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Contradanceros y ladrillos rústicos: la raíz de Cetina

El gusto por una de las tradiciones más enigmáticas y vistosas del folclor religioso aragonés denota un gusto por los usos de toda la vida, de los que da cumplida cuenta Joaquín Ibáñez.

Dice Hilario González, actual alcalde de Cetina, que para alguien del pueblo, la Contradanza es algo demasiado especial para explicarlo bien con palabras; algo mágico. "Para el cetinero es un orgullo; yo la he bailado siete años. Ahora me toca verlo desde fuera y me emociona igual, por mucho que la responsabilidad sea distinta desde el lado del espectador. Aquí estamos desde críos con el dance, además, pero la presencia de la Contradanza es tan grande que llega incluso a las nanas de los bebés, porque son la propia estrofa de la Contradanza: ‘Tranlarán San Pedro, tranlarán San Juan, tranlarán los santos que en cielo están’". Cuatro figuras de negro, cuatro de blanco (con sus trajes historiados y detalles del color opuesto) y el diablo, que va de rojo y es el que rige los tiempos, incluidas las 32 ‘mudanzas’.

Hilario concluye ahora su primera legislatura como alcalde; trabaja en Zalux, la fábrica de iluminación sita en Alhama de Aragón en la que también labora Ángel Soler, alcalde de Cabolafuente. "Estamos unos 300 trabajando ahí, y la verdad es que da vida a los pueblos de alrededor. Nos permite a mucho seguir viviendo en nuestro pueblo, que es muy importante".

En Cetina, empero, la situación no es tan compleja como en algunos de los pueblos de la redolada, porque hay bastante comercio. Dos carnicerías, pescadería, dos tiendas –una de ellas también ofrece servicios de panadería–, otro despacho de pan, farmacia, peluquería, los bares Jabalí y la Luna, el albergue (antiguo cuartel de la Guardia Civil) con su cafetería, centro médico, centro de la tercera edad, la casa rural El Mirador de las Estrellas y los apartamentos turísticos de Rafael Morón… se acaba de estrenar un velatorio, se ha cambiado el alumbrado a LED y se va a asfaltar tras las fiestas la calle del Arrabal. También existe escuela con 42 niños, y parque infantil.

La mentada huella de Quevedo tiene cada año a finales de julio un reflejo concreto en Cetina con las Jornadas Quevedianas gracias a una asociación de jóvenes que preside Mamen Maicas.; se recrea su boda en la plaza con gente caracterizada, y después se escenifica la huida, porque su vida licenciosa y algunos encontronazos hicieron que tuviese que salir por piernas; este año no se podrán hacer, pero en pueblo espera retomarlas.

Además de la parroquia local, se tiene un especial afecto a la ermita del patrón, San Juan Lorenzo, centro fundamental en la tradición de la Contradanza, y a la de la Virgen de Atocha, en el otro extremo del pueblo (junto al albergue y el parque infantil), que esta contigua al museo de la Contradanza.

La gran fiesta

El día de San Juan Lorenzo, 19 de mayo, es la fiesta mayor de Cetina. Hilario la detalla. "En la jornada anterior hay ensayo general en la ermita del santo, tanto del dance como de la Contradanza. Se visten los danzantes con sus trajes azules y se va a buscar a la virgen para subirla con el santo. El día 19 se ensaya otra vez el dance en la plaza, luego procesión y representación del dance. A las 7 de la tarde, los contradanceros ya van vestidos y cosidos, el pantalón a la faja, la faja a la camisa; para hacer todas las mudanzas hay que trepar, y así se evitan desgarrones".

El diablo dirige el baile, es el que sube arriba en cada una de las 32 mudanzas. La Contradanza dura más o menos una hora y veinte minutos; se van marcando poco a poco cada una de las escenas, desde ‘El dios de las aguas’ a ‘Los arcos’, ‘El retablo’, ‘La silla’, ‘La peana’, ‘La vuelta de la campana’… luego empieza ‘El afeitado y muerte del diablo’, fase que culmina con la resurrección del personaje de Belcebú. Es algo espectacular, la gente que la ve no la olvida fácilmente. Las caretas son de cartón pintado. Hay una banda que toca todas las músicas de las fiestas.

El furor contradancero tiene en el cronista Joaquín Ibáñez Lacruz a su gran investigador, y goza desde hace tres años de otro entusiasta que viene del barrio zaragozano de La Jota; el músico Mariano Casanova, cantante y compositor de Distrito 14, quien dio el pregón de fiestas en 2017. "Le gustaba nuestra fiesta –explica Hilario– y había venido el año anterior. Iba a hacer una gira después de estar aquí y le encargó una chaqueta a Luisa Velázquez, que cose y repara los trajes de los contradanceros; se llevó la chaqueta a Japón y Francia".

El barro avellanado del artesano

En Cetina hay una fábrica de cartón piedra que lleva con su familia Jesús Andrés; el producto tiene diferentes usos, desde el calzado a los discos de radiales, y trabajan allá cuatro personas. Por otra parte, Jesús Enrique Marco Barbasán y María José Martínez Alcalde llevan actualmente un negocio familia de ladrillo rústico, que confeccionan manualmente en su planta de producción, al estilo antiguo. "Se hacen tamaños estándar en mesa, sobre chapa –aclara Jesús Enrique– y también en el suelo, con molde de madera y medidas especiales. Aquí atendemos necesidades específicas de cada cliente, que trae ya sus medidas y formas establecidas, y se preparan los moldes. Se agrega barro, con mezcla de paja para darle más consistencia, y luego se coge con las manos, se vuelca sobre el molde, se rasa y se saca el molde, para alinearse después en el suelo y darle un primer pulido y limpieza, para uniformar lo más posible cada ladrillo". Luego de confeccionarlo y de un primer secado y pulido, se cuece en el horno. "El ladrillo de esta zona es muy duro y consistente, se le conoce además por el color pajizo avellanado; las iglesias de aquí que lo usaron tienen 300 y 400 años. Este negocio es la vida de mi familia; empezaron mis tatarabuelos en el negocio de la tejería, y hemos seguido después el resto de generaciones; más de 100 años llevamos en la familia con el tema de trabajar el barro. Quedamos muy pocos en Aragón haciendo los ladrillos de este modo, y apostar por esta forma de trabajar creo que tiene un valor grande".

Jesús Enrique le pone un toque artístico a su trabajo fabril. Además, no le falta el humor; después de explicar de primera mano todo el proceso y de mancharse las manos con el lodo a base de bien, suelta al despedirse un lacónico "igual preferís que no os dé la mano".

En datos

Comarca: Comunidad de Calatayud

Población: 592

A Zaragoza: 116 km

Los imprescindibles

La biblia contradancera

Joaquín Ibáñez Lacruz, cronista oicial de la Villa de Cetina, reeditó en 2018 con actualización de contenido su ‘Aproximación al estudio de la Contradanza de Cetina’ (la foto es de Jesús Macipe), guía idónea para conocer esta tradición.

San Juan Bautista

La gigantesca parroquia local está en la parte alta del pueblo. El antiguo templo fue sustituido a finales del XVII por uno nuevo;se trata de una construcción de ladrillo sobre basamento de piedra con cubierta de teja y dos torres.

Quevedo

El perfil del castillo-palacio de Quevedo (privado) encierra historias del genial escritor y su boda en 1634 con doña Esperanza de Mendoza y Cabra, Julián Marruedo –32 años de alguacil y policía local– lo atendió hasta su jubilación.

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