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Aragón

fruticultura

La fruta está en campaña

Es tiempo de fruta dulce y en Aragón, una de las principales productoras de España, comienza una campaña en la que sector, que espera buena cosecha pero teme los bajos precios, lamenta este año que la recolección se haya empañado con las dudas sembradas sobre supuestos fraudes en las contrataciones.

Un trabajador recoge cerezas en una explotación frutícola de La Almunia de Doña Godina (Zaragoza).
Un trabajador recoge cerezas en una explotación frutícola de La Almunia de Doña Godina (Zaragoza).
Aránzazu Navarro

Comienza en Aragón una intensa campaña. Llega primero la recolección de la fruta de hueso, en la que la Comunidad ocupa puestos de cabeza en la producción nacional, y después, la de pepita. Con ella, un total de 38.385 hectáreas de cultivo repartidas por todo Aragón y, en concreto, por las comarcas de Valdejalón, Bajo Cinca, Calatayud, Aranda, Caspe, Bajo Aragón, Matarraña y La Litera, se llenarán de trabajadores -más de 24.000 en momentos punta- que entre mayo y agosto recogerán, según las estimaciones de UAGA, unas 692.200 toneladas de cereza, albaricoque, melocotón y nectarina, ciruela, pera y manzana.

La previsión de cosecha es un 2% superior a la obtenida la pasada campaña, pero no todos los fruticultores podrán hablar de incrementos. Sus resultados dependerán de la zona en la que se encuentran sus explotaciones y las especies en ellas cultivadas y, sobre todo, de cuánta huella dejaron las heladas de marzo y abril en unos árboles a los que un invierno seco y de temperaturas suaves habían hecho florecer antes de tiempo.

Pero, aún aquellos que puedan calificar de "completa" su cosecha, encaran la campaña con inquietud ante unas cotizaciones que no han mostrado precisamente alegría. El sector lleva cinco años arrastrando la pesada losa de una crisis de precios que llegó con el veto ruso, esa decisión geopolítica que cerró a cal y canto la puerta de las producciones europeas a uno de los mercados con mejor poder adquisitivo del momento. Y mientras, los costes de producción no han dejado de incrementarse, estrangulando la liquidez de los agricultores, muchos de los cuales, asegura UAGA, se ha visto obligado a arrancar sus frutales para dedicarse a otros cultivos o, en el peor de los casos, cerrar su explotación y buscarse otro empleo ajeno al agrario.

La producción y los precios no son preocupaciones nuevas en la campaña de la fruta. Si lo son, sin embargo, tres nuevas cuestiones que tienen que ver con el empleo. El registro obligatorio de jornada y la subida del salario mínimo, por un lado, y las denuncias lanzadas desde las secciones del agro de los sindicatos UGT y CC. OO. con las que acusaban a la "mayoría de los empresarios" de cometer irregularidades en las contrataciones e incumplir sistemáticamente el convenio. Unas afirmaciones que han despertado malestar entre los agricultores, que lamentan la "injustificada" tensión que estas acusaciones han sembrado en un sector con una intensiva mano de obra y un mínimo porcentaje de fraude, según evidencian los datos recogidos en las más de 1.000 inspecciones de trabajo.

Los cálculos realizados por UAGA en este inicio de campaña -siempre teniendo en cuenta que los caprichos climáticos podrían hacer variar (no precisamente para bien) estas previsiones-, hablan de una cosecha de fruta en Aragón que alcanzará las 692.200 toneladas. La cifra supone un incremento del 2% respecto al año anterior aunque está muy alejada de los 756.643 toneladas obtenidas en 2017, si bien es cierto que hasta ese año los fruticultores aragoneses no habían conseguido nunca antes una cosecha semejante y calificada de "histórica".

Pese a ello, en conjunto, la previsión apunta a una buena cosecha. Sin embargo, la alegría va por barrios. Las más de 21.200 hectáreas que ocupan estos dos cultivos en la Comunidad producirán este año 510.000 toneladas. Una cantidad que supera en un 20% la obtenida en 2018, pero de la que no todos los fruticultores podrán presumir. Los agricultores oscenses recogerán una cosecha "más que completa", señala UAGA. Una circunstancia que compensa, e incluso incrementa, las pérdidas (por heladas) que recogerán los productores de melocotón amarillo de Teruel y los de la comarca de Calatayud "donde la producción puede verse comprometida".

No habrá cambios en cuanto a la producción de albaricoque. Se esperan 22.000 toneladas, una cosecha similar a la del pasado año y que se ha mantenido porque, a pesar de que las bajas temperaturas de primavera helaron los frutos más tempranos, la entrada en producción de 400 nuevas hectáreas ha dejado ‘en tablas’ las cifras.

