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Los regantes se oponen a la subida del precio del agua para garantizar un uso eficiente

El incremento del precio del agua es una de las iniciativas que plantea el Libro Verde de la Gobernanza del Agua en España, impulsado por el ministerio para la Transición Ecológica, que pretende servir como base para las futuras reformas políticas y legislativas.

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El número de hectáreas de regadío ha aumentado un 8% en los últimos diez años
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“Que nos hiciesen pagar por cada metro cúbico de agua que gastamos no solo es un coste inviable de asumir por los agricultores, sino que es una injusticia, pues el agua no tiene coste, como el sol o el aire, es un bien público”. Con estas palabras, el presidente de Riegos del Alto Aragón, César Trillo, rechaza la subida del precio del agua como medida para “fomentar el ahorro, la eficiencia y la reducción de la escasez de agua”, tal y como plantea el Libro Verde de la Gobernanza del Agua en España, una iniciativa impulsada por el ministerio para la Transición Ecológica que pretende servir como base para las futuras reformas políticas y legislativas.

Este documento, que se encuentra todavía en fase de elaboración, “no es vinculante, sino que es una declaración de intenciones”, señala Trillo, que anota: “para que se llevase a cabo una reforma se debería cambiar la ley y sí que es cierto que el Libro Verde de la Gobernanza del Agua en España es una iniciativa que tiene como objetivo servir como marco para las futuros cambios legislativos”. De esta forma, el presidente de Riegos del Alto Aragón se suma a lo dicho por el presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore), Andrés Del Campo, que según argumentó, en el XXXVII Congreso Nacional de Riegos, “en España se recuperan el 80% de los costes financieros relacionados con el agua y cerca del 70% de los costes totales, lo que demuestra que efectivamente se cumple con la normativa europea, dado que la Directiva Marco de Agua no exige recuperar el montante total, sino tener en cuenta el principio de recuperación de costes”.

Y es que esta revisión de precios, que propone el Libro Verde de la Gobernanza del Agua en España, tiene también como “objetivo la recuperación de costes que permitan la viabilidad financiera de los servicios actuales y la financiación de las inversiones necesarias para su adaptación”. A lo que Trillo anota: “Nosotros ya pagamos por el uso de este recurso, es decir, por los costes de la gestión, y además por la amortización de las infraestructuras, cosa que no ocurre, por ejemplo, con las autovías, pues no se paga por conducir por ellas para amortizar las infraestructuras”.

Asimismo, tanto desde Fenacore como desde Riegos del Alto Aragón explican que esto perjudicará a la competitividad del sector agrario, que ya ha visto cómo los costes de producción se incrementaban debido al fuerte encarecimiento de la factura eléctrica en los últimos años.

Además, señalan que el sector ya se está esforzando por conseguir una mayor eficiencia, pues a pesar de la sequía sufrida durante los últimos años, el consumo de agua por hectárea en el campo aragonés ha disminuido un 17% en los últimos diez años. Y es que según los datos de la Encuesta sobre el Uso del Agua en el Sector Agrario (EUASA), difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de hectáreas de regadío ha aumentado un 8% en los últimos diez años, hasta superar las 416.000 hectáreas; mientras que el consumo total se redujo un 10% hasta los 2.018 hectómetros cúbicos. Es decir, que mientras que la superficie regada ha aumentado, el consumo de agua ha disminuido. “Implantar este riego eficiente supone una inversión de entre 10.000 y 12.000 euros por hectárea –apunta Trillo–, y aunque el agricultor no cuenta prácticamente con subvenciones para hacer este cambio, los datos demuestran que desde el sector agrario se hace un esfuerzo para asumir estos costes para contribuir a un riego eficiente”.

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