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Los profesores de Religión de Aragón crean una plataforma para pedir soluciones a su situación laboral

El curso próximo, las clases en infantil y primaria se reducirán de 90 a 45 minutos semanales, lo que les genera inquietud y muchas dudas

Los escolares de infantil y primaria tendrán menos clases de Religión el curso próximo.
Los escolares de infantil y primaria tendrán menos clases de Religión el curso próximo.
Raquel Labodía

Los alrededor de 240 profesores que imparten Religión en Aragón se han organizado para crear una plataforma que los aglutine y desde la que poder pedir soluciones a su situación laboral. Estos docentes están preocupados por la reducción que se aplicará a las horas de clase de esta asignatura en la Comunidad a partir del curso próximo. Hasta ahora, en las etapas de infantil y primaria se daban 90 minutos semanales, pero a partir de 2019-2020 este tiempo se reducirá a la mitad, para quedar en 45 minutos a la semana.

Esta rebaja fue anunciada por el Departamento de Educación a finales del año pasado y será implantada de manera general el próximo curso tras conocerse la sentencia definitiva del Tribunal Supremo que respaldaba la decisión de la Consejería. Desde entonces, los docentes de Religión, a través del sindicato que los representa, se han movilizado para saber cómo se aplicará esta rebaja horaria, cómo quedará su situación y hacer propuestas.

El último paso se ha dado hace unas semanas con el anuncio de la Plataforma Profesores de Religión, con la que van a intentar organizar a los docentes de Aragón, para después contactar con otros profesores de esta asignatura de otras Comunidades que estén en una situación laboral similar.

Según ha explicado este martes una profesora afectada por esta rebaja horaria, lo que quieren saber los docentes aragoneses es qué se va a hacer con ellos. “A partir del año próximo -ha apuntado- todos los docentes veremos modificado nuestro contrato laboral. Nos reducirán las horas de clase y también nuestros salarios y, por el tipo de contrato que firmamos con el Ministerio de Educación, nosotros no podemos pedir una rescisión del contrato, algo que sí pueden hacer los trabajadores a los que regula el Estatuto de los Trabajadores cuando su contratador les modifica sustancialmente las condiciones de trabajo”. “Y por tanto, nosotros si decidimos dejar el trabajo, no tenemos derecho a paro”, ha argumentado.

Esta docente reconoce que hay inquietud y muchas dudas sobre lo que ocurrirá el curso próximo con los 240 profesores de Religión que trabajan en la Comunidad. Asegura que, en su opinión algunas de las propuestas que se han escuchado estos últimos meses, aunque bienintencionadas son, en su mayoría, difíciles de llevar a la práctica. Recuerda que sus contratos laborales, que firman con el Ministerio -que es quien les paga el salario-, son por unas horas determinadas para impartir clases de Religión Católica en los centros educativos. Por lo que duda de que, salvo que el Ministerio les modificara el contrato, puedan seguir con el mismo horario que ahora y dedicar parte de esta jornada a otras actividades educativas, como personal de apoyo a otros docentes, trabajar en las bibliotecas o similar.

Somos personal laboral con contrato indefinido -explica- y estamos contratados para impartir Religión. Yo creo que estos contratos no permiten otra cosa”.“Por no hablar de que esas tareas -incide esta profesora-, las desempeñan, en este momento, los funcionarios que trabajan en esos centros, por lo que, en mi opinión, no es real pedir que nos las adjudiquen a nosotros”. De ahí, la incertidumbre y la preocupación por lo que pueda ocurrir el curso próximo.

En opinión de esta docente, una posibilidad viable sería que Madrid les mantuviera los actuales contratos, con la misma jornada, y que los responsables de los centros educativos de la Comunidad organizaran los grupos de niños con ratios más bajas por aula. “De esta forma, nosotros cumpliríamos nuestro horario, sin menoscabo de sueldo, y los alumnos estarían en clases más reducidas”, propone.

En cualquier caso, reconoce que “buscar una solución es complejo”. Contractualmente, dependen del Ministerio de Educación, pero organizativamente están a lo que diga el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, por lo que agrupar o separar a los niños en clases menos numerosas está en manos de los responsables políticos de la Comunidad y de lo que consideren los responsables de los centros educativos.

A esto se suma que las condiciones y circunstancias de cada docente son diferentes. Esta profesora asegura que, en su caso, si Educación le reduce las horas lectivas estaría dispuesta, si pudiera, a pedir la rescisión de su contrato. “Pero hay compañeros y compañeras -apunta-, con una edad avanzada, a los que les faltan muy pocos años para llegar a la jubilación, que quizá no puedan hacerlo”. En su caso, explica, hasta este curso tenía una jornada completa de 25 horas semanales; este año, por falta de alumnos, ya le redujeron la jornada hasta las 18 horas a la semana. “Si el curso que viene -apunta- me las dejan en la mitad, 9 horas, yo preferiría irme al paro y tener tiempo para buscar otro empleo”.

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