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Aragón

elecciones generales 28-a

Aragón cierra una campaña atípica en la que los partidos se han volcado en captar a los indecisos

Las cuencas mineras, la despoblación y la financiación centran los mensajes de los candidatos y de los líderes regionales.

Preparación del vestíbulo del Ayuntamiento de Zaragoza, que contará con 14 mesas electorales.
Preparación del vestíbulo del Ayuntamiento de Zaragoza, que contará con 14 mesas electorales.
José Miguel Marco

Los indecisos jugarán un papel clave en la designación de los 350 diputados que intentarán negociar el nuevo Gobierno, tras una campaña bronca y atípica en la que las malas formas han eclipsado a los programas. PP, PSOE, Unidas Podemos, Cs y Vox, que superarán el 10% de los votos que se requiere para pelear por un diputado, se repartirán trece escaños en Aragón. La despoblación, la financiación autonómica y los guiños a los autonomistas han centrado los mensajes de los candidatos al Congreso y al Senado. Los líderes regionales de los partidos se han sumado a una campaña en la que se ha solapado la petición de votos para las generales con el de las autonómicas y municipales, con caravanas divididas por todo el territorio. La eterna carrera a la Moncloa toca a su fin, y el dispositivo electoral está preparado, con el Ayuntamiento de Zaragoza como el mayor colegio electoral de la Comunidad con 14 mesas. Solo falta que los más de 1.018.000 aragoneses llamados a las urnas depositen sus votos.

La campaña electoral ha confirmado que Aragón cada vez tiene menos peso en la política nacional. En las generales de 2016, el popular Mariano Rajoy, entonces presidente, viajó el último día a Teruel para apelar al voto útil y ‘salvar’ el escaño que le disputaba Cs; en diciembre de 2015, era el socialista Pedro Sánchez el que pedía en Zaragoza un "esfuerzo" para "echar al PP" del Gobierno. En esta ocasión, y por primera vez en 40 años, los líderes nacionales han desechado grandes mítines en Aragón temerosos, quizá, a tener menor respaldo que el esperado.

La Semana Santa, la celebración del Día de Aragón y los debates televisivos han restado días a una atípica campaña. El resultado final es incierto, pues nadie se atreve a vaticinar qué ocurrirá con Vox. En la batalla electoral soterrada que se juega en las redes sociales, la misma que dio a Unidas Podemos 71 escaños en 2016 (dos en Aragón), Santiago Abascal se impone, con 264.000 seguidores en Instagram, la que está de moda y la que resulta más eficaz con la generación Z, que engloba a los jóvenes nacidos en la era digital. En ella quedan incluidos los 29.659 aragoneses que votarán por primera vez en estas elecciones generales.

Cataluña ha estado muy presente en el discurso del centroderecha para atacar al socialista Pedro Sánchez, que se ha intentando defender virando hacia la centralidad con un discurso similar al que el barón socialista Javier Lambán lleva meses utilizando. Unidas Podemos se ha escudado en la defensa de la Constitución y en cómo garantizará el cumplimiento de sus artículos, blanqueando su discurso más radical sobre la lucha contra las cloacas del Estado.

Fuertes críticas suscitó el candidato podemista Pablo Echenique por acusar a Cs de "incendiar la convivencia" al celebrar un mitin en Rentería (Guipúzcoa), donde se registraron fuertes altercados. Y Albert Rivera lo utilizó para insistir en la necesidad de impulsar planes de convivencia en Cataluña y en el País Vasco.

PSOE y PP se han disputado en la Comunidad el voto aragonesista que PAR y CHA han dejado ‘huérfano’ estas elecciones. Y se han culpado el uno al otro del drama en las cuencas mineras por el futuro cierre de la térmica y han prometido la reforma de la financiación autonómica que en el Gobierno no se atrevieron a encarar, mientras invocaban a conveniencia al fantasma del trasvase.

Los partidos apelan más al corazón que a la razón, con llamamientos al voto útil y al del miedo, conscientes de que un 40% de indecisos puede dar un vuelco al resultado electoral. La volatilidad del voto con fugas de electores entre las formaciones del bloque de izquierdas y del de derechas y la incertidumbre que suscita la España rural, con 28 circunscripciones, entre ellas Huesca y Teruel, que reparten 103 parlamentarios, hacen que ni las casas de apuestas se atrevan a hacer quinielas.

También es incierto el resultado en la elección del Senado, una Cámara con capacidad de veto y de bloqueo en cuestiones de calado como la aplicación del 155 en Cataluña. La incógnita del ganador se despejará mañana. Más tiempo hará falta para saber si uno de los bloques logrará formar Gobierno.

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