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Cuatro motivos para odiar la primavera

Las flores, el sol y el buen humor que se le atribuyen a esta estación pueden esconden trampas que pueden hacernos odiar su llegada. Veamos porqué.

El color se adueña de los campos en primavera.

¿Es la primavera su estación favorita? Si responde afirmativamente, siga leyendo y puede que reconsidere su postura. Si responde rotundamente que no, aquí le ofrecemos unos argumentos para reafirmarse en este debate.

La primavera de 2019 comienza hoy, 20 de marzo, a las 22.58 horas, hora oficial peninsular, y durará 92 días y 18 horas, finalizando así el 21 de junio con el comienzo del verano, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (OAN). El inicio de la primavera es la época del año en que la longitud del día se alarga más rápidamente. A las latitudes de la península, el Sol sale por las mañanas más de un minuto antes que el día anterior, y por la tarde, se pone más de un minuto después. Como consecuencia, al inicio de la primavera, el tiempo en que el Sol está por encima del horizonte aumenta casi tres minutos cada día.

A esto hay que sumar un evento que marca nuestras vidas:

MOTIVO NÚMERO 1: EL CAMBIO DE HORA

Está científicamente probado que este hecho produce consecuencias fisiológicas en las personas. Al adelantar una hora, los horarios del Sol y de la noche se alteran: amanece más tarde y el día se prolonga una hora más. Esto altera la secreción de melatonina, la hormona que actúa en la inducción del sueño y que funciona ligada a las horas de luz solar. Por lo tanto, cuanto más alargue el día, más nos costará dormirnos.

A esto hay que sumar que los horarios de trabajo y de la sociedad en general no cambian, por lo que a efectos psicológicos, nos levantamos una hora antes y esto rompe nuestras rutinas del sueño. Es un proceso similar al ‘jet lag’, que ocurre cuando se produce un cambio brusco de horario.

Con todo esto pueden aparecer síntomas como el cansancio, la fatiga y la irritabilidad. Los más sensibles a estos cambios son los niños y las personas mayores. Aunque, puede estar tranquilo, el proceso de adaptación tan solo dura unos tres días.

MOTIVO NÚMERO 2: LA ASTENIA PRIMAVERAL

Sin embargo, no puede bajar la guardia. Con el cambio de estación llega otro temido enemigo: la astenia primaveral. Es un trastorno muy común que se debe al proceso de adaptación que vive el cuerpo durante estos días. El responsable es el hipotálamo, una diminuta glándula del cerebro que con el aumento de horas de luz, los cambios bruscos de tiempo y las modificaciones de las rutinas diarias se vuelve un poco loco.

Si identifica alguno de estos síntomas, no se preocupe, puede estar bajo la influencia de la dichosa astenia primaveral:

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- Tristeza inexplicable

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- Irritabilidad

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- Falta de apetito

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- Pérdidas leves de memoria

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- Tensión baja

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- Tono vital bajo

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- Ausencia de interés sexual

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- Dolor de cabeza

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- Malestar general

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- Cansancio

MOTIVO NÚMERO 3: LAS ALERGIAS

Sepa además que este año es propicio para las alergias, incluso si nunca antes las había padecido. Según el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona, la abundante vegetación, fruto de las precipitaciones del otoño sumado al calor del mes de febrero ha desencadenado polinizaciones fuertes de cipreses, primero, y ahora de chopos y parietaria. Más adelante vendrán las gramíneas.

Puede parecer que se ha resfriado pero esté atento a los siguientes síntomas:

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- Lagrimeo, picor, enrojecimiento ocular y otras reacciones relacionadas con la conjuntivitis.

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- Rinitis: congestión y goteo nasal.

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- Estornudos frecuentes.

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- Hinchazón debajo de los ojos.

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- Fatiga y cansancio.

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- Irritabilidad.

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- Dolor de cabeza.

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- Dificultades para conciliar el sueño.

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- Tristeza e incluso depresión.

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- Migrañas.

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- Asma bronquial.

MOTIVO NÚMERO 4: CAMBIOS BRUSCOS DE TEMPERATURA

En principio, la estación que hoy estrenamos se presenta cálida y con pocas precipitaciones. Pero no se confíe, estos meses son un poco locos meteorológicamente hablando y las condiciones calurosas y secas de un día, al siguiente pueden tornarse frías, ventosas o lluviosas. Circunstancia que propicia resfriados y catarros indeseados. 

Un mes de marzo benigno tampoco asegura que el resto de la primavera pase del mismo modo. Y si no, consulte el refranero popular: “En abril, aguas mil” o “Cuando marzo mayea, mayo marcea”. Aunque con el cambio climático, nunca se sabe.

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