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Aragón

elecciones 28-A

Paro, corrupción y sanidad centran las preocupaciones

Nueve aragoneses, cinco mujeres y cuatro hombres, debaten sobre sus inquietudes de cara a los cuatro procesos electorales que se encadenan a partir de hoy. Ni Cataluña ni Venezuela figuran entre sus prioridades, y exigen a los políticos más empatía y menos crispación.

Carlos Martínez, Mamen Campuzano, José Aparicio, Pilar Ortego, Josué Nuño, Adriana Aguerri, Cristina Ibáñez, Iuliana Lungu y Carmelo García
Carlos Martínez, Mamen Campuzano, José Aparicio, Pilar Ortego, Josué Nuño, Adriana Aguerri, Cristina Ibáñez, Iuliana Lungu y Carmelo García
Guillermo Mestre

Ni Cataluña ni la unidad de España ni Venezuela figuran entre las principales preocupaciones de los aragoneses en la campaña electoral que ahora comienza. El mercado laboral, la corrupción, la atención sanitaria, el feminismo enfocado hacia la igualdad, la educación y la ética política, como un rechazo expreso a la crispación y a los ataques entre los líderes de los partidos, son los temas sobre los que quieren escuchar propuestas concretas los nueve integrantes del ‘Focus Group’ que organizó HERALDO para diseñar la cobertura de las elecciones generales. Los participantes son cinco mujeres y cuatro hombres que residen en Aragón y que representan la visión de diferentes estratos sociales. Gente corriente dispuesta a compartir su opinión personal, que deja entrever un cierto hartazgo ante las cuatro carreras electorales que afrontamos. Reconocen que, antes de depositar sus votos en las urnas, analizarán la trayectoria de los partidos, la inteligencia de sus líderes y la labor que han hecho en la oposición. Unos saben ya por quién apostarán, otros reconocen que no votarán, e incluso hay quien se declara "‘agnóstico’" político total.

El mercado de trabajo y las pensiones, en sus múltiples vertientes, centran las preocupaciones de los aragoneses. Carlos Martínez, autónomo y emprendedor, demandó medidas que dinamicen la economía, con subidas de salarios y más estabilidad. Lo importante, al fin y al cabo, es lograr un trabajo que te permita tener "bienestar social", algo que Pilar Ortego, que lleva meses desempleada, añora. "Sí haría una reforma laboral en condiciones", reconoció, porque cuando te echan del trabajo "se te rompen todos los esquemas". "No puedes hacer un plan de vida", acotó Mamen Campuzano.

Adriana Aguerri, con una carrera y dos grados de FP, le dio la razón. A sus 30 años vive de alquiler y "le gustaría ser mamá" dentro de dos, pero no ve para ello ninguna facilidad laboral para lograrlo.

Y abrió la puerta a otro tema de discusión: la mujer en el ámbito laboral, en el que ellas, Pilar Ortega y Mamen Campuzano, amas de casa, Iuliana Lungu, reponedora, Adriana Aguerri, desempleada y futura emprendedora, y Cristina Ibáñez, ‘social media’, llevaron la voz cantante. La mayoría coincidió en que ser mujer actúa como freno en la contratación, y pidieron avances, más allá del permiso de paternidad a las ocho semanas.

Pero más que por un "feminismo a ultranza" llevado hasta "el extremo del absurdo", abogaron por avanzar de forma firme hacia la igualdad. "No queremos feminismo, sino igualdad"", reclamó Pilar Ortego, que en el ámbito laboral se encuentra en "terreno de nadie" por lo que pidió apoyo para las paradas con más de 40 años como es su caso. Cristina Ibáñez, una de las más jóvenes del grupo, advirtió de que hasta hace un tiempo "hemos vivido en una España profunda", al tiempo que Iuliana Lungu y Mamen Campuzano resaltaron la importancia de la educación para conseguir la igualdad. Josué Nuño pidió a los políticos que no utilicen políticamente el feminismo.

En educación son muchos los parámetros a mejorar. Adriana Aguerri y Mamen Campuzano consideraron que hay que mejorar la universidad y apostaron por la FP para garantizar el acceso al mercado laboral. Pilar Ortego reprochó que "cada vez que entra un partido en el Gobierno cambia el sistema educativo".

"Sorpresas" en la campaña electoral

Alos aragoneses no les gusta el clima de crispación actual. Mamen Campuzano se mostró tajante al respecto: "Lo que está mal es la clase política. Se enzarzan unos con otros y no cuentan con nosotros". Adriana Aguerri coincidió en parte con ella al reconocer que "no ha encontrado" ningún partido que apoye lo que necesita. ¿Y qué les demanda? Más apoyo a los emprendedores "importando fórmulas de éxito que se utilizan en otros países".

