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Aragón

Cinco originales cafeterías en el corazón de las estaciones de esquí

Los centros invernales aragoneses permiten disfrutar de amplias ofertas de restauración tras una intensa jornada deportiva.

La cafetería de Pista Grande es uno de los principales puntos de animación de Candanchú.
La cafetería de Pista Grande es uno de los principales puntos de animación de Candanchú.

Aunque la actividad física sea un fin provechoso que alarga la vida, tan importante como hacer deporte es saber cuándo conviene descansar y reponer fuerzas. Un hecho fundamental desde el punto de vista físico, para que los músculos puedan repararse, reconstruirse y fortalecerse; así como en el plano psicológico, pues el descanso es beneficioso en aspectos como liberar la mente de la presión de los objetivos que solemos marcarnos a la hora de hacer ejercicio.

En plena temporada de esquí, los aficionados que acuden estos días a las estaciones aragonesas se cuentan por miles, todo ello en un ámbito que mueve casi 8.000 contratos temporales durante cinco meses en el sector servicios del Pirineo. Además de decenas de pistas de diversos niveles en los que probar su habilidad, los usuarios cuentan con otros servicios como espacios destinados a los más pequeños, escuelas de esquí o numerosos establecimientos en los que detenerse tras una una intensa jornada deportiva para tomar un refrigerio mientras se disfruta de una serie de marcos incomparables. Bajo estas líneas puedes encontrar cinco de las cafeterías más originales de los centros invernales de la Comunidad.

Terraza de Pista Grande: este solarium de más de 300 metros cuadrados es uno de los principales puntos de animación de Candanchú, la estación decana de España. Ideal para hacer un ‘break’ entre bajada y bajada, está situada junto a la cafetería homónima y dispone de un mobiliario moderno y cómodo que favorece enormemente la relajación a la sombra de montes míticos como El Tobazo o La Zapatilla. Sus populares pinchos de chorizo, pancetas o longanizas a la brasa contribuyen a que los días alrededor del deporte blanco sean de lo más satisfactorios. La Moleta: además de ser un enclave de ensueño, la vecina de Candanchú en el majestuoso valle del Aragón, Astún, también cuenta con destacados puntos de encuentro en los que desayunar, tomar un tentempié a media mañana o probar sus singulares raciones a la hora de comer. Ejemplo de ello es La Moleta, una agradable cafetería situada a pie de pistas, en el kilómetro cero de la estación, donde además se sirven excelentes vinos y cavas. Cabaña 1900: el municipio turolense de Valdelinares, un destino muy apropiado para disfrutar de la nieve, alberga en su estación algunas joyas como este exquisito refugio gastronómico donde disfrutar de deliciosos bocadillos clásicos y hamburguesas especiales, entre las que sobresale la de talla ‘XXL’, todo un reto hasta para los más hambrientos. Accesible, con un acogedor interior y junto a un paisaje increíble, la Cabaña 1900 es perfecta para relajarse tras haberse deslizado de manera intensa por las pistas. No en vano, cuenta con su famosa ‘esquinica’, desde donde las cañas y las tapas sientan mejor que nunca. La Glera: a 2.000 metros de altitud y con acceso exclusivo para esquiadores, la pequeña cabaña de La Glera, en Panticosa, ofrece a los visitantes una experiencia única gracias a su remota ubicación. Este centro invernal, ideal para las familias, lo logra gracias al ‘ski-ratrack’, una máquina pisapistas con la que se accede a la cabaña y que lleva a los usuarios hasta un paraje virgen por el que esquiar. En el descenso, encuentran una oferta gastronómica que gira en torno a los productos autóctonos del Pirineo y, en especial, de la rica carne a la brasa del entorno. Pizzería El Bosque: la estación más alta del Pirineo (y primera en abrir esta temporada en Aragón), Cerler, goza de unas excelentes instalaciones y del favor de miles de aficionados que ven en ella el escenario ideal para practicar el deporte blanco debido a sus desniveles y a la sequedad del aire. Unas prestaciones a las que ponen la guinda establecimientos como la Pizzería El Bosque, que propone una cuidada carta de sabrosas pastas y variadas pizzas para que los usuarios cuenten con el mejor acompañamiento mientras contemplan la grandiosidad del Aneto y un vistoso bosque de pino negro a sus pies.

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