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Aragón

consecuencias de las elecciones

El descalabro electoral de Podemos abre una crisis interna en la dirección autonómica

El resto de la ejecutiva rechaza "una guerra con Madrid" y opta por hacer autocrítica en el territorio.

La dirección de Podemos-Aragón se reunió el martes para analizar los resultados del 26-M.
La dirección de Podemos-Aragón se reunió el martes para analizar los resultados del 26-M.
HA.

El descalabro electoral de Podemos-Aragón ha terminado por abrir una crisis en el seno de su dirección autonómica. La pretensión de su secretario regional, Nacho Escartín, de iniciar un enfrentamiento y responsabilizar a la cúpula nacional de la pérdida de casi dos tercios del voto en las elecciones autonómicas se ha encontrado con la rotunda negativa del resto de su equipo. "No estamos dispuestos a abrir una guerra interna con Madrid. Hay que analizar el varapalo y hacer autocrítica en el territorio", aseguraron varios miembros de la dirección consultados por este diario.

La ejecutiva mantuvo el martes una reunión de más de cinco horas en su sede de Zaragoza, en la que se analizó el divorcio con las bases que les llevaron hace cuatro años a lograr el mejor resultado porcentual de España y rozar el sorpaso al PSOE con los 137.325 votos cosechados. El pasado domingo, la coalición Podemos-Equo solo obtuvo 53.086 papeletas, "algo que nadie se vio venir", como reconocen, y que no se puede achacar solo a los "fallos de estrategia" del líder nacional, Pablo Iglesias, y sus máximos colaboradores.

Por ello, la posición de Consejo Coordinador de la formación morada llegó a la conclusión de que había que abrir un proceso de reflexión interna, de forma que sus miembros se van a repartir las consultas que harán por todo Aragón, reuniéndose a lo largo de junio y julio con sus 57 candidaturas y sus 56 círculos. "Nos tocará que nos partan la cara, pero debemos dar voz a todo el mundo y ver qué mimbres reales tiene el partido", señalaron dos miembros del partido.

De ese equipo forman parte las candidatas a la DGA y al Ayuntamiento de Zaragoza, Maru Díaz y Violeta Barba, el excoordinador de Alcaldía de Zaragoza, Iván Andrés, y los diputados Marta Prades, Marta de Santos y Andoni Corrales. Solo Escartín, Díaz y Prades seguirán en las Cortes de Aragón. Y compartirán bancada con otras diputadas, Erika Sanz e Itxaso Cabrera, alineadas con el sector crítico de la dirección autonómicas. Las relaciones siguen estando prácticamente rotas desde hace meses y, de hecho, no se les ha llamado desde la noche electoral.

"No se debe escupir hacia arriba"

La postura de Escartín, descartada por el resto, era la confrontación con Madrid y se optó entonces por emitir un comunicado oficial remitido a los medios de comunicación y publicado en la página web del partido para evitar posibles "veleidades" de su secretario general. "Lo tenemos todos muy claro. No se puede reaccionar en caliente ni se debe escupir hacia arriba, contra la dirección estatal, dos días después de haberte dado un batacazo", añadieron.

La ejecutiva regional estimó que lo oportuno era abrir "con calma" un debate interno en Aragón que permita a lo largo del verano, una vez escuchadas las bases, tomar decisiones estratégicas para encarar el futuro.

Esto no quita, aclararon los dirigentes de Podemos consultados, que no sean críticos con la gestión de la cúpula nacional. Como ejemplo, que salió a relucir en la reunión del martes por parte de varios integrantes, se puso las laceradas críticas a las donaciones millonarias del dueño de Inditex a pocas horas de la cita con las urnas, pese a que sirvieron para comprar maquinaria para luchar contra el cáncer.

Divorcio con el líder regional

Los integrantes de la ejecutiva regional compartieron que no pueden abrir "más batallas", que lo que toca es poner "calma y serenidad" y no ocultaron su malestar con las maniobras de su secretario general, que no quiso atender ayer a diario. "Está actuando al margen del resto. Así de claro", subrayaron.

El "hartazgo" con su líder se remonta a hace unos meses y su punto de inflexión se produjo tras una reunión de barones regionales para plantar cara a Pablo Iglesias. "Le dijimos que por ahí no debía ir, que su obligación era centrarse en las elecciones porque estaban muy cerca y sellar las confluencias para evitar un varapalo electoral. Y no nos hizo ningún caso", indicaron.

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