Aragón

entrevista 

"No hemos sabido hacer pedagogia política de la Transición"

El político socialista Bernardo Bayona (1982-2000), que fue senador, diputado y europarlamentario, presenta en Madrid mañana su libro 'Examinar la democracia en España'.    

Bernardo Bayona, político socialista, profesor de Filosofía y escritor.
Bernardo Bayona, político socialista, profesor de Filosofía y escritor.
Oliver Duch

¿Por qué necesitó hacer balance de la democracia?

Por las conmemoraciones oficiales de los 40 años y los artículos de la democracia en España. Mi generación reivindicó la Constitución y la Transición, sintiéndose orgullosa de lo que hicimos. Hay una parte de verdad cuando en la última década se ha criticado el régimen del 78, una deslegitimación de cómo se hizo la Transición y una exigencia de un proceso constituyente. Hay dos visiones antagónicas y desconectadas, y así me puse a escribir sobre el chequeo de la democracia.

¿Cómo era ser político en esos años de la Transición?

Yo era de los más jóvenes del Parlamento y encontré a Jordi Sole Tura, Felipe González o Manuel Fraga. Ser político en la Transición suponía un sacrificio porque acceder a un cargo apenas tenía remuneración, no había secretarias, ni despachos. Abogados o profesores universitarios perdían mucho dinero. Hubo una normalización y una mejora. Luego, los lastres de los partidos fueron que se convirtió en una forma de vida para llegar a ser cargo público y vivir de la política. Eso fue una distorsión y un alejamiento de las necesidades de la gente y un ombliguismo de los partidos, que confundían el interés político con los suyos propios. Ahora querer ser político es una decisión de riesgo y no es tan fácil porque hay una profunda exigencia necesaria y se revisa hasta la vida privada de su pasado para dar el paso de representar a los ciudadanos.

¿Qué nuevos retos se plantea el sistema?

Hay una tremenda desconexión entre la generación de la Transición y la actual, de los que tienen 30 a 40 años, en los que hay incomprensión. La mayoría de los líderes políticos han nacido después de la Constitución (1978) como Rivera, Casado, Sánchez o Abascal. En España hay un problema de asunción del pasado franquista con la memoria histórica, pero también de comprensión de la Transición por las generaciones actuales porque no hemos sabido hacer pedagogía política de nuestra historia reciente.

¿Y por eso nació el 15M?

Cuando surge el 15M en 2011 se planteó que los partidos no los representan por haber fallado en la gestión de la crisis económica y social, desconectados de la realidad. Eso supuso la reclamación de cambiar el régimen y el sistema político, diciendo que la democracia fue una concesión del franquismo y se abandona la Constitución de 1978.

¿Esa situación es la que aprovechó el nacionalismo en Cataluña para abrir el melón del procés?

Sí, en parte. Hay una crisis política que quiere cambiar el sistema en las elecciones de 2015 y luego se entró en una parálisis e incertidumbre, pero los nacionalistas aprovecharon la situación desde varios puntos. Lanzar el procés es una coartada para tapar la gestión de la Generalitat que es la que aplica más recortes a la educación y la sanidad. Hay una movilización en la calle contra la Generalitat y se dirige contra Madrid y España, en lugar de asumir su responsabilidad. Además, explota la declaración de Barcelona de los años 90 y la deslealtad del nacionalismo con la Constitución.

Hubo dos catalanes entre los ponentes de la Constitución, Miquel Roca de Ciu, y Jordi Solé Tura, del PSC.

Convergencia apoyó la Constitución, pero estaban en un estadio intermedio. Pujol se opuso a que hubiera un ministro de su partido en los gobiernos del PSOE, aunque Felipe González se lo propuso varias veces. Pero no quería comprometerse con España. El nacionalismo aprovechó la Constitución, pero pensó en desmontarla y cuando hay crisis económica es más fácil. Además hubo incapacidad de los gobiernos nacionales de saber tratar el problemas catalán. Hubo incomprensión por un lado y una incapacidad política de diálogo, así como un oportunismo de aprovechar la situación de Cataluña para obtener votos en el resto de España. La campaña contra el Estatuto de Cataluña por el PP era un revulsivo a los independentistas, aunque ese texto fuera un error.

¿Es buena la desaparición del bipartidismo a cambio del pluralismo?