Aragón es la principal productora nacional de cereza. Pero este año, las 8.246,16 hectáreas dedicada a este cultivo (la mayor superficie frutícola tras la del melocotón) producirán, siempre según las estimaciones de la organización agraria, 24.000 toneladas del fruto rojo. La cifra supone nada menos que un descenso del 33% respecto a la campaña anterior y está motivado por los daños que las heladas de marzo y abril han provocado en los árboles de la comarca de Calatayud, donde la merma se cifra en hasta un 50%.

Un descenso similar (30%) se cosechará en la producción de ciruela, que ocupa en la Comunidad un total de 1.068,12 hectáreas, de las que se espera recolectar unas 10.000 toneladas.

En fruta de pepita las previsiones son también a la baja. En las casi 3.118 hectáreas de perales se espera recolectar 46.000 toneladas de pera. Esta cifra supone un descenso del 16% respecto a la cosecha del año anterior y responde al impacto de las heladas en el fruto. Podría ser, sin embargo, mucho mayor porque, como señala UAGA, en algunas variedades, por ejemplo en la ercolini, los daños por adversidades del clima son cuantiosos y las pérdidas podrían alcanzar el 100%.

El descenso en la cosecha de manzana es mayor. Las previsiones de la organización agraria lo elevan hasta el 22%, ya que se prevé que más 3.200 hectáreas por las que se extiende este cultivo arrojen una producción de 80.000 toneladas, pero serán los agricultores de la comarca de Valdejalón los que se lleven la mejor parte, ya que en esta zona, una de las grandes productoras de este especie en Aragón, habrá una cosecha "completa". En la cruz de esta moneda se sitúan los fruticultores de la comarca de Calatayud, cuyas producciones tuvieron que soportar unas fuertes heladas primaverales que han dado al traste con cerca del 40% de su cosecha de manzana.

Precios

Si la cantidad es importante, lo que a los fruticultores les quita el sueño son los precios. Llevan ya cinco campañas con un veto ruso a las espaldas que cerró uno de los mercados exteriores con más alto poder adquisitivo. Desde entonces las cotizaciones solo han ido a la baja, provocando un descenso de los ingresos y abocando incluso al abandono de las explotaciones. Y "buscar nuevos clientes es complicado y mucho más que estos consuman muchos kilos y a buenos precios como sucedía en Rusia", explica Francisco Ponce, responsable del sector de la fruta en la ejecutiva de UAGA. El sindicalista insiste además en que aunque "nos recomiendan que miremos hacia China", este es un mercado muy lejano al que en estos momentos y por las características de un producto tan perecedero, "no se puede llegar".

Ponce asegura que el sector está "deprimido, triste, con mucha gente planteándose cambiar a otras producciones, vender a granel o incluso dejar el sector", porque, a pesar de la calidad o del volumen, no es la fruta la que marca el precio. "Se venden cajas", repite con contundencia, mientras señala que la creación de una interprofesional podría ser una "gran herramienta", pero advierte que de nada servirá "mientras los precios se formen de arriba a abajo", en clara referencia al poder de la distribución y la nula posibilidad de maniobra de los productores.

Mano de obra

A pesar de las dificultades, este sector continúa siendo uno de los de mayor peso en la economía agrícola de la Comunidad, no solo su volumen de negocio supera los 400 millones de euros sino porque genera decenas de miles de puestos de trabajo. Con las cifras de producción que se manejan en esta campaña, UAGA estima que la necesidad de mano de obra será similar, e incluso mayor, que la del pasado año. Y recuerda que, según las estadísticas de la Seguridad Social, el pasado año la media anual de trabajadores por cuenta ajena en el sistema especial agrario se situó en 14.242 personas, alcanzando cifras "históricas" en los meses de junio y julio cuando la recolección hizo necesaria la contratación de hasta 24.000 trabajadores. "En la campaña de fruta no solo se contrata para la recogida, sino también para tareas previas como el aclareo o el embolsado... Ahí están también el elevado volumen de mano de obra en abril y mayo".

Por eso, el responsable de Relaciones Laborales de UAGA, Vicente López, no entiende que con los problemas que ya tiene el sector, sean ahora los sindicatos UGT y CC. OO. "con los que estamos sentados en la mesa de negociación del convenio", los que hayan prendido un nuevo fuego, lanzando "injustas" acusaciones de fraudes generalizados en los contratos y en las condiciones laborales de los temporeros.

Unas acusaciones ante las que la organización agraria ha respondido recordando que el sector, «que ha realizado en 10 años descomunales inversiones en alojamientos para trabajadores», apenas ha sido sancionado tras más de mil inspecciones.

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