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Aragón, un país de montañas

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Así son los tres bosques de Aragón en los que perderse esta primavera

Con la llegada de esta estación, muchos cambian los paseos de montaña por los llanos en los que disfrutar del verde característico del mes de mayo.

Vista de la Selva de Oza
Fernando Lampre / Prames

Aunque poder seguir la Ruta 66 aragonesa para descubrir rincones de la Comunidad de los que aún no habíamos podrido disfrutar es el sueño de muchos, la realidad es que no siempre se dispone de tiempo suficiente para emprender este viaje de más de 400 kilómetros por nuestra tierra. Por eso, cada vez son más los que buscan planes naturales alternativos al turismo de alta montaña (después del invierno, parece que apetece algo de llanura) que puedan realizarse en el día y, a poder ser, en familia (lo que, en muchas ocasiones, incluye a nuestras mascotas). 

Los bosques de Aragón, característicos por contar entre sus filas con hayas, abetos y pinos milenarios, son destino de deseo llegada la primavera, ya que cambian las hojas doradas y ocres del otoño y el invierno por una gama cromática alegre (y aromática) que, además de a los turistas, atrae a la fauna autóctona. Pero, ¿por dónde se puede empezar para descubrir nuestras selvas? Bajo estás líneas, tres opciones muy diferentes para pasear entre abetos, hayedos y chopos.

Tres bosques de Aragón para descubrir en primavera

La Selva de Oza, en la provincia de Huesca
ARAGON PUEBLO A PUEBLO. HECHO. RIO ARAGON SUBORDAN / 20-09-2017 /FOTO: LAURA URANGA [[[FOTOGRAFOS]]]
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Enmarcada entre montañas que alcanzan casi los 2.700 metros de altura, la Selva de Oza es uno de los bosques más extensos y bonitos de Aragón. Este paraje salpicado de abetos y pinos centenarios, entre otras tantas especies vegetales y numerosas animales (es morada de osos pardos, sarrios, jabalíes, corzos y quebrantahuesos), es ideal para recorrer en primavera y en familia, ya que, al estar la floración en su punto álgido, la gama cromática que adquieren sus paisajes es un auténtico espectáculo natural. 

El hayedo de Peñarroya, en la provincia de Zaragoza
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Gracias a las abundantes lluvias procedentes del Atlántico, la cara norte del Moncayo viste en primavera el verde intenso de las hayas. Disfrutar de su encanto está al alcance de toda la familia, pues existe una ruta de 8 kilómetros muy asequible con la que descubrir la imponente altura de estos árboles centenarios y los muchos habitantes que anidan en sus copas. Además también se pueden ver abedules, arces, serbales, mostajos, robles, cerezos, castaños y saúcos.

Los Chopos Cabeceros, en la provincia de Teruel
Chopera Galve. Foto Javier Escriche 13-05-17 [[[FOTOGRAFOS]]]
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Adentrándose en el Parque paleontológico de Galve, además de seguir las huellas fosilizadas de los dinosaurios, se puede apreciar una extensa y bien cuidada chopera natural que discurre a ambos lados del río Alfambra. Así, este bosque de ribera es lugar de encuentro del ruiseñores, mirlos, carboneros y jilgueros, que pondrán melodía a los paseos familiares y a las excursiones más aventureras siguiendo las pisadas de estos gigantescos animales extintos.

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