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TURISMO

Aragón y su Ruta 66: seis etapas para descubrir, de punta a punta, la Comunidad

La ruta de los Reyes de Aragón, impulsada por el Gobierno autonómico, recorre 440 kilómetros, desde el puerto del Somport, en Huesca, hasta el municipio turolense de Sarrión.

Gracias a esta ruta se puede descubrir Aragón de norte a sur.
Gracias a esta ruta se puede descubrir Aragón de norte a sur.
Gobierno de Aragón

Aragón es un territorio para recorrer subido a unos esquís o a través de sus aguas, gracias a los deportes acuáticos. También sobre dos ruedas, para lo que la Comunidad cuenta con el proyecto Slowdriving, diseñado por el Gobierno de Aragón, que se configura bajo el lema 'Cuando tu destino es la propia carretera'. Descubrir, de norte a sur, los rincones únicos de esta tierra es posible gracias a la Ruta de los Reyes de Aragón, que, en los 440 kilómetros que la conforman, rememora el proceso histórico de su formación territorial. 

La Ruta 66 por Aragón: seis etapas y siete destinos

Puerto de Somport
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El puerto de Somport

Esta entrada histórica del Reino de Aragón, fechada de la época de Ramiro I, es el punto de partida de esta apasionante ruta que comienza con espectaculares paisajes de altas cumbres. Así, bajando desde el puerto de Somport, se puede disfrutar del patrimonio pirenaico, visitando el fuerte de Coll de Ladrones, la estación de Canfranc, la torre de los Fusileros y los municipios de Canfranc y Villanúa.

La Ciudadela de Jaca, a vista de pájaro.
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Jaca

La capital del Pirineo aragonés, fundada por el rey Sancho Ramírez y ubicada a los pies del monte Oroel, da buena cuenta de los muchos estilos arquitectónicos y artísticos que caracterizan a Aragón. Digna de conocer a través de su patrimonio y del paladar (su repostería se ha ganado una fama más que merecida), Jaca abre la segunda etapa, desde la que acercarse a Bernúes, Triste, Anzánigo o Murillo de Gállego para descubrir sus muchos encantos arquitectónicos y naturales

Andada popular para ver la floración del almendro en Ayerbe
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Ayerbe

La villa de Ayerbe es el centro neurálgico del entorno natural y cultural del Reino de los Mallos. Pasear por sus calles y disfrutar de su riqueza  histórica, artística y paisajística antes de comenzar la tercera etapa es de obligado cumplimiento, así como hacer una parada en el Castillo de Loarre, una de las fortalezas históricas de la Comunidad y en Puendeluna y el santuario de Nuestra Señora de Salz, para estirar las piernas antes de llegar a Zaragoza. 

El Pilar, desde el Puente de Piedra.
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Zaragoza

Con más de dos mil años de historia, Zaragoza se configura como un gran crisol de culturas. El teatro romano, el palacio de la Aljafería o la basílica del Pilar son solo algunas de las maravillas que alberga la capital aragonesa (la mayoría de ellas, más que 'instagrameables') que sirve de punto de partida de la cuarta etapa, que recorre el monasterio de Santa Fe, Muel, Longares, Cariñena, Paniza y Mainar, poco antes de llegar a Daroca. La parada se puede aprovechar para conocer la capital desde las alturas, gracias a sus miradores. 

La Casa de la Provincia está muy cerca de la Puerta Baja de Daroca.
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Daroca

Al resguardo de su impresionante recinto amurallado, Daroca posee uno de los mejores conjuntos monumentales de Aragón. Además, se presenta como la parada perfecta antes de continuar la ruta hacia Teruel, aunque conviene recalar en San Martín del Río, Anento (uno de los pueblos más bonitos de Aragón), Báguena, Burbáguena, Luco de Jiloca, Calamocha y Monreal del Campo para descubrir parte del encanto (y la gastronomía) de la provincia de Teruel.

Teruel fue el destino elegido para el primer viaje con mi novio, como no, la ciudad de los amantes. Su escalinata, magnífica, es como nuestra vida, pues refleja la grandeza del amor
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Teruel

Además del completo patrimonio mudéjar que salpica su casco histórico, Teruel es tierra de dinosaurios y, también del amor, tal y como demuestra anualmente la recreación de la leyenda de Los Amantes. 

Ermita de la Sangre de Cristo
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Sarrión

Rodeado de sabinas y encinares, este municipio aún conserva una de las siete puertas medievales que daban paso a Sarrión. Conocida como 'la capital española de la trufa negra', debido a la calidad y proliferación de este hongo, la última parada de la Ruta de los Reyes es ideal para descubrir la gastronomía de las últimas localidades aragonesas y sus paisajes, modelados por una climatología extrema.

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