De la Transición salió el bipartidismo, un sistema bastante estable basándose en el nacionalismo catalán de Ciu. A partir del 2015 se empieza a romper el esquema y solo duró 188 días sin poder formar gobierno, frente a las legislaturas anteriores estables, que todas duraron más de 1.000 días, salvo la constituyente. La de 2016 ha sido corta porque se ha dado la paradoja de tener dos gobiernos de signo distinto y se ha producido por primera vez una moción de censura triunfante porque el Gobierno es condenado por corrupción. Es una situación atípica y además con una mesa de los Congreso mayoritaria que ha bloqueado las iniciativas parlamentarias. Con las elecciones de 2018 ya se está produciendo el cambio de ciclo y se va a consolidar un sistema político que va a durar más tiempo, basado en el pluralismo. Va a tener seis grupos parlamentarios que tendrán más de 15 diputados porque ERC y Bildu van a consolidar uno con 19. El primer partido, el PSOE, tiene menos diputados que el de antes la oposición, y dobla al de la oposición, que no llega al 20%. Hay una gran necesidad de pactos distintos, de legislatura, sociales o de gobierno, pero también trasversales del Estado frente al secesionismo o ante la situación compleja en Europa.

¿Qué han votado los electores del 28 de abril?

El electorado español del 28 de abril ha votado pluralismo y moderación en un debate impostado en el que han ganado los que han gritado menos. Ha subido el PNV, que ha dado un ejemplo de pragmatismo, y el PSOE, en la defensa del Gobierno con una campaña moderada, sin insultar. La polarización es debida a una falta de experiencia política de los nuevos líderes y partidos que están reajustando buscando su espacio gritando para hacerse notar. Los votantes de los nuevos partidos castigan si pactan y eso lleva a la tensión, pero los electores han elegido pactos, entendimiento y moderación. Se abre un nuevo ciclo político en el que los nacionalistas catalanes no pueden servir para un gobierno tras el juicio del procés. En las elecciones del 2015 se votaba si se cambiaba el sistema político y si Podemos hacía el sorpasso al PSOE. En 2018 se votaba contra el secesionismo y el neofranquismo. Y los votantes han dicho que ni indepentistas ni ultraderechistas, a ver si somos realistas.

¿Por qué el populismo de Vox en España no ha alcanzado a la ultraderecha de Francia o Italia?

El surgimiento de Vox y la derechización del PP se alimentaron con el independentismo catalán porque se retroalimentan mutuamente. En Vox hay un componente españolista castizo con los toros o la caza, nostálgico del pasado franquista, pero su política económica es tremendamente neoliberal, que privilegia a las clases altas o medias altas, que la separa de la ultraderecha europea de Francia o Italia, que tiene una mayor sensibilidad social y tiene voto obrero.

¿El nuevo sistema del pluralismo puede cambiar el Gobierno de Aragón? (esta entrevista se hizo antes de celebrarse las elecciones del pasado 26 de mayo)

No podemos saber qué pasará porque las elecciones del 26 de mayo están ajustadas e incluyen dos partidos (PAR y CHA) que no se presentaron en las generales. Para el Ayuntamiento de Zaragoza la izquierda está tremendamente fragmentada con CHA, ZEC, Podemos o la lista de Raúl Burillo, que puede perjudicarles. Si la izquierda no suma, Ciudadanos tendrá que decidir si gobierna con la triple derecha con PP y Vox, si suma, o bien si, a diferencia estatal, pactar con el PSOE y repartir las instituciones. Ciudadanos está ansioso por tocar gobierno, pero depende de ellos fundamentalmente y tiene muchas dudas. Pero tampoco les gusta pactar con Vox.

¿Cómo se reformará la Constitución?

Creo que en los años 90 cuando estaba en el Senado se produjo una quiebra fundamental del 93 al 96 del sistema español porque empezó a funcionar la crispación, lo que ahora se llama la fake news. Con el sindicato del crimen, Pedro J., Perote y se utilizaba lo que fuera para destruir al adversario político. Perdimos la oportunidad de la reforma constitucional y salir de la corrupción, pero Aznar nos metió en la dinámica de la destrucción del contrario. Cuando gana Aznar en el 96 entra en una burbuja económica de España va bien, con el milagro económico, entre la generación de la Transición y la del 15M, que hizo dejación de sus funciones y se dedicó a ganar dinero. No había interés por la política. La reforma de la Constitución necesita una mayoría cualificada pero los resultados del 28 de abril permite empezar a hacerlo. El estado autonómico debería ser una línea más federal.

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