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Fernando Jáuregui: "El egoísmo de los partidos está evitando la segunda Transición que necesitamos"

El periodista presentó ayer ‘Los abogados que cambiaron España’ en el Colegio de Abogados. Defendió la necesaria regeneración democrática y reformar la Constitución.

El periodista Fernando Jáuregui, en el Colegio de Abogados de Zaragoza, donde presentó el libro.
El periodista Fernando Jáuregui, en el Colegio de Abogados de Zaragoza, donde presentó el libro.
Ramón J. Campo

Su libro narra el papel de los abogados y juristas españoles en la democracia... ¿Por qué?

Para conocer la historia de España es imprescindible saber la de los juristas que han modificado las leyes. Me fijo en los abogados que querían derrocar el franquismo. Fueron muy importantes en la lucha contra la dictadura. Hablo de los que fueron heroicos en los años de la barbarie, en los que se fusilaba a mansalva y se moría en las cárceles. En los años de la falta de la libertad estaban los Miralles, Gil Robles, Ruiz Giménez, los democristianos...

¿Y empujaron la Transición?

Luego llegó la generación de Manuela Carmena, Paca Sahuquillo, Cristina Almeida, José María Mohedano, Jaime Sartorius... que son los del Congreso de León en 1972. Allí empezó el enfrentamiento de los letrados contra el franquismo y la rebelión contra el Tribunal de Orden Público. La oposición al juicio de Burgos marcó el divorcio fundamental y a partir de allí, los juristas cambiaron la ley pasando por la ley, como quería Torcuato (Fernández-Miranda).

¿Cómo se notó ese cambio?

Un hombre que era mucho más de Derecho de lo que parecía, Adolfo Suárez, y su equipo, dieron la vuelta al Estado como un calcetín en once meses. Tenían en contra a los militares, los próceres, la mitad del legislativo y mucha parte de la calle. Era mucho más difícil entonces. ¿Por qué no se puede hacer la segunda reforma ahora que nos hace falta? El egoísmo de los partidos está evitando la regeneración política que necesitamos, esta segunda Transición. El antiguo rey, en su último discurso antes de abdicar, instó a la clase política a hacerla. Seguimos sin cumplirlo y lo necesitamos tanto como entonces.

¿La matanza de los laboralistas de Atocha fue un símbolo?

Lo viví de cerca porque yo era comunista y los conocía. Fue pura barbarie matando a cinco abogados que trabajaban por los más necesitados. No sirvió para legalizar el PCE, como se dijo, porque Suárez lo tenía decidido.

¿Dejaron huella esos juristas que fueron padres de la Constitución como Peces Barba?

Peces Barba era un estadista, como Gil Robles , Oscar Alzaga, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, Landelino Lavilla, Fernando Ledesma, Pérez Llorca... Olvidaron su interés y lucro personal y hasta de sus partidos para transformar España. Nos hace falta esa generación. ¿Dónde están ahora?

¿Cuáles son los debates jurídicos necesarios en la actualidad?

Se habla de la prisión preventiva y quién instruye el juicio, o si un político preso puede presentarse a las elecciones y tomar su escaño. Son pequeñas controversias, que llegarán a Estrasburgo, en lugar de la necesaria reforma de la ley electoral. Debería debatirse en los colegios de abogados, como en los tiempos de Pedrol (Antonio Pedrol Rius, decano del colegio de Abogados en Madrid). Los juristas han renunciado a su papel intelectual. Echo de menos debates de catedráticos sobre la prisión preventiva, o sobre el enjuiciamiento civil, que es del siglo XIX, y de una ley del Derecho a la defensa, que lleva cinco años sin que nadie la ampare y la prohíje. Llevo estudiados 80 años y nunca hemos pasado tal divorcio entre la realidad y la legislación. Ni en el franquismo, que se impone a punta de bayoneta.

El juicio del procés, con los juristas aragoneses Javier Zaragoza y Fidel Cadena, está a punto de acabar. ¿Es el más importante de la democracia?

El papel del juez Marchena y el tribunal, incluidos los fiscales, ha sido muy ponderado. Veremos si es el juicio más importante de la democracia o en qué queda, si solo es el del año. Pero el gran error fue judicializarlo, que lo cometió Rajoy, y dejar cómo se pudre en lugar de resolverlo con la política. Espero que la sentencia nos deje salir del atolladero. La gran polémica es cuánto hay que exprimir la ley. Ya lo dijo Espinosa y lo recojo en el libro: "Quien pretenda determinarlo todo con leyes, provocará más bien los vicios que los corregirá". Estamos en un proceso de regeneracionismo y hay leyes que ya no valen. Si no reformamos la Constitución nos quedaremos sin ella.

¿Prefiere que el futuro presidente del Gobierno sea jurista o economista?

Prefiero que un país esté regido por un jurista que por un economista que se pueda equivocar en sus previsiones.

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