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Sanidad: una población envejecida que urge atención y recursos para crónicos

Alrededor de un 40% de la población española padece al menos una enfermedad crónica, un porcentaje que aumenta con el envejecimiento. 

José Antonio Saz (diabetes), Pilar Giraldo (investigadora) y Cristina Fuster (enfermedad neuromuscular).
José Antonio Saz (diabetes), Pilar Giraldo (investigadora) y Cristina Fuster (enfermedad neuromuscular).
Guillermo Mestre

Alrededor de un 40% de la población española padece al menos una enfermedad crónica, un porcentaje que se incrementa hasta el 70% en los mayores de 65 años. Estas patologías se han convertido en la primera causa de demanda asistencial y acarrean un importe coste social, sanitario y social. Motivan, de hecho, el 80% de las consultas de los centros de salud, el 60% de los ingresos hospitalarios y el 85% de los ingresos en Medicina Interna.

Tal es la preocupación por esta cuestión que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) cree que en el 2020 las enfermedades crónicas serán responsables de casi el 75% de las muertes en el mundo y se ha marcado como objetivo reducir su mortalidad prematura.

Casi todas las comunidades, como Aragón, han elaborado planes estratégicos para controlar y establecer protocolos de atención a estas enfermedades, entre las más habituales, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, las del aparato respiratorio y el dolor lumbar y cervical. La Comunidad aragonesa, por ejemplo, ha impulsado unidades de crónicos, que evitan el paso de las personas por Urgencias.

No obstante, profesionales y enfermos coinciden en la necesidad de seguir trabajando y destinar recursos a la atención de estos enfermos, que, defienden, debe contemplarse desde todas las perspectivas de la salud (biológica, psicológica y social). Cruz Bartolomé, médico de Familia, fue presidenta del Comité Científico del Congreso que sobre crónicos se celebró en Zaragoza en 2018. Desde su experiencia, por ejemplo, remarca la importancia de elaborar estudios y tratamientos específicos para tratar la cronicidad de la mujer, muy elevada al tener más esperanza de vida. "Ahora, les estamos aplicando lo que está establecido según los estudios hechos con hombres, y no tiene nada que ver", subraya.

Aunque también se consideran crónicos, los enfermos con una patología rara tienen sus propias necesidades, precisamente por su poca frecuencia. Desde el año 2009 existe una Estrategia en Enfermedades Raras del Sistema Nacional de Salud que marca las líneas de acción para estas enfermedades, en las que se incluye la necesidad de establecer un diagnóstico precoz (una de sus principales reivindicaciones) y el impulso a un registro nacional de casos.

En ese sentido, el jefe de sección de Neuropediatría y Metabolismo del hospital Miguel Servet de Zaragoza y representante de Aragón en la Estrategia de Enfermedades Raras del Ministerio de Sanidad, Javier López Pisón, asegura que se han dado "pasos significativos" en los estudios genéticos, que están permitiendo "diagnósticos antes impensables", identificando miles de mutaciones responsables de estas patologías. "La genética ha supuesto una revolución en el diagnóstico, identificándose cada vez más enfermedades raras", concluye López Pisón.

"El médico tiene que tener más tiempo para el paciente"

José Antonio Saz es diabético desde hace años, conoce el día a día de la enfermedad y todos los pros y contras en su diagnóstico y tratamiento. Recuerda que una persona con esta patología puede tomar hasta 40 decisiones diarias sobre su enfermedad, en torno a la alimentación o dosificación de insulina y "esto necesita formación que muchas veces no tenemos", afirma José Antonio, que además es asesor médico de la Asociación para la Diabetes de Zaragoza. "Debemos tender hacia un sistema de salud basado en la cronicidad, el actual está estructurado para casos agudos", recrimina. "Si tuviéramos unidades de diabetes se facilitarían las revisiones y las consultas, ahora a veces en lugar de cada cuatro meses acaban realizándose cada año y medio", añade.

Cristina Fuster, madre de un joven con una enfermedad neuromuscular, asegura que en muchas situaciones el sistema está "hecho al revés" y no cubre las necesidades de un paciente crónico. Como presidenta de la Asociación de Aragonesa de Enfermedades Neuromusculares recuerda cómo muchos de estos enfermos tienen que pagarse de su propio bolsillo durante toda su vida la rehabilitación cuando alguien que ha sufrido un accidente, una caída o una luxación no tiene que hacerlo. "Y para ellos es algo temporal", subraya Fuster, que pide que los médicos "tengan más tiempo por paciente", "más centros de referencia" y facilitar el acceso a estos.

Para Pilar Giraldo, con más de 25 años dedicada a la investigación de la enfermedad de Gaucher, se ha avanzado mucho en "dar visibilidad" a muchas de estas patologías raras, que "también son crónicas", pero todavía falta por avanzar en el diagnóstico y tratamiento. "Si hay 6.000 o 7.000 enfermedades raras, hay tratamiento en un 30%", apunta Giraldo, que reconoce que la crisis pasó factura en la dotación de recursos y pide a los partidos una visión "largoplacista" para el futuro.

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