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Aragón

vitivinicultura

Un lagar con garnacha de oro

La empresa vitivinícola que el grupo turolense Térvalis tiene en el Matarraña ha conseguido que el vino que elabora con esta variedad luzca ya prestigiosos premios.

Viñas de Lagar d’Amprius en la comarca turolense del Matarraña.
Viñas de Lagar d’Amprius en la comarca turolense del Matarraña.
Heraldo

El vino de garnacha se consolida como la joya de la corona de Lagar d’Amprius, la empresa vitivinícola del grupo Térvalis situada en el Matarraña. El caldo de esta variedad acaba de conseguir una medalla de oro en el concurso Grenaches du Monde celebrado en Perpiñán (Francia) el pasado mes de abril. Pero el mismo caldo ya cosechó los galardones Bacchus Oro (en Alemania) y Mundus Vini Oro (en España), ambos en 2018.

La garnacha, una uva típica de la comarca turolense del Matarraña, es la variedad más extendida en las viñas de Lagar, al ocupar 20 hectáreas sobre un total de 41. La elaboración se lleva a cabo en la bodega cooperativa de Valderrobres siguiendo las instrucciones del enólogo Jorge Navascués.

Para el gerente de Lagar d’Amprius, Pedro Casas, las claves de la excepcional calidad del vino de garnacha pasan por el clima especial de la comarca, muy influido por la cercanía del Mediterráneo, la elección de la mejor fecha para la recolección, la producción limitada, las características de la tierra y el entorno natural. Las fincas de donde proceden los racimos, el Mas d’en Roch y el Mas d’en Jerra, están situadas en Calaceite y Arens de Lledó.

Las plantaciones de garnacha se pudieron llevar a cabo gracias a la compra de los derechos de plantación en las comarcas vitivinícolas de Calatayud y Cariñena, con superficies mucho más amplias que las del Matarraña, donde la vid está en franca decadencia. De este modo, se ha trasvasado una superficie de 41 hectáreas de viñedo de las dos denominaciones de origen zaragozanas a Calaceite y Arens.

Las primeras plantaciones de garnacha se remontan a 2008. La productividad de estas viñas jóvenes está controlada y las fechas de recolección se eligen en el mejor punto de maduración para conseguir "más carga de azúcares y los sabores más redondos".

Producción ecológica

Aunque el vino de Lagar ya fue premiado en 2018, la empresa da una relevancia especial al galardón de Perpiñán al proceder de un certamen especializado en vinos de esta variedad de uva procedentes de todo el mundo.

La empresa dará un paso más en 2019 en su evolución con una producción vinícola íntegramente ecológica. Los tratamientos para prevenir o combatir plagas se limitarán a usos «testimoniales» de cobre y azufre. La ausencia de otros viñedos en el entorno facilita el control de las enfermedades de la vid al acotar la posibilidad del contagio. Casas recuerda que en los últimos años las lluvias han sido, además, escasas en la zona, lo que evita la proliferación de la principal amenaza para las viñas, los hongos.

Una de las cuestiones que la empresa vigila para garantizar las concentraciones de azúcares deseadas es la producción por cada cepa, que se limita a un máximo de 1,3 kilos. El gerente señala que, debido a las reiteradas sequías, es difícil alcanzar ese rendimiento, pero en dos campañas ha habido que eliminar uvas en verde para no superar el peso deseado de los racimos por pie.

Casas señala que, especialmente los años 2015 y 2017, fueron "horribles" por lo que respecta a la sequía. La empresa trabaja ahora para poner en explotación un pozo perforado en la finca y garantizar el riego de 10 hectáreas en los momentos "de más estrés" en las viñas por falta de humedad en el suelo.

Adecuar las instalaciones

Lagar d’Amprius no se plantea, de momento, construir una bodega propia para elaborar su vino por el coste que comportaría la instalación -en torno a 1,5 millones de euros- y su dudosa rentabilidad. Para elaborar vino ecológico, la cooperativa de Valderrobres, con capacidad para producir 300.000 litros al año, deberá llevar a cabo una pequeña adecuación de sus instalaciones. La producción ecológica de Lagar no debe «cruzarse» en ningún momento de su elaboración con el vino convencional.

El vino de garnacha de Lagar se comercializa amparado por la Indicación Geográfica Protegida (IPG) del Bajo Aragón, aunque Pedro Casas señala que se han dado los primeros pasos para convertir esta etiqueta en una denominación de Origen que podría servir de reclamo para el consumidor. Advierte, no obstante, de que el impacto económico de la D. O. solo se verá cuando llegue el momento de comercializar.

Lagar d’Amprius planea incorporar el negocio vitivinícola a la actividad turística del Matarraña, en expansión. Pedro Casas señala que los recorridos por las viñas y bodegas con catas de vino incluidas podrían combinarse con recorridos por olivares y almazaras, una oferta ya existente en la comarca.

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