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memoria histórica  

Azuara celebra que el libro de un preso de la Guerra Civil haya reunido a una familia

Pedro José Royo y Ángel Gálvez contaron cómo llegó esta obra que escribió en la cárcel de Torrero y dejó en casa de una amiga de su mujer.  

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La familia Royo (una sobrina lleva el libro de su bisabuelo) y Ángel Gálvez (con gafas). heraldo
Heraldo de Aragón

Más de un centenar de vecinos de Azuara celebraron el pasado fin de semana que un libro escrito por un preso de la Guerra Civil haya servido 70 años después para reunir a toda una familia que no se conocía al completo.

Pedro José Royo y Alberto Gálvez, dos azuarinos que residen en Zaragoza, explicaron a sus paisanos cómo se produjo este encuentro tan singular, que dejó momentos muy emotivos. El alcalde, Joaquín Alconchel, y el concejal de Cultura, Enrique Sancho, asistieron al acto celebrado en el centro cultural de La Malena.

Pascual Royo, el abuelo de Pedro José, escribió sus memorias en la cárcel de Torrero, entre noviembre y diciembre de 1943, poco antes de que fueran a ajusticiarlo. Este preso quiso que su mujer lo leyera como fuera, pero sin que corriera peligro.

Y lo consiguió, al fugarse de otra cárcel (Anguiano, en Logroño). Se jugó la vida para llevar el manuscrito a Azuara, pero finalmente lo depositó en la casa de Alberto Gálvez porque su abuela era muy amiga de su mujer (parece que las dos se dedicaban al estraperlo en la Guerra Civil para sobrevivir).

Gálvez, que fue concursante en el programa de La 2 ‘Saber y ganar’ en 2002 y superó los 100 programas, explicó en Azuara que le llevó el libro recientemente a Pedro Royo a su peluquería en el barrio de Torrero-La Paz porque su abuela había fallecido.

"Me buscó cuando ella murió para que no se perdiera el libro y pudiera leerlo como nieto", detalló Pedro José Royo, quien dedicó una jota de José Oto a los asistentes al acto. "Oto se la dedicó a la sublevación de Jaca y yo se la apliqué a Azuara", explicó este peluquero que es jotero.

Visita a la ermita y La Malena

La gran familia de los Royo se reunió en la presentación del libro en su localidad y el Ayuntamiento les permitió acudir a visitar la ermita de San Nicolás, así como el centro de interpretación La Malena, donde están guardadas las copias y fotografías de los mosaicos de la villa romana que se encontraron en 1986 y permanecen en el Museo Provincial de Zaragoza.

Pedro Royo y Alberto Gálvez se han hecho amigos después de este episodio que ha modificado en parte sus vidas. El nieto del que lo escribió le dio el permiso a Gálvez para que se hiciera una copia del libro como recuerdo. El Ayuntamiento les agasajó muy bien y les acogió con mucha atención.

Llevaban años sin volver al pueblo, por motivos familiares, y este libro los ha unido en Azuara, como en su niñez.

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