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En busca de aliados para dar a Lambán un mandato estable

PSOE-PAR intensificarán sus negociaciones con la izquierda para alcanzar acuerdos de investidura y de gobernabilidad que garanticen una legislatura sin sobresaltos.

PSOE-PAR intensificarán sus negociaciones con la izquierda para alcanzar  acuerdos de investidura y de gobernabilidad que garanticen una legislatura sin sobresaltos
PSOE-PAR intensificarán sus negociaciones con la izquierda para alcanzar acuerdos de investidura y de gobernabilidad que garanticen una legislatura sin sobresaltos
Mónica Fuentes

Javier Lambán ya solo mira a la izquierda para presidir Aragón cuatro años más. En el PSOE dan por perdida la tranquila legislatura que un pacto con PAR y Cs, con 39 de 67 diputados garantizados, les hubiera deparado. Ni siquiera contemplan que Daniel Peréz Calvo o Albert Rivera se planteen dar un giro de 180 grados para abandonar al PP como "socio preferente" y posicionarse a su lado.

Con el aragonesista Arturo Aliaga, su gran aliado, al que los socialistas ‘rescataron’ de los cantos de sirena de la derecha la misma noche electoral, intentarán granjearse a partir de mañana la simpatía, y sobre todo los votos, de Podemos, CHA e IU, que son imprescindibles para lograr la presidencia y para alejar, de una vez por todas, el fantasma de la repetición electoral.

El acuerdo no será sencillo. Quizá el sentir aragonesista, con la defensa del Estatuto de Autonomía y el autogobierno, sea hoy por hoy el único elemento de cohesión entre PSOE, PAR, Podemos, CHA e IU. Tal es así que se pretende justificar esta unión de la izquierda y el centro regionalista, otro ‘acuerdo frankenstein’, por la necesidad de frenar a Vox y a la derecha en Aragón.

Todos tendrán que ceder, y mucho, si se pretenden plasmar los ideales antagónicos de cuatro partidos tan distintos (IU no es imprescindible) en un programa de gobierno común, y para cuatro años. Porque el Gobierno de Aragón de la décima legislatura, en el que ahora solo PSOE y PAR cuentan con sillones garantizados, tendrá que legislar y sacar adelante cuatro presupuestos con 27 diputados (30 si CHA entra en el Gobierno), todo un reto incluso en una Comunidad como la aragonesa tan experimentada en hacer política a base de pactos.

Muy difícil parece, sino imposible, que los podemistas tengan opciones de compartir el Consejo de Gobierno de la DGA con PSOE-PAR. Suman cinco diputados, dos más que Aliaga, pero su peso político es limitado. Los aragonesistas vuelven a tener la capacidad de poder inclinar la balanza parlamentaria a derecha o izquierda, aunque el desequilibrio ideológico en esta ocasión resultará mayor del deseado.

Nacho Escartín sabe que, aún fuera del Gobierno, Podemos es imprescindible para que Lambán sea presidente, y no está dispuesto a "regalarle" la investidura y a permitir que se ‘escape’ con el cofre del "tesoro". Los podemistas tienen preparadas propuestas progresistas y también perfiles técnicos que, en su opinión, ayudarían a enriquecer un futuro gobierno.

En el fondo, las investiduras de Lambán y de Pedro Sánchez guardan más similitudes de las que parece a simple vista. El "gobierno de cooperación" que ofrece el PSOE nacional a Pablo Iglesias, con cargos directivos pero fuera del Consejo de Ministros, podría estar también encima de la mesa de negociación con la izquierda en Aragón que se empezará a reunir "de forma discreta" a partir de mañana. Pero hay un elemento diferenciador que es clave: el PAR, un partido regionalista imprescindible para frenar a la derecha y que allana el camino a los socialistas.

Los podemistas insisten en entrar en el gobierno para garantizar que sus propuestas llegan a buen puerto. No les convence el resultado del acuerdo de investidura que se firmó en 2015, del que varias medidas no se han ejecutado. La configuración de una Mesa de las Cortes progresista, alentada por la cesión de una secretaría a la podemista Itxaso Cabrera, facilita la negociación y, en clave interna, rebaja la crispación del sector crítico contra la dirección regional tras el descalabro electoral que les llevó a perder 85.000 votos y nueve escaños. También se valora el talante de Escartín, más proclive a llegar a acuerdos que el de Pablo Echenique, su antecesor.

El PSOE insiste en que la negociación no empezará de cero, e impone que el documento de partida sea el acuerdo que rubricó con el PAR, en el que se podrían incluir modificaciones.

El impuesto de Sucesiones, el apoyo a la enseñanza concertada y la interconexión eléctrica con Francia son, hoy por hoy, las mayores divergencias si bien, al menos de cara a la galería, la izquierda y el PAR muestran una buena disposición a negociar y a intentar alcanzar acuerdos en aras al interés general.

Con optimismo, pero con mucha prudencia, el PSOE intentará acortar los plazos para adelantarse a la investidura de Pedro Sánchez. Negociarán tanto el apoyo para convertir a Lambán en presidente como el programa de gobierno y los puestos; una tarea compleja que deberán culminar antes del 20 de agosto. Al llegar esa fecha, si no hay acuerdo, se convocarán de forma automática unas nuevas elecciones.

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