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Aragón

servicios sociales

Fundación Ozanam alerta de la falta de residencias para personas mayores

La entidad tiene una lista de espera de medio millar de ancianos y proyecta ampliar las plazas de dos de sus centros.

Fernando Galdámez y José María Lamana, este jueves en la presentación de la memoria de 2018 de la Fundación Ozanam
Fernando Galdámez y José María Lamana, este jueves en la presentación de la memoria de 2018 de la Fundación Ozanam
Fundación Ozanam

La Fundación Ozanam cuenta con una lista de espera de medio millar de personas mayores para poder acceder a alguna de las 625 plazas existentes en las ocho residencias que gestiona en Zaragoza, María de Huerva y Garrapinillos. La entidad cuidó el año pasado en estos establecimientos a 780 ancianos, además de contar con 357 usuarios en los centros de día y atender a 104 personas a través del servicio de ayuda a domicilio, con el que se facilita que estos aragoneses puedan seguir viviendo en su hogar y mantener esa independencia que tanto aprecian.

Son algunos de los datos extraídos del balance del ejercicio de 2018 de Ozanam, que se ha presentado este jueves en rueda de prensa, con los que el presidente de esta organización, Fernando Galdámez, ha querido llamar la atención sobre la necesidad de “mejorar” las prestaciones para el colectivo de personas mayores cada vez más numeroso en Aragón.

Para hacer frente a este reto, esta fundación está estudiando cómo ampliar en 60 plazas más sus actuales residencias de Nuestra Señora del Carmen y del Perpetuo Socorro de Garrapinillos. “Nos tenemos que preparar para la crisis y nos gustaría encontrar las fórmulas arquitectónicas, urbanísticas y financieras para ampliar las plazas con las que contamos actualmente”, ha dicho.

Uno de los proyectos de Ozanam que pronto será una realidad es la ampliación del centro de mayores de Santa Isabel, que se inauguró en 2008 y cuenta con un centenar de plazas. Las obras para ampliar estas instalaciones en unos 600 metros cuadrados comenzaron en el último trimestre del año y está previsto que concluyen este verano.

Los nuevos espacios, destinados al esparcimiento y la mejora de la convivencia de los residentes, acogerán, entre otras actividades, un aula de informática, terapia Montessory para personas con demencia y salas para celebraciones familiares. Los trabajos se han podido acometer gracias a la recaudación de las últimas ediciones del Rastrillo Aragón que se celebra cada año en noviembre. El de 2018 se cerró con una caja de 613.838 euros en sus diez días de apertura.

La agencia de colocación atendió a 4.542 demandantes de empleo

Según la memoria de Ozanam, durante el año pasado su agencia de colocación atendió a 4.542 demandantes de empleo -un cifra algo inferior a la de 2017 (4.565)-, y se gestionaron 1.117 contratos, un dato a tener en cuenta ya que en los últimos tiempos se rondaba el millar pero apenas se superaba. No obstante, tras este dato está la problemática preocupante de los desempleados de más de 50 años, un colectivo especialmente vulnerable y cuya inserción en el mundo laboral es complicada.

En este sentido, el responsable de Acción Social de la entidad, José María Lamana, ha destacado que pese a la “evidente mejora del mercado de trabajo”, un colectivo de “riesgo” siguen siendo los parados de larga duración de más de 50 años, algunos de los cuales hay que “reactivar” para la búsqueda activa de un trabajo después de situaciones de “desánimo” ante las pocas posibilidades que ven de volver a desarrollar su profesión. Otro grupo diferente al que ayudan y asesoran en este campo son inmigrantes con un nivel de español muy bajo, “lo que es una limitación importante”, y sin hábitos laborales y sociales que tienen que afrontar cursos de formación largos.

En el área de vivienda, a lo largo del año pasado se pusieron a disposición de familias con escasos recursos 340 pisos, de los que 308 forman parte del programa ‘Llaves solidarias’ que se puso en marcha en 2003 para favorecer el acceso a un hogar de alquiler a los inmigrantes que llegaban a la Comunidad y ante los que los propietarios tenían un sentimiento de desconfianza al tratarse de un fenómeno incipiente. Ahora, el principal obstáculo, según Lamana, es el encarecimiento de los alquileres.

Sobre otros servicios que presta esta organización, el balance refleja que 1.755 niños y jóvenes participaron en actividades de refuerzo escolar y de tiempo libre y 116 mujeres fueron acogidas en el centro de emergencia para víctimas de violencia acompañadas de 94 menores. La entidad también trabaja con menores y en los últimos dos años ha puesto en marcha un centro residencial y varios pisos para menas (migrantes extranjeros no acompañados). El año pasado atendió a 154 jóvenes del sistema de protección del Gobierno de Aragón, la mayor parte de ellos menas. Acerca de estos últimos, el responsable de Acción Social reconoció que se trata de una cuestión “compleja” y que actualmente se está viviendo una “situación de equilibrio” entre los dispositivos existentes para recibir a estos chicos y el número que hay en Aragón, aunque hay “preocupación” ante lo que pueden pasar en verano, cuando aumentan sensiblemente los flujos migratorios que llegan por mar.

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