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"Ateca se volcó con nosotros el 11-M tras enterarnos de la muerte de María Luisa"

Se cumplen 15 años del atentado yihadista en el que murieron 191 personas.

FUNERAL  ATECA, VICTIMA MORTAL DE LOS ATENTADOS DEL JUEVES EN MADRID / 13-03-04 / FOTO: JESUS BROTONS Dscn1709.jpg
El entierro de María Luisa Polo Remartínez en el cementerio de Ateca, en 2004.
J. Brotons

El zaragozano Julio Juárez estaba trabajando el 11 de marzo de 2004 en la empresa Agua de Lunares a la misma hora en la que su cuñada, María Luisa Polo Remartínez, viajaba en uno de los trenes que sufrieron el ataque yihadista que se cobró en Madrid 191 vidas y causó más de 2.000 heridos.

La mujer, originaria de la localidad zaragozana de Ateca, cogió el tren de Cercanías esa mañana para desplazarse desde su casa, en el madrileño barrio de Aluche hasta la Biblioteca Nacional, donde trabajaba desde el mes anterior al ataque.

"No nos enteramos hasta la noche de ese día. Nos avisó mi cuñado, después de encontrarla en el pabellón Ifema", explica Julio Juárez. El marido pasó todo el día de hospital en hospital hasta que pudo encontrar a su esposa en Ifema, donde se instaló la gigantesca morgue y se centralizó la atención a las familias.

La muerte de María Luisa Polo Remartínez fue una tragedia que conmovió a los vecinos de su localidad natal. Aunque residía en Madrid, la mujer solía volver al pueblo cuatro o cinco veces al año para visitar a sus padres y al resto de la familia.

"Mi cuñado pidió que la capilla se instalara en el tanatorio de la M-30. Después su cuerpo se trasladó a Ateca para oficiar el funeral y el entierro. Recuerdo que fue enterrada el 13 de marzo, en una ceremonia en la que estuvo todo el pueblo y vecinos de los alrededores", rememora Juárez.

"Ateca se volcó con nosotros cuando nos enteramos de la muerte de mi cuñada porque a ella la conocía todo el mundo", recuerda Juárez. La víctima de la barbarie terrorista trabajó en la empresa Textil Pardos, como su hermana gemela María Ángeles, hasta que se casó y se marchó con su marido a la capital. "El entonces alcalde, Javier Sada (actual diputado del PSOE en las Cortes de Aragón) nos ayudó en todo", apunta el cuñado de la fallecida.

En Madrid, la familia recibió la ayuda de la Oficina del Gobierno de Aragón en esta ciudad. Su entonces directora, Mercedes Gallizo, ofreció a los familiares de la fallecida auxilio en los trámites del traslado del cadáver desde la capital de España hasta la provincia de Zaragoza. "Llamamos desde el Ayuntamiento al Gobierno de Aragón para que les apoyaran en Madrid porque esos días eran tremendos y lo pasaron muy mal", rememora el socialista Javier Sada.

Mantienen la vinculación

La relación del municipio zaragozano con la familia de la fallecida sigue siendo muy estrecha. De hecho, el actual alcalde, Ramón Cristóbal, es familia de la fallecida y mantiene un estrecho contacto con ellos. "Su hija suele venir al pueblo", apunta Cristóbal. Soraya, que entonces tenía 17 años y ahora 32, regresa a menudo para ver a su abuelo (la abuela falleció recientemente). De hecho, hace dos fines de semana estuvo por última vez para celebrar las fiestas de Carnaval.

El viudo de María Luisa Polo Remartínez también suele acudir a Ateca, sobre todo en dos fechas señaladas: el 3 de febrero, día del cumpleaños de la fallecida y también festividad de San Blas, y alguno de los días de Semana Santa. "Mi cuñado lo ha pasado muy mal en estos años y se ha ido recuperando. Cuando viene va siempre a visitar a nuestro suegro y al cementerio", precisa.

La investigación y el juicio

La familia de la víctima prefiere olvidar la posición del entonces Gobierno del PP sobre la autoría de la banda terrorista ETA frente a los yihadistas, que fueron condenados en el juicio posterior.

"Casi no quedan presos tras la condena", lamenta Juárez, haciendo referencia a que solo continúan en la cárcel ocho de los condenados. "La familia lo pasó muy mal esos días con el atentado y lo que ocurrió después. Los padres de María Luisa mantuvieron una entereza increíble después de haber perdido a su hija y sufrieron enrabietados con la manipulación que hubo", concluye Javier Sada.

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