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ayuntamiento de zaragoza

Con emoción pero sin sorpresas

El salón de plenos se llenó de autoridades, que escucharon algunas curiosas coletillas en los juramentos y cómo al nuevo alcalde se le quebraba la voz al acabar su discurso

Luisa Fernanda Rudi saluda a Daniel Pérez, ante la mirada de Fernando Gimeno. Detrás, la delegada del Gobierno, Carmen Sánchez.
Luisa Fernanda Rudi saluda a Daniel Pérez, ante la mirada de Fernando Gimeno. Detrás, la delegada del Gobierno, Carmen Sánchez.
Guillermo Mestre

A Jorge Azcón se le quebró la voz este sábado al acabar su discurso de investidura. En el tintero se le quedó un mensaje a su gran referente político, el exalcalde José Atarés: "Siempre como bandera y guía el lema que me enseñó mi querido y añorado Pepe Atarés: por encima de todo, Zaragoza", tenía previsto decir, según el texto que se distribuyó a la prensa, pero al final se lo ahorró porque estaba a un tris de echarse a llorar.

Pero Azcón no era el único nervioso en el salón de plenos. La incertidumbre se mantuvo hasta el último minuto y, entre los invitados, podía verse cómo más de uno contaba con los dedos o con palitos en una libreta los 16 votos que dirimían la alcaldía. Al final no hubo sorpresas, al menos en Zaragoza, porque como si de una mañana de transistores se tratara, entre mensajes y ‘whatsapp’ empezó a difundirse ese ‘gol en Las Gaunas’ que supuso el inopinado vuelco en las quinielas por el bastón de mando de Huesca. "En la capital oscense ha habido hasta tres alcaldes en dos horas", comentaban algunos de forma maledicente...

Aunque no había ‘dress code’, la mayoría de los ediles entrantes eligieron este sábado sobrias tonalidades, sobre todo, en blanco y negro. Esto para algún podemista daba "pistas" de "los años que se avecinan". Todos cuchicheaban y algunos ponían la misma cara de póquer que Julio Calvo (Vox), quien presidió la mesa de edad, al escuchar las coletillas de los juramentos de algunos ediles. Unos (Luisa Broto) aprovechaban el momento para proclamar que "resistir es vencer" y otros (Alberto Cubero) mentaban sus principios republicanos. Los concejales de Vox juraron por España y también sorprendió la fórmula de Fernando Rivarés (antes en ZEC, ahora en Podemos) que juró contra los privilegios, por la jefatura del Estado "que ahora es el rey" y añadió una última parrafada en fabla. En ese mismo momento, por cierto, la dimitida y este sábado ausente Violeta Barba tuiteaba que "a partir de hoy Zaragoza es más gris y más injusta".

Unos 200 invitados

Quienes sí estaban en la investidura eran unos cuantos diputados de las Cortes que a saber qué será de ellos en unas semanas... Por parte por la socialista acudieron el aún consejero de Hacienda, Fernando Gimeno, y el vicepresidente en funciones de las Cortes Fernando García Madrigal. También los diputados por Zaragoza Pau Mari Klose y Noemí Villagrasa se acercaron a arropar a Pilar Alegría. Entre los populares, se dejaron ver la senadora Luisa Fernanda Rudi y los diputados Mar Vaquero, Antonio Suárez y Javier Campoy. También llamó la atención la presencia de Roberto Bermúdez de Castro, que departió amistosamente con sus compañeros de partido.

Daniel Pérez, candidato de Cs a la presidencia de Aragón; el coordinador de IU Álvaro Sanz; y el presidente de Vox-Zaragoza, Santiago Morón, también figuraban entre las primeras filas, junto a la delegada del Gobierno, Carmen Sánchez; el Justicia de Aragón, Ángel Dolado; el general jefe de Movilidad Aérea, Julián Roldán; y el general jefe de la Guardia Civil, Carlos Crespo.

En el listado de invitados aparecían también todos los alcaldes de los barrios rurales de Zaragoza, así como representantes de los empresarios: el presidente de la Cámara de Comercio, Manuel Teruel; el líder de CEOE-Aragón, Ricardo Mur; o el responsable de Cepyme, Aurelio López de Hita.

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