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163 familias aragonesas pidieron ayuda por las agresiones de sus hijos en 2018

La cifra de padres que buscan apoyo por la violencia de sus hijos no deja de crecer, según datos del Espacio Ariadna.

Puntes
Inauguración de la jornada sobre Miradas interprofesionales a la violencia filioparental que se celebran este viernes en Zaragoza.
Heraldo.es

Las agresiones de los hijos a sus padres no es ya un problema emergente, sino una realidad preocupante y dura que ocurre con cierta frecuencia. Solo en Aragón, un total de 163 familias pidieron ayuda por la violencia que los hijos ejercen sobre sus progenitores o adultos que ocupan su lugar en el Espacio Ariadna que atiende este tipo de casos en la Comunidad El perfil de los agresores se corresponde con adolescentes de entre 13 y 18 años, que en un 60% son chicos. El 70% de las familias que pasaron por esta entidad mejoraron “ostensiblemente” tanto sus habilidades para gestionar estas situaciones como su convivencia.

Estos son algunos de los datos que ha aportado este viernes en rueda de prensa el gerente de la Fundación para la Atención Integral del Menor (FAIM), Pedro Coduras, que gestiona el Espacio Ariadna, un proyecto que se puso en marcha en 2014. Unas cifras que ha dado a conocer con motivo de la celebración hoy en Zaragoza de la jornada ‘Miradas interprofesionales a la violencia filioparental’ a la que asisten un centenar de profesionales y que organiza esta entidad junto a la Sociedad Española para el Estudio de la violencia filio-parental (Sevefip).

Esta violencia doméstica, ante la que muchos progenitores no piden ayuda hasta que la situación no se desborda por completo o es muy grave, viene acompañada de diferentes circunstancias como patologías mentales, consumo de tóxicos, relaciones conflictivas entre iguales y en el entorno escolar y frustraciones personales, en muchas ocasiones derivadas de procesos de separación de los progenitores, según ha explicado la FAIM en un comunicado.

Los hijos agresores comparten algunas características, como una trayectoria escolar en la que han repetido curso, o bien piensan abandonar el sistema educativo sin terminar la ESO. Por otro lado, los que cuentan con edad para entrar en el mercado laboral pocos tienen empleo y siempre con una elevada temporalidad.

Espacio Ariadna centra su trabajo también en las familias afectadas, especialmente con las madres, que protagonizan el procesos de acompañamiento en ocho de cada diez casos. Según los datos aportados por Coduras, el 29% de las familias que acuden están divorciadas, seguidas por las familias clásicas (28%) y, en menor medida de las reconstruidas o separadas (25%) y monomarentales (8%).

Coduras ha señalado que en Aragón hay “recursos suficientes” para abordar esta problemática y que el sistema público dispone de plazas suficientes en sus centros de protección de menores para cuando los jueces llegan a dictar órdenes de protección o medidas cautelares para proteger a las víctimas y los hijos tienen que vivir separados de sus padres. Sí ha reconocido que durante un par de meses hubo lista de espera para acceder al piso de convivencia en grupo educativo que gestionan, pero que este problema ha desaparecido completamente.

Por su parte, el presidente de Sevefip, Roberto Pereira, ha apuntado que las causas de este tipo de violencia “son muy complejas” y que en los últimos tiempos tienen más que ver con los “cambios culturales” y la “desorientación de los padres a la hora de educar” que con otras circunstancias como las patologías mentales o las toxicomanías. En este sentido, ha señalado que muchos padres quieren cubrir con sus hijos sus “carencias afectivas” y llega un momento durante la adolescencia en el que les resulta difícil “poner límites y normas”.

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