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Aragón

CALENTAMIENTO GLOBAL

"Ante el cambio climático, aún podemos evitar el descenso automático"

Andreu Escrivá explicará hoy en Zaragoza que si seguimos emitiendo al ritmo que lo hacemos ahora, en 12 años habremos consumido el presupuesto de carbono para limitar el aumento de temperatura a dos grados. 

El ambientólogo Andreu Escrivá, autor del libro ‘Aún no es tarde’, estará hoy en Zaragoza.
El ambientólogo Andreu Escrivá, autor del libro ‘Aún no es tarde’, estará hoy en Zaragoza.
©PRATS i CAMPS.

Todavía estamos a tiempo de actuar contra el cambio climático. Es la buena noticia que el ambientólogo Andreu Escrivá explica en su libro su libro ‘Aún no es tarde’ y el mensaje que desarrollará esta tarde en su charla a las 18.30, en el Centro de Documentación del Agua y el Medio Ambiente de Zaragoza (paseo de Echegaray y Caballero, 18). Escrivá, que es licenciado en Ciencias Ambientales, máster en Conservación de Ecosistemas y doctor en Biología por la Universidad de Valencia, ganó con este libro el Premio Europeo de Divulgación Científica.

- ¿Cree que tenemos conciencia del cambio climático?

No, el ciudadano percibe que pasa algo importante, pero no tiene conciencia real de lo que supone ni de las soluciones. Es uno de los motivos por los que quise escribir este libro, para dar las claves para entender y frenar el cambio climático. Y hacerlo de una manera cercana, porque hablar del oso polar acaba desvinculando el problema del cambio climático del ciudadano.

- En su libro usted pone el ejemplo de la capa de ozono como un problema que se resolvió, lo que no parece ocurrir en este caso.

Porque el agujero de ozono no exigía una concienciación, bastaba que la industria cambiara algunos elementos de un proceso de producción. En el cambio climático no hay que cambiar una sola cosa, sino que afecta a todo, exige transformar nuestro modo de vida y ahí es donde nos resistimos. El otro día estaba con esta charla en un instituto y tuvimos un debate con los estudiantes, que se sentían comprometidos con el medio ambiente pero no podían abandonar sus ganas de volar para conocer Europa. Todo estamos muy concienciados con la fast-food pero no con la fast-fashion que también tiene un impacto muy grande. Es una batalla muy grande porque nos hace ir contra nosotros mismos.

- ¿Y cómo se puede convencer a la gente de que debe actuar contra el cambio climático?

Es importante hacerlo desde el optimismo, desde la convicción de que es posible. Tenemos que sentirnos responsables, no culpables. Hay que encontrar un camino entre el realismo, el posibilismo, la responsabilidad, el catastrofismo y la esperanza. Si a la gente la deprimes y la culpabilizas no va a actuar, pero tampoco le puedes decir nada es culpa tuya y no va a pasar nada, porque eso no es verdad. Hay que encontrar el camino para que vean que esto importa mucho, que hay acciones colectivas pero también decisiones individuales que son decisivas para lo que luego suceda. Y sobre todo que hay que tener esperanzas en que las cosas es posible cambiar las cosas porque, de momento, la ciencia nos dice que se puede.

- ¿Estamos todavía tiempo de revertir este proceso de cambio climático? ¿Cuánto tiempo nos queda?

En 2017, en la conferencia de París se decía que nos quedan 3 años para hacer una transformación radical, que no se está cumpliendo. Ahora se hace referencia a 2030, y los doce años que nos quedan para no agotar el presupuesto de carbono. Esto quiere decir que, si seguimos emitiendo al ritmo que lo hacemos ahora, en 12 años habremos consumido el presupuesto de carbono para limitar el aumento de temperatura a dos grados. El problema es que, como algunos estudiantes, lo dejemos todo para el final. Si lo comparamos con el fútbol, es como un descenso automático: en 2030 no habremos descendido, porque la temperatura no habrá subido dos grados, pero habremos bloqueado la posibilidad de limitarlo a dos grados. Ya no podremos salvar la categoría aunque los partidos que nos quedan los ganemos por 10 goles. No podremos revertir el daño en el ambiente aunque a partir de entonces lo hagamos todos muy bien.

- ¿Por qué son tan importantes esos dos grados?

Porque se desencadenan cambios sistémicos en el planeta que explicaré en la charla: aparecerán cambios en la criósfera, en las placas de hielo, en los corales, los bosques, la posidonia… que no sabemos a dónde nos lleva. Ese es el peligro, que perderemos el control.

- ¿Todavía podríamos arreglarlo?

Sí, todavía tenemos el control, si los humanos decidimos limitar el calentamiento ahora, podemos hacerlo. De aquí a diez años, si no lo hemos hecho bien, aunque queramos ya no podremos.

- ¿Qué podemos hacer?

Lo primero hay que hablar del cambio climático. No solo con nuestro amigo ecologista o nuestra pareja que nos entiende, sino también cuando es incómodo, con personas que no lo aceptan. Porque si un tema no se habla, es fácil obviarlo, pero cuando está presente acabamos preguntándonos sobre ello. Debemos juntarnos, comentar y compartir, igual que las recetas de cocina, las medidas que usamos contra el cambio climático, que seguro que encontramos.

Lo segundo es la movilidad, hay que pensar en viajar sin avión. Yo he ido a Londres en tren, a París… ¡lo imposible es ir de Valencia a Zaragoza en tren ahora mismo, eso hay que arreglarlo! Hay que potenciar el tren, y en las ciudades, el transporte público y, mejor aún, los vehículos sin motor, y un diseño urbanístico que invite a andar por la ciudad. Y no solo la movilidad por la ciudad o por trabajo, también el ocio: si vas al trabajo en bicicleta pero te vas de vacaciones a Tailandia en avión, has contaminado lo mismo que el tubo de escape de un coche durante 40.000 km.

El tercer campo en el que tenemos que actuar es la energía, ya disponemos de opciones de consumo de energía verde, incluso de autogeneración y de autoconsumo energético en edificios o incluso personalmente. Pero no vale cambiar el enchufe para hacer lo mismo: no vale cambiar todos los coches por eléctricos para seguir haciendo lo mismo, porque los coches eléctricos también consumen, y contaminan.

- El modo de consumir es decisivo.

Tenemos mucho poder como consumidores y hay que replantearse ese consumimo brutal: de tecnología con es cambiar de móvil cada poco; de ropa, con el fast-fashion; y con los productos agroalimentarios: hay mucho poder en la cesta de la compra, hay que comprar productos de proximidad, no comprar lo que no necesitamos, y reducir la proteína animal sobre todo bovina, comemos mucha carne, y a veces se hace más reduciendo el consumo de carne que el del coche. La ‘R’ más importante es la de reducir, no la de reciclar. Igual el PIB baja porque consumimos menos, pero es que hay otros medidores del progreso y del bienestar en la sociedad, menos cosas materiales y más tiempo libre.

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