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Aragón, un país de montañas

Fiestas tradicionales

26 destinos para vivir la Semana Santa en Aragón

Los tambores y bombos del Bajo Aragón son Patrimonio de la Humanidad, además de Fiesta de Interés Turístico Internacional, como la Semana Santa de Zaragoza. Junto a ellas, otras 16 localidades han sido declaradas Fiestas de Interés Nacional o en Aragón

Rompida de la hora en Calanda
HERALDO

La Ruta del Tambor y Bombo del Bajo Aragón es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, después de que el año pasado lo declarase así la Unesco. Este reconocimiento se une a la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional que ya tenía esta ruta, un título que también ostenta la Semana Santa de Zaragoza, mientras que otras 16 localidades aragonesas han visto cómo su celebración de la Semana Santa ha sido reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Aragón o Nacional. En total, 26 destinos en Huesca (4), Zaragoza (9) y Teruel (13), con las tres capitales provinciales incluidas. No obstante son muchas más las poblaciones aragonesas que también disponen elementos singulares en su Semana Santa que podrán conocer quienes las visiten en estos días.

La representación de la Pasión de Cristo cuenta en Aragón con valiosos exponentes. La localidad de Alcorisa celebró el pasado año el 40 aniversario del Drama de la Cruz, en el que más de trescientos actores ponen en escena la pasión y muerte de Cristo todos los Viernes Santos, en el escenario natural del Monte Calvario. También Ayerbe, en la Hoya de Huesca, celebra la Enclavación, un auto sacramental que recrea, en la noche del Jueves Santo, el momento en que Jesús es flagelado y clavado en la cruz y que está declarada Fiesta de Interés Turístico en Aragón (FITA). Huesca, recuerda la Pasión de Cristo en una representación en el Teatro Salesiano que atesora más de 70 años de antigüedad y que esta edición estrena iluminación e imagen. También Torrijo de la Cañada, en Zaragoza, cuenta con una representación en vivo de la Pasión. Otras localidades, como Ateca, Ambel, Ibdes, Santa Eulalia o Castejón de Monegros celebran los ‘abajamientos’, la representación con tallas articuladas del descendimiento del cuerpo de Cristo ya muerto en la cruz.

También escenificación de dolor por la muerte de Cristo es el ‘Romper la hora’ que viven las localidades del Bajo Aragón con tambores y bombos. Con su estruendo se emula el ruido cuando «el velo del templo se rasgó y tembló la tierra» que narra el Evangelio de San Mateo. Las poblaciones turolenses de Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén forman la Ruta. A las 0.00 del Jueves Santo se ‘rompe la hora’ en todas excepto en Calanda, donde esto sucede al mediodía del Viernes Santo. En Híjar además existe la figura de los Los Rosarieros, que recorren el municipio la madrugada del Viernes Santo, cantando coplas inspiradas en la oración del huerto.

Más tambores y bombos

En la provincia turolense existe además la Hermandad ‘Tamboas’, que agrupa a las cofradías de Alloza, Ariño, Berge y Muniesa, que aportan varios centenares de tambores y bombos al rito de la Semana Santa. Alcañiz no rompe la hora pero sus cofrades, con túnica y tercerol de color azul, salen en cuatro procesiones. En la ciudad de Teruel esta celebración religiosa goza igualmente de gran arraigo y su Semana Santa está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y mantiene costumbres muy propias como la del Sermón de las Tortillas, que recuerda la comida que ofrecía a los más pobres la Cofradía de la Villa Vieja y de la Sangre de Cristo. También Valderrobres, con el nazareno cargando la cruz en la procesión de Viernes Santo, ha visto su Pascua declarada Fiesta de Interés en Aragón.

Más de 700 años de antigüedad

La Semana Santa de Zaragoza destaca por su antigüedad y está catalogada como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Cuenta con más de 700 años de historia desde que en el siglo XIII se instituyese la Hermandad de la Sangre de Cristo. Ahora son 26 cofradías (la última se creó en 2017) que reúnen a más de 16.000 cofrades y que acompañan con sus 4.000 tambores los pasos en un total de 53 procesiones, siendo la del Santo Entierro -recogida ya en un documento de 1617- la que las une a todas. Cuenta con tallas muy notables, como el Ecce Homo de la parroquia de San Felipe, del siglo XV, o el Santo Cristo de la Cama, del siglo XVII.

De las más antiguas es también la Semana Santa de Tarazona, con sus mil cofrades y reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Aragón (FITA). Otras ocho localidades de la provincia han recibido este reconocimiento: Ateca, con su procesión del Santo Entierro y el paso de la Muerte; Borja y su Rosario de Cristal; Caspe y su procesión de la Burreta el Domingo de Ramos y la salida del ‘lignus crucis’ el Viernes Santo; Calatayud y su procesión del Santo Entierro; Ejea de los Caballeros con el Pregón y concurso de Tambores y Bombos; Tauste y sus singulares procesiones como la de los Siete Dolores de la Virgen María; y Torrijo de la Cañada, donde se ha preservado la representación de la subida al Calvario, Crucifixión, ‘Abajamiento’ y el clavado de la ‘cuna’ en Viernes Santo, así como el ‘Canto de Gloria’ celebrando la resurrección el Sábado Santo.

El Cristo del Perdón de la ciudad de Huesca es el más antiguo de España, y una de las tallas que procesiona en el Santo Entierro, en el que desfilan todas las cofradías. La capital oscense, junto al mencionado Ayerbe, Barbastro y Jaca tienen también reconocida su Semana Santa como celebración de interés turístico. Es la de Barbastro la que ostenta el mayor rango al estar reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional, con momentos especiales como la misa crismal de bendición de los óleos o la procesión del Santo Entierro.

Curiosidades

Otras localidades aragonesas mantienen tradiciones muy singulares, como la puja de los pasos de Biel: desde hace un siglo, la tarde del Viernes Santo en subasta pública se puja por el porteo de las andas que llevan los pasos. En Alcalá de Gurrea, la procesión de las lágrimas es un acto cargado de emoción en el que los vecinos del pueblo arrojan pétalos de rosa al paso de la Virgen, que llora por la muerte de su hijo. Gotor, Fuencalderas o Sos del Rey Católico comparten la tradición del canto del ‘Reloj de la pasión’, que enumera las escenas de la Pasión y Muerte de Cristo.

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