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Aragón

entrevista

"Con el plan estratégico esperamos crecer un 21% en Ternasco de Aragón en tres años"

Ángel Tarancón es el nuevo director general de Oviaragón.

Ángel Tarancón, nuevo director general de Oviaragón.
Ángel Tarancón, nuevo director general de Oviaragón.
F. Jiménez

Soriano de nacimiento (Escobosa de Almazan, 1963), Ángel Tarancón es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Zaragoza. Cuenta además con una amplia formación en alta gestión para directivos de industrias agroalimentarias, en programas de alto rendimiento para consejo rector y alta dirección, así como en negocio digital. Conoce bien el grupo cooperativo Oviaragón-Grupo Pastores, donde ha desarrollado su trayectoria profesional durante 23 años, en los que ha ocupado la dirección financiera. Desde el pasado mes de marzo es el nuevo director general de la empresa, en sustitución de Francisco Marcén.

Es usted el nuevo director general de Oviaragón, un cargo al que me imagino que llegará con cierta tranquilidad porque conoce bien la casa y sus números.

Pues sí, llevo 21 años en la cooperativa en la dirección financiera y creo que conozco bastante bien lo que es Oviaragón-Grupo Pastores, que tiene además un equipo muy estable, cuyo apoyo y trabajo me da mucha tranquilidad.

Toma el relevo de Francisco Marcén que llevaba 38 en el cargo. ¿Seguirá su línea de trabajo o llega con nuevas ideas?

Llevo 20 años con él y, por lo tanto, la línea será muy continuista, pero es que tampoco podemos cambiar mucho. Llevamos una línea que ha funcionado, trabajando por la calidad y la diferenciación y esas son las líneas que vamos a seguir. Pero es verdad estamos en un momento de cambio y nos tenemos que adaptar, por lo que tenemos proyectos en marcha que van a cambiar mucho el futuro del grupo.

Se refiere al proyecto de ampliación de la planta y de diversificación de la actividad. ¿Cuál ha sido la necesidad que les ha llevado plantearse esta inversión?

Por un lado necesitamos más espacio para la industria cárnica. Vamos a optimizar esa parte del cordero que hasta ahora comercializaba directamente el matadero, los menudeos, y gestionar este produce supone un incremento de un 20% en volumen, y para esta cantidad estamos muy limitados de espacio en las actuales instalaciones. Además, queremos meternos más en el negocio de la oveja, porque vemos que hay muchas más posibilidades al despiezarla y envasarla. Con esto ya tendríamos rentabilizadas las nuevas instalaciones, pero dándoles vueltas al proyecto nos dimos cuenta de que somos de las pocas empresas, por no decir la única, que está centrada únicamente en el ovino de carne. Nos planteamos en qué línea poder diversificar, pero lo vinos complicado en vacuno, porcino y pollo, así que optamos por ovino de leche porque aunque es distinto al de carne, tenemos una estructura a la que podemos sacar mucho más valor añadido. Tenemos un equipo veterinario que se puede especializar perfectamente, una fábrica de pienso que utilizaríamos, tenemos rutas comerciales, un equipo de marketing y una marca. Pero también vimos que en Aragón solo hay 24 explotaciones de ovino de leche frente a las más de 3.000 de carne, cuando en Castilla- La Mancha, Castilla y León o Andalucía hay hasta 3.000 granjas. La idea es montar un proyecto piloto, no con el objetivo de tener nuestra propia ganadería y hacer nuestros propios quesos, sino de generar un modelo que podamos integrar en explotaciones de socios, porque lo que queremos es desarrollar el ovino de leche, prácticamente inexistente en Aragón.

¿Y cómo van esos proyectos?

La granja piloto ya ha echado a andar y estamos estudiando con dos razas lecheras, assaf y lacaune de leche, para decidir cuál se adapta mejor a nuestro sistema de alimentación Comerum y nuestros objetivos de producción. Además, vamos también a explorar las posibilidades lecheras de la rasa aragonesa. Tenemos ya más de 400 ovejas y ya hemos hecho los primeros quesos, pero insisto en que es un proyecto piloto. En cuanto a la ampliación de las instalaciones (1.600 m2, distribuidos en dos plantas de 800 m2 cada una), que aprovecharemos también para curar los quesos, ya hemos solicitado los permisos de obras y esperamos comenzar en septiembre u octubre para tenerlas terminadas en un año y medio.

Las últimas cifras de Oviaragón hablan de aumento de ventas, de facturación... ¿Se nota la recuperación en el consumo?

El volumen de negocio de Oviaragón no depende mucho de la coyuntura económica, sino de la producción de los socios y la producción de los socios depende de varios factores, como la climatología, el número de partos por año... Pero sí hemos notado que el consumo está repuntando un poco, sobre todo en la gran superficie.

¿Cómo están funcionando los nuevos productos y formatos?

De todo hay, pero el tournedo, el churrasquito y la pierna fileteada de Ternasco de Aragón están funcionando muy bien y son nuestra apuesta para estos años, sobre todo en el mercado nacional. Estamos intentándolo también con la hamburguesa y con los curados de Agnei, pero eso va más despacio.

¿La crisis que arrastra el ovino limita el crecimiento de Oviaragón? ¿Cómo le hacen frente?

El censo del sector ovino cae entre un 3% y un 5% todos los años, sobre todo por retiradas y jubilaciones. Para compensarlo nosotros estamos trabajando a través de los servicios veterinarios en la constante profesionalización de los que se quedan. Estamos trabajando mucho en genética, en reducción de costes y sobre todo en el relevo generacional, tenemos que enganchar a los jóvenes tanto en consumo como en producción. Por ejemplo, unos de los aspectos en los que investigamos es en el uso de las nuevas tecnologías para hacer conducciones de ganado y pastoreo desde el ordenador. También queremos implicar las mujeres. Pero por mucho que hagamos, si la PAC no cambia el enfoque y no incluye ayudas para asociadas a la oveja y a la labor medioambiental del sector, estamos perdidos.

Pues ahora que se está negociando la reforma es el momento de presionar.

No es una labor nuestra, pero como en otras ocasiones estaremos participando con los sindicatos en cuantas plataformas se creen para luchar para que cobre quien produce.

Oviaragón no solo tiene socios en Aragón, sino también en Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Baleares, Cataluña, Navarra o La Rioja. ¿Su crecimiento está fuera de la Comunidad?

Es posible, en parte sí. De hecho, en Mallorca hemos entrado ahora y hemos crecido mucho. En otras regiones como Andalucía es más complicado porque allí tienen grandes estructuras que funcionan muy bien. Pero aunque en Aragón tenemos un problema de logística, porque nuestros socios están muy dispersos, en zonas de difícil acceso y tienen una producción muy estacional, es donde estamos, es nuestro escenario y es donde queremos crecer y ganar valor añadido.

¿Miran hacia China cuando piensan en la exportación?

No tenemos un gran volumen de exportación. Al exterior vamos con proyectos muy concretos, de calidad, dirigidos a un público con alto poder adquisitivo. En China hay un potencial y no lo descartamos, pero un mercado complicado porque para empezar esta cerrado a este tipo de carne. Mientras tanto, exportamos a Europa, pero estamos también en Hong Kong, Singapur, Malasia, Tailandia, Vietnam, o Camboya, pero siempre con volúmenes pequeños porque son productos ‘gourmet’.

¿Cómo encara la cooperativa el futuro?

Con nuestro plan estratégico esperamos un incremento del 6% de Ternasco de Aragón en 2019 y un aumento del 21% en 2021. También se plantea duplicar el volumen de Agnei Ibérico al final de estos tres años.

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