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Una investigación avisa de la amenaza de Cataluña sobre el futuro del Ebro

Advierte del riesgo de subir el caudal ecológico de 3.000 hm3 a 9.000, como pide la Agencia Catalana del Agua.

Uno de los hitos de la CHE que miden el nivel del río.
Uno de los hitos de la CHE que miden el nivel del río.
Guillermo Mestre

Un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia y apoyado por el Gobierno de Aragón advierte que el futuro del Ebro queda comprometido con la solicitud de la Agencia Catalana del Agua (ACA) de un “enorme aumento” del caudal ecológico en la desembocadura desde 3.000 a entre 8.000 y 9.000 hectómetros cúbicos. “Las peticiones extraordinarias de la Generalitat constituyen una amenaza para el mantenimiento y futuro desarrollo de las actividades económicas en el resto de la cuenca. El coste debería ser asumido por la región de Cataluña”, concluye el informe. De hecho, este escenario es rechazado por todas las comunidades de la cuenca porque se verían “fuertemente perjudicadas”, al aumentar el caudal mínimo “del 20% al 50-60% del agua del río Ebro”.

El trabajo se titula ‘Análisis de la asignación sectorial y espacial del agua en la cuenca del Ebro, aspectos de la escasez y las sequías’. Lo firman ocho investigadores, entre economistas, ingenieros agrónomos e ingenieros de montes. Tres de ellos proceden del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), tres de la Universidad de Zaragoza, un americano y otro del Instituto de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) de Austria. Han publicado artículos en la ‘Revista Española de Estudios Agrosociales’, del Ministerio de Agricultura, y en ‘Water Resources Management’ de la Unión Europea de las Geociencias.

El Ebro junto al Duero son los dos únicos ríos que tienen una situación relativamente saludable en España, con caudales ecológicos mínimos en desembocadura del 20% del agua del río. El resto de las cuencas están hidrológicamente casi cerradas porque sale muy poca agua al mar, con caudales mínimos entre el 0,1% y el 4%”, precisa el informe. “Además, el Ebro es el río con menor capacidad de embalses respecto a las aportaciones de agua porque solo tiene un 50% frente al 150-200% de las otras cuencas”.

Pérdidas de ingresos

En cualquier caso, la primera solicitud de la ACA de Cataluña se hizo en 2007, pasando de 3.000 hectómetros cúbicos a 9.482 en tiempo habitual y hasta 7.149 en sequía. Pero en 2015, redujo su petición a 7.550 hectómetros en años normales y 5.870 si hay falta de agua. “Si se acepta la petición de Cataluña de un caudal ecológico de 6.000 hm3 en sequía, las pérdidas de los agricultores se dispararían a 400 millones de euros si es moderada y 870 millones si es extrema o más de la mitad de sus ingresos”, denuncia el proyecto.

El Plan de Cuenca del Ebro no aceptó la propuesta que planteó la ACA en 2015 y esa negativa fue recurrida por los ayuntamientos del Delta del Ebro al Tribunal Supremo. Y en una sentencia dictada el pasado 9 de marzo lo rechazó porque “no plantea una alternativa a la fijación de caudales ecológicos sino una cuantificación alternativa de los mismos”.

El enorme aumento de caudal ecológico que pide Cataluña no tendría que salir gratis a la Generalitat”, agrega el informe. Los investigadores llegan a la conclusión de que la intención del ACA es que “el aumento de caudal en desembocadura le salga gratis”. Por contra, el estudio propone que para aceptar la solicitud catalana deberían ceder primero los agricultores catalanes de su cauce, con un coste de 120 millones, y luego los del resto de la cuenca, que supondría 90 millones. Pero apuntan que si el agua procede de los regadíos aguas arriba de Cataluña “debería ser compensado por la Generalitat”, con lo cual si hubiera sequía el coste total sería de 210 millones.

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