Pilar Ortego advirtió de que los políticos esta vez "se van a sorprender". "La gente está harta y se va a los extremos por algo", manifestó. Y eso que en su caso tiene claro que "los extremos son malos" y hasta le dan "mucho miedo".

José Aparicio, un agricultor jubilado que lamenta cómo "nos engañaron con la Política Agraria Común" que hizo "caer los precios", situó la corrupción como el principal problema político. "Salen impunes y no les obligan a devolver el dinero. Si lo hiciera yo me bloquerían las cuentas", reprochó, e hizo alusión expresa a la condena al podemista PabloEchenique por no pagar la Seguridad Social de su asistente.

También debatió el grupo sobre los extremismos, con unos que pensaban que Podemos venía a arreglar el mundo y ha acabado "arreglando sus casas", y otros que criticaban a Vox porque supone "una vuelta a los años cincuenta" y que la mujer "se queden en casa".

Y criticaron sus sueldos. "A mí me gustaría ver a los políticos cobrando 900 euros al mes con doce pagas, que es lo que percibe el que tiene suerte", declaró Adriana Aguerri. José Aparicio demandó que se paguen las dietas y que tributen por ellas, aunque eso, como les recordó Carmelo García, "no lo propone ningún partido".

La mayoría coincidía en que si la gente piensa que los políticos "son unos chorizos" es porque "no muestran lo contrario", así que la gente "se harta de lo que proponen y de lo que no cumplen".

Ecología y el futuro del planeta

Josué Nuño, muy interesado en las elecciones europeas, instó a los demás participantes a ser "más positivos" y a preocuparse por los problemas más acuciantes, como la necesidad de mantener ecológicamente el planeta. A él no le gusta mirar a corto plazo y aseguró que, en su caso, votará "a la Tierra". Sin quitar importancia a la necesidad de garantizar el futuro del planeta, sobre todo pensando en sus hijos, Pilar Ortego reconoció que la educación, la sanidad y el mercado laboral le preocupaban más.

Iuliana Lungu, rumana, puso el acento en cómo se han enfrentado los inmigrantes a la crisis, sin contar con el "colchón" de tener una familia a la que poder pedir ayuda. Y el problema de la inmigración y la crisis se unieron para dar paso a un problema que suscita una gran preocupación: el éxodo de los jóvenes, "nuestro principal activo", para intentar labrase el futuro. "Se me rompe el corazón al ver a mi hijo tan negativo, sin ningún futuro y anunciando que se va a marchar", dijo. El de Mamen Campuzano ya se fue, y no ha vuelto. "Hay que retener el talento", insistió Cristina Ibáñez. Pilar Ortego propuso que las empresas hagan un seguimiento a los trabajadores que forman.

La mayoría consideró que la inmigración es necesaria para hacer frente a la pérdida de población, aunque cuestionaron algunos de los criterios que se aplican en la concesión de ayudas. Sí pidieron que sus condiciones laborales sean iguales que las de los nacionales. "Si van a hacer lo mismo, deberían recibir el mismo sueldo que los españoles", decían. En ocasiones, explicaron José Aparicio y Josué Nuño, hay trabajos duros, sobre todo en el campo, que solo querían desempeñar los inmigrantes.

¿Realismo o imaginación?

Hombres y mujeres difieren en la fórmula a aplicar para solucionar los problemas. Josué Nuño defendió que los políticos deben tener mucha "imaginación". Adriana Aguerri, Mamen Campuzano y Pilar Ortega les pideron que sean realistas. Otros, como el empresario Carlos Martínez, fueron más lejos, e invitaron al presidente del Gobierno a que "monte una empresa, jugándose su dinero durante dos años" y recorriendo decenas de sitios para aportar todo el papeleo. Carmelo García, de 63 años, intentó aportar algo de optimismo y recordó que en 2008 había pleno empleo y la situación "aún puede cambiar". Pero insistió en asegurar el futuro de las pensiones.

Al hablar sobre Cataluña reflejaron cierto hartazgo, aunque tenían opiniones rotundas al respecto a favor de la unidad del Estado. Más lejos quedaba Venezuela. "Hasta los baches importan poco cuando se comparan con la sanidad", dijeron.

Les importó más la antención sanitaria, que se conozca el coste real de los tratamientos y que se luche para erradicar las enfermedades raras. Como la que sufre Cristina Ibáñez, que pide empatía con los pacientes. Y solicitaron más médicos; más enfermeros. Aunque celebraron que recibimos una atención sanitaria de calidad.

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