas con capacidad laboral, y el alojamiento residencial, transversal para todos ellos, que en estos momentos lo forman una Residencia y una Vivienda Tutelada, en Benasque. Asimismo, también se hace un seguimiento psicosocial y formativo a un grupo de usuarios en Graus.

En datos

Comarca: La Ribagorza

Población: 127

Distancia a Huesca, su capital de provincia: 133 km

Los imprescindibles

Los libros de Marisa García: ‘Voces tras las sombras’ novela la historia de Doña Mayor, la condesa ribagorzana que contribuyó a levantar un reino desde su retiro-exilio en Sos. Un segundo libro, ‘Ava parió un lobezno’, cuenta la leyenda de la Condesa Traidora, Ava.

La hostelería local: El Campin La Borda d’Arnaldet (foto) y el hotel Sesué son los principales referentes en el ámbito local; ambos comparten la calidad como enseña y son excelentes puntos de partida para conocer el Valle de Benasque.

Ornitología en el Ésera: Esta ruta por la ribera entre Sesué-Villanova y Castejón de Sos permite disfrutar de especies como las águilas calzadas y reales, los milanos, alimoches, cormoranes, gaviotas patiamarillas, oropéndolas o garzas reales.

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