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Y 40 años después, Aragón tiene torera

La joven novillera turolense Marta Borao estará en la próxima Feria del Ángel. Carmen Zaldívar es su predecesora.

Marta Borao, toreando en un tentadero benéfico.
Marta Borao, toreando en un tentadero benéfico.
Antonio Sevi

Marta Borao (Teruel, 1994) se aficionó al toro en las calles cuando solo era una niña, con 19 años dio el salto a la plaza para entrenar junto al matador Sergio Cerezos y, tras despuntar en un concurso de toreo de salón, emigró a Córdoba. “Allí compaginé los estudios de Magisterio con la preparación y debuté en público en el coso de Los Califas”, explica Borao, que sin embargo no tuvo demasiada suerte por tierras andaluzas.

Con 19 años dio el salto a la plaza para entrenar junto al matador Sergio Cerezos y, tras despuntar en un concurso de toreo de salón, emigró a Córdoba. “Allí compaginé los estudios de Magisterio con la preparación y debuté en público en el coso de Los Califas”, explica Borao, que sin embargo no tuvo demasiada suerte por tierras andaluzas.

No me ayudaron demasiado y tuve que regresar a mi ciudad primero y a Castellón más tarde”, añade quien la temporada pasada apostó por emprender sola su andadura. “Comprendí que tenía que dar el paso de perder la vergüenza e ir en busca de oportunidades a la desesperada. Así encontré el apoyo del maestro Santiago ‘Luguillano’, que me firmó cuatro o cinco festejos sin muerte por tierras castellanas”, explica la joven novillera, antes de confesar que este verano se puso “por primera vez” delante de erales.

Fue en una sustitución en Cardona (Barcelona) y solventó bien el compromiso. De ahí que su nombre empezase a sonar más por Aragón. Hasta el punto de que el empresario David Gracia apostase por acartelarla en la próxima Feria del Ángel. Será la segunda vez que pise la arena turolense, pues ya toreó un festival benéfico en 2016, junto al malogrado Víctor Barrio, Imanol Sánchez y Conchi Ríos.

Confío en que todo salga bien, pero soy consciente de que llego poco rodada. Hace un par de semanas le pedí al ganadero de Los Maños que me hiciese el favor de dejarme acudir a un tentadero como ‘tapia’, y ahí estuve con Fernando Robleño. Esa es mi preparación más reciente”, indica Borao, que considera que no deben existir diferencias entre hombres y mujeres.

El toro no mira el DNI. Por eso cuando me dicen que me van a buscar un novillo acomodado o que no voy a entrar en sorteo me enfado y no acepto. Hay que eliminar el machismo en todos los sentidos”, concluye quien, aunque ha oído hablar mucho de ella, nunca ha coincidido en persona con su predecesora…

Carmen Zaldívar, la última

Nacida en Gallur en 1958, Carmen Zaldívar es la última mujer torero aragonesa. Hizo su primer paseíllo en la plaza de Alagón en 1976, y después pasó por Nájera, Mondéjar, Olmedo, Talavera de la Reina, Muñera, Hellín u Osorno (Palencia), donde sufrió una cogida que le produjo una fractura de clavícula que frenó su progresión.

A su regreso, pudo completar una carrera más que respetable. Le gustaba ir por libre, si bien el empresario Juan Andrada fue quien le firmó una quincena de festejos en 1977. Solo un año después, llegó a ser nombrada triunfadora de los novilleros de la Comunidad. Y el 14 de febrero de 1979 vivió una de sus tardes más especiales: el debut con picadores en su localidad natal, junto al rejoneador catalán Vicente Pivernat y el zaragozano José Rodríguez ‘Joselito’.

Al retirase de lo ruedos, Carmelita, como así es conocida, pasó a ser asesora artística en la plaza de toros de La Misericordia. Y en esas labores de asistencia se mantuvo durante algunos años.

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