Aragón

elecciones 26-m

Claves del resultado de las elecciones

El desenlace de las municipales y las autonómicas del pasado domingo ha fragmentado aún más el mapa político aragonés. Un total de ocho partidos han logrado representación en las principales instituciones de la Comunidad, pero el voto ha dibujado un escenario muy diferente al de hace cuatro años.

Hemiciclo de las Cortes de Aragón, vacío.
Hemiciclo de las Cortes de Aragón, vacío.
Oliver Duch

1. El descalabro de Podemos

La caída libre de Podemos-Equo ha sido muy superior a la esperada. En solo cuatro años ha perdido nueve escaños en la Comunidad. De ellos, seis han sido recuperados por el PSOE y uno por CHA, pero los otros dos han sido la clave para que la izquierda perdiera la mayoría absoluta que logró en las Cortes de Aragón en las elecciones autonómicas de 2015. La crisis de Podemos viene de hace dos años, ocasionada en parte por las repercusiones en su electorado de la cuestionada gestión de ZEC con Pedro Santisteve al frente –ha caído de 9 a 3 concejales–, pese a que fueron apartados por las maniobras de los comunes y de IU, que también les volvieron a ganar la partida a la hora de gestionar las listas municipales en el conjunto de la Comunidad. De hecho, IU (el sector de Zaragoza que controla Alberto Cubero), ayudado por los críticos de Podemos, logró desquiciar a la formación morada, que al final fue en solitario a los ayuntamientos y a las Cortes.

2. La fractura a la izquierda del PSOE

Las crisis internas en Podemos a nivel nacional, con rupturas traumáticas con Errejón, Carmena, Anticapitalistas, Ahora Madrid, En Marea o Cataluña, por citar alguna, se han sumado a la crispación en Aragón con el sector crítico de la formación que ha estado apoyando a ZEC en contra de su propio partido. Al enfrentamiento interno, a nivel autonómico y municipal, se ha unido la guerra constante con las confluencias y con IU. El resultado ha sido una fractura de los partidos a la izquierda del PSOE que les ha pasado factura a todos en las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo. De hecho, Podemos-Equo y las confluencias han perdido en torno a la mitad de los votos que obtuvieron hace cuatro años, lo que tampoco ha beneficiado a IU, que ha perdido presencia municipal (se queda con un solo concejal en Zaragoza, Alberto Cubero) por la caída de las citadas marcas locales y ha logrado por los pelos conservar su escaño en las Cortes de Aragón. La ruptura de estas formaciones que se presentaron en listas distintas ha perjudicado también a CHA, que pese a incrementar su voto y su representación en las Cortes se ha quedado fuera por un puñado de votos del Ayuntamiento de Zaragoza, donde tenía dos concejales.

3. El voto autonómico en Zaragoza ciudad

En estas elecciones autonómicas y municipales se han dado varios cambios significativos respecto a comicios anteriores. Por regla general, en la izquierda, el candidato al Ayuntamiento de Zaragoza tiene más votos en la capital aragonesa que el aspirante a presidir la DGA. El domingo, Javier Lambán (el más votado en Zaragoza capital) superó a Pilar Alegría y Maru Díaz a Violeta Barba. Por contra, en la derecha es el candidato a presidir la Comunidad el que suele tener más sufragios que el número uno a la alcaldía, pero Jorge Azcón reunió más papeletas que Luis María Beamonte, mientras que Daniel Pérez, candidato de Cs a la DGA, obtuvo más que Sara Fernández. Las diferencias van desde los 800 votos que Lambán sacó más que Alegría a los 7.141 que Azcón tuvo por encima del voto de Beamonte. Las diferencias entre todos ellos apuntan a que los ciudadanos sí diferencian el voto, a que cuenta quién es el cabeza de lista y a que la campaña tiene más incidencia en el resultado final de lo que muchos creen. Y un dato revelador: Lambán y Azcón son los dos candidatos más conocidos en sus respectivos ámbitos.

4. La movilización del electorado

Con la misma participación que hace cuatro años, pero diez puntos menos que en las elecciones generales del pasado 28 de abril, los resultados han sido significativamente diferentes en relación a 2015, pero han seguido la estela de los comicios nacionales. De hecho, hace un mes, el PSOE venció con claridad en las urnas, pero Unidas Podemos ya tuvo un retroceso importante respecto a la consulta de 2016 y la derecha sumó más del 51% de los votos en la Comunidad Autónoma, pese al derrumbe de los populares. Esta comparativa indica que la participación ha sido una de las claves porque la abstención ha vuelto a perjudicar al conjunto de la izquierda y los indecisos se han inclinado hacia la derecha, como es habitual tradicionalmente. El PSOE ha tenido en la provincia de Zaragoza y en la capital aragonesa su mejor dato de participación, porcentaje de votos y la representación, tanto la autonómica como la municipal, en relación a los comicios de 2015, pero hay que precisar que hace cuatro es donde perores resultados obtuvo. Los socialistas han subido en las tres provincias, pero no han logrado mantener la movilización en el conjunto de la Comunidad de una parte de su electorado que sí acudió a votar el 28-A al considerar que Vox podría obtener unos resultados mucho más amplios de lo que logró. Este 26-M, los de Abascal han logrado 3 escaños en las Cortes, 2 concejales en el Ayuntamiento de Zaragoza, 1 en Huesca y 1 en el de Teruel, pero su voto ha estado por debajo de las previsiones y de las expectativas.

5. Los partidos territoriales, CHA y PAR

La presencia de PAR y CHA en las elecciones autonómicas y territoriales ha tenido incidencia directa en el reparto de poder en el conjunto de la Comunidad en relación a la consulta de hace cuatro años, pero no en la distribución del voto entre derecha e izquierda respecto a los datos de las generales del 28 de abril. La presencia de ambos partidos territoriales, así como la de IU, que volvió a presentarse en solitario tras la ruptura de las negociaciones con Podemos, es la causa de que Aragón sea la Comunidad con más fragmentación política, tanto en los ayuntamientos como en las Cortes, del conjunto del país. Ese amplio abanico, que con Vox se eleva a ocho formaciones que superan los porcentajes mínimos –5% en los ayuntamientos y 3% para el Parlamento regional– para optar a tener representación en las principales instituciones complica las opciones de los partidos territoriales, que pese a su implantación tienen muy difícil competir con los de ámbito nacional en las zonas metropolitanas. Asimismo, se ha notado la cercanía de las generales, lo que ha perjudicado las opciones de CHA y PAR, sobre todo en el ámbito municipal.

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