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Aragón tiene 3.000 nuevos españoles, procedentes sobre todo de Marruecos y Nicaragua

El año pasado 2.830 extranjeros consiguieron la nacionalidad en Aragón. La tramitación acumula más de tres años de retraso.

María Auxiliadora, nicaragüense residente en Zaragoza que ha conseguido la nacionalidad española.
María Auxiliadora, nicaragüense residente en Zaragoza que ha conseguido la nacionalidad española.
P. F.

Un total de 2.830 extranjeros residentes en Aragón consiguieron el año pasado la nacionalidad española, según los datos publicados la semana pasada por el INE. La concesión de nacionalidades españolas creció el año pasado en toda España. En Aragón fueron casi el doble que en 2017. Sin embargo, las entidades sociales que atienden a inmigrantes critican el retraso en la tramitación y la falta de información.

De los nuevos españoles, el principal país de origen es Marruecos (520), seguido de Nicaragua (237), Colombia (224) y Ecuador (194), República Dominicana (149), Perú (69), Argelia (67), Rumanía (65). La mayoría proceden de países iberoamericanos, ya que estos pueden solicitar la nacionalidad tras dos años de residencia legal continuada en España.

El 80% consiguen la nacionalidad por el procedimiento de residencia. Los que no son de países latinomericanos deben acreditar diez años de residencia legal continuada en España. El plazo se reduce a cinco para los refugiados y uno tras casarse con una persona española. Los niños nacidos en España de padres extranjeros tienen derecho a la nacionalidad española a partir de un año.

Exámenes para la nacionalidad

Para conseguir la nacionalidad española, los extranjeros tienen que cumplir los requisitos, pasar unos exámenes de lengua y conocimientos socioculturales para demostrar su integración, y armarse de paciencia. La tramitación de las solicitudes de nacionalidad acumula más de tres años de retraso. Ahora se están resolviendo solicitudes de 2016 y aún quedan expedientes de 2015 sin respuesta.

"Es una vergüenza que tarden tanto, cuando la ley dice que los expedientes deben resolverse en menos de un año. Este retraso perjudica a las personas que esperan. Durante estos años, no tienen derecho al voto, pierden la posibilidad de solicitar algunas ayudas, se les retrasan determinados trámites como las reagrupaciones familiares, y también pueden tener consecuencias sociolaborales", critican Antonio Ranera y Raquel Cuartero, técnicos del Departamento de Migraciones de UGT Aragón. "Hay un apagón informativo. Se publica el número de solicitudes resueltas, pero no el de las personas que lo han solicitado y están esperando", apunta Ranera.

En 2015 el Gobierno español unificó y reguló los procedimientos para conseguir la nacionalidad española. Desde entonces, todos los mayores de edad deben pasar dos exámenes: uno de lengua española (salvo los que proceden de países hispanohablantes) y otro tipo test de conocimientos constitucionales y socioculturales. Ambos exámenes son comunes en todos los países y los elabora el Instituto Cervantes.

"Es un sistema más justo que el que había antes de 2015. Se ha ganado en objetividad, porque antes dependía de la subjetividad de un juez. Pero los exámenes suponen una brecha para personas sin formación o con pocos recursos económicos. Antes la tramitación era gratuita, mientras que ahora los extranjeros deben pagar entre 300 y 400 euros", señalan los técnicos de UGT. El examen de conocimientos constitucionales y socioculturales tiene un coste de 84 euros; el de lengua español, 130; las tasas, 102, más el coste de la tramitación de la documentación en los países de origen. Además, hay gente que recurre a abogados para intentar agilizar los trámites.

María, más de cuatro años esperando

María Auxiliadora Trejos, de 51 años, es una de las aragonesas que ha conseguido su nacionalidad este año. Es nicaragüense y lleva 13 años viviendo en Zaragoza. La pidió en 2014 y le han contestado favorablemente en enero de 2019. "Quería tener la nacionalidad después de tantos años viviendo acá, para tener más estabilidad y más seguridad", afirma María. Ahora trabaja en una residencia a turnos y vive en un piso compartido en Conde de Aranda, con su hijo y cuatro personas más. Desde que llegó en 2006 ha trabajado de interna, cuidando a enfermos y en la limpieza.

Mantiene la doble nacionalidad nicaragüense y afirma que en el futuro no descarta volver a vivir a su país de origen. "Echo de menos mi país y a mi familia, pero ahora tengo aquí mi vida. Emigré joven primero a Costa Rica y luego a España por necesidades económicas. Tengo que mantener a un hijo discapacitado. Nicaragua vive ahora una situación complicada política y económicamente, y mucha gente está saliendo del país", señala. En su tiempo libre le gusta leer la Biblia -es muy religiosa- y novelas (los libros de 'El clan del oso cavernario' son sus preferidos).

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