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Aragón

entrevista

Darío Español: "El Juramento de Caspe busca que el público disfrute y a la vez aprenda"

Darío Español (Huesca, 1981) es coordinador de la recreación del Juramento de los Compromisarios que se celebra el fin de semana en Caspe.

Español, en la Facultad de Ciencias Humanas de Huesca.
Español, en la Facultad de Ciencias Humanas de Huesca.
Rafael Gobantes

¿Las recreaciones históricas están de moda?

Así es. A muchos les parece algo pasajero u orientado al tiempo libre, pero el impacto económico que tienen es considerable. En un territorio como Aragón, donde estamos continuamente hablando de despoblación, necesitamos herramientas para atraer turismo.

Dirige la ‘spin off’ de la Universidad de Zaragoza, HPLab.

Nos ocupamos de dirigir y coordinar proyectos relacionados con la historia y el patrimonio. Por un lado están las recreaciones más puras y, por otro, las manifestaciones ciudadanas. Nuestra ‘spin off’ está detrás de la organización completa y parcial de 22 eventos a nivel nacional.

¿La historia hubiera sido distinta sin el Compromiso de Caspe?

Por supuesto. El Compromiso de Caspe recuerda un hecho histórico que es fundamental. Es uno de los hitos más importantes de la Baja Edad Media en Europa. Sin él, seguramente, ahora hablaríamos otra lengua y probablemente no se hubiera convertido la Corona de Aragón en la potencia más grande del Mediterráneo.

¿Fue el principio de una nueva era?

Sí, hubo una explosión económica. Ganó la corona Fernando de Trastámara, que era un hombre muy influyente y muy poderoso económicamente.

El Juramento de los Compromisarios viaja a 1412 y lo hace en la misma escalinata de la colegiata donde sucedieron los hechos.

Permite retrotraer al visitante cultural a un hecho casi místico para tratar de reproducir la historia casi como fue. No podemos saber cómo era realmente porque la iconografía que hay es muy posterior. Son cuadros del siglo XVIII o XIX que no se corresponden con la realidad, pero podemos tener indicios. Hasta los actores y recreadores intentamos que tengan la misma edad que los protagonistas. Es el mismo vestuario, los mismos diálogos y la misma escalinata que los vio jurar el 17 de abril de 1412.

¿El vestuario es una pieza clave?

Sí, está hecho a mano y es de una alta calidad. Se trata de un evento de divulgación y los trajes se cuidan hasta el último detalle. Es una experiencia tremenda, que permite acercarnos a la realidad con el mayor rigor posible. El vestuario representa así los 15 primeros años del siglo XV.

El Juramento es la previa de la fiesta del Compromiso, que se celebrará del 28 al 30 de junio.

Es una propuesta que surgió desde el Ayuntamiento y el Centro de Estudios del Bajo Aragón-Caspe. La idea era dotar a la localidad de una actividad más orientada a la difusión, más cultural y auténtica, para recuperar ese momento histórico con toda fidelidad. Con esos hechos construimos un relato escénico, en el sentido de que necesitamos que todo esto sea comprensible por un público cultural, de manera que se explica todo perfectamente. El objetivo es que tengan unas garantías de que entienden lo que están viendo y que disfruten. Que se entretengan y que también aprendan.

¿Y cómo es la puesta en escena?

Se llama Juramento de los Compromisarios aunque, en realidad, todas las fuentes hablan de diputados. Se trata de un neologismo. Es un acto muy solemne para que todo el mundo vea que les va la vida en ello. Se prepara una ceremonia con todo el pueblo de Caspe congregado para jurar en un acto público y demostrar que lo que van a hacer lo realizan con honestidad.

¿Es difícil recrear el ambiente del siglo XV?

Es una época llena de luz. Aunque nos hayan vendido aquel tiempo como algo oscuro, en realidad eso es falso. Es un siglo con mucha luz, que dio las catedrales góticas.

En el programa previsto el fin de semana participan más de cien actores y recreadores.

Desde la ‘spin off’ de la Universidad de Zaragoza hemos tratado de compatibilizar el recreador histórico, que decide reconstruir para poder divulgar, y el actor, que interpreta un papel. En realidad, esto no es una obra de teatro, ni una manifestación escénica. Es un fenómeno distinto. Y todos se conjugan para crear una práctica que divulga y entretiene.

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