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Aragón

Advertencias

ACTUALIZADA 10/03/2019 A LAS 18:50
Imagen opi
Las señales de alarma sobre la economía se multiplican.
Viticor

Hablemos de economía real, de los nombres propios que ponen y quitan inversiones, aquellos que con sus decisiones logran alterar el curso de una región. El presidente del grupo PSA, Carlos Tavares, asegura desde Ginebra a HERALDO lo siguiente: "Zaragoza está haciendo un gran trabajo, ahí están centrados en lo que tienen que hacer". Aunque Tavares se apoya en la matización: "Pero es importante que diga la verdad, y la verdad es que hoy es menos eficiente que Vigo". El mensaje es claro y contundente. No deja lugar a demasiadas interpretaciones.

"Vivimos en un periodo de debilidad continuada e incertidumbre generalizada". La sentencia, mucho más que una simple frase, posee una autoría reconocible cargada de crédito (reputacional y económico). Es la del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, quien desde Bruselas lanza un aviso concluyente al aplazar hasta 2020 la esperada subida de tipos de interés. El parón de las economías alemana (afectada, entre otros factores, por un frenazo del sector del automóvil) e italiana (oficialmente en recesión) está lastrando a Europa, que, aparte de las muchas dudas originadas por el ‘brexit’, muestra una severa desorientación. ¿Quién lidera la UE tras el anuncio de retirada de Angela Merkel?

La OCDE tampoco se esconde. Su advertencia llega por boca de su economista jefa, Laurence Boone, quien sentencia que en Europa son imprescindibles una serie de medidas estructurales que frenen o corrijan la actual desaceleración. Rebaja las previsiones de crecimiento y señala que la inestabilidad -también la política o principalmente por culpa de esta- no contribuye a la creación de un clima de certidumbre inversora.

Europa se para, palidece y, tal y como me explica un significado político aragonés, "convivimos con una economía completamente dopada, irreal en cuanto a la estabilidad que aparenta. Sumida en un escenario de deuda pública inasumible y con una productividad estancada, Europa se muestra más vieja que nunca". Las advertencias, reiteradas a lo largo de la última semana, escritas con grandes caracteres, no parece que causen mella alguna en nuestra soberbia europea, convencidos como estamos de la inviolabilidad del modelo de Estado del bienestar y seguros de una superioridad política que ignora lo que está ocurriendo al otro lado del planeta, en Asia, donde su mundo corre a una velocidad muy superior a la nuestra.

Mientras tanto, aquí, en casa, altamente especializados en mirar la botella medio llena, en divisar un horizonte que solo alcanza hasta la próxima cita electoral, nos sentimos satisfechos al conocer los datos del desempleo (el paro registrado en Aragón durante el pasado mes de febrero bajó un 3,04 por ciento respecto al mes anterior) y al descubrir aliviados cómo cambian las cifras cuando se rompe la estacionalidad. Todo un descanso.

Puede que en estas próximas elecciones, en las que según aventuran los expertos demoscópicos la decisión del voto quedará más anclada en el papel desempeñado por los partidos en Cataluña que en la tradicional división entre bloques, la economía y las medidas para garantizar su crecimiento queden orilladas. Puede, también, que nuevamente lo emocional y lo cosmético triunfen, pero tampoco estaría nada mal que alguien se atreviera a advertirnos de todo aquello que amenaza con llegar.

miturbe@heraldo.es

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