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Más de 19.000 aragonesas no son madres por cuestiones económicas y laborales

El aumento de la duración del permiso de maternidad y paternidad es una de las claves para incentivar la natalidad en Aragón.

El contacto físico puede aumentar también el vínculo con los padres.
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Llegar a los 30 y no tener hijos se ha convertido en casi una norma de la sociedad actual. Según los recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 90% de las aragonesas con menos de 30 años no tienen hijos. Una cifra que va menguando con el paso de los años: entre los 30 y 34 años, el 44% no tienen descendencia; mientras que en el resto de edades esta cifra se reduce hasta el 20% (oscilando ligeramente entre el 18 y el 23%). “La edad media en que las mujeres tienen su primer hijo ha crecido más de 6 años (de 25,5 años en 1977 a los 32 años en la actualidad). Esto se debe principalmente a que la mayor parte de ellas retrasan su maternidad por cuestiones principalmente formativas y socioeconómicas”, detalla Carlos Gómez, catedrático en Sociología de la Universidad de Zaragoza.

El 40% de las aragonesas de entre 18 y 55 años no son madres. Ser demasiado joven para tener hijos (31,29%), no tener una pareja o creer que no es la adecuada (14,08%), cuestiones de salud (7,47%) o no querer ser madre (11,24%) son algunas de las razones argumentadas por las encuestadas. Pero también existen otras: cerca de 10.000 aragonesas no son madres porque desean ampliar su formación y más de 10.600 sostienen que no pueden serlo por razones laborales o de conciliación de la vida familiar y laboral. Además, otras 9.000 especifican que su situación económica les impide formar una familia.

Este panorama no es de extrañar teniendo en cuenta el cambio de mentalidad que ha vivido la sociedad en los últimos veinte años. La mujer está plenamente integrada en el mundo laboral y las posibilidades de que ambos progenitores puedan conciliar su vida laboral y familiar son determinantes para decidir si tener hijos o no, y cuántos. En este tiempo, además de cambiar el modo de vida, se ha producido una de las mayores crisis económicas y sus efectos también se perciben directamente en la maternidad.

Gómez recuerda cuatro factores fundamentales que explicarían el retraso de la maternidad o incluso la decisión final de no ser madre. “Por un lado, el alargamiento de la etapa formativa, que se prolonga todavía más si la mujer accede a estudios universitarios. Por otro, la inestabilidad y las precarias condiciones del mercado laboral español que impiden que los jóvenes puedan tener un proyecto de vida estable”, subraya. Asimismo, hace hincapié en las elevadas tasas de desempleo, que dificultad su acceso al mercado laboral y el recorte o inexistencia de ayudas sociales que faciliten que los jóvenes puedan independizarse a la edad en que lo hicieron sus padres.

Además, el catedrático recuerda que un hijo tiene un coste económico importante. “Las políticas sociales existentes en nuestro país tienen un carácter complementario, y asumen muy parcialmente el coste de un hijo, desde que nace hasta que consigue independizarse”, lamenta. Desde su punto de vista, todo ello está contribuyendo a que en el proyecto de muchas mujeres su maternidad se reduce a un solo hijo. El estudio realizado por el INE refleja que las aragonesas desearían tener dos de media, sin embargo, el número medio de hijos por mujer en Aragón se encuentra por debajo del 1,5. Esto evidencia que si la situación económica y de conciliación laboral fuera mejor, se incrementaría la natalidad.

Políticas para incentivar

El catedrático en Sociología considera que la natalidad puede incentivarse con estrategias y medidas que apoyen a las familias con niños, mediante una protección al empleo de las madres y ayudas económicas y bonificaciones fiscales durante la etapa formativa y educativa de sus hijos. “Únicamente políticas públicas agresivas y prolongadas en el tiempo pueden contribuir al cambio de tendencia”, recalca. Entre las medidas más solicitadas por las mujeres residentes en Aragón está el aumento de la duración del permiso de maternidad y paternidad. El 22% de las encuestadas consideran que sería la mejor propuesta para animarse a ser ser madres. Además, un 6,25% apuestan por la igualdad absoluta.

Este mismo mes entró en vigor el nuevo permiso de paternidad, con ocho semanas de duración y cuyo objetivo es alcanzar las 16 en 2021. En ese momento se igualaría al de maternidad y, según los estudios, ayudaría a limitar la discriminación en la contratación. Económicamente no supone lo mismo para una empresa contratar a un hombre en edad de ser padre (con cuatro semanas de baja como se hacía hasta ahora) que ampliar la plantilla con una mujer en su misma situación (doce semanas más de prestación).

Otras propuestas dadas por las encuestadas son: flexibilidad en el horario de trabajo (13,23%), puesta en marcha de una asignación para los progenitores que dejan un trabajo para cuidar de sus hijos (10,06%), una asignación para familias con hijos menores de 18 años (8,32%) y más escuelas infantiles asequibles y de calidad (6,18%). Por su parte, más de un 18% creen que la natalidad no debería ser incentivada.

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