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¿Cómo influye la etiqueta en la cesta de la compra?

El CITA ha elaborado un proyecto que investiga el comportamiento del consumidor en la compra de alimentos saludables

En la imagen, varios usuarios que participaron en el estudio usando gafas de realidad virtual.
En la imagen, varios usuarios que participaron en el estudio usando gafas de realidad virtual.
CITA

Cuántas veces hemos escuchado que no es aconsejable ir a comprar cuando tienes hambre, porque terminas metiendo en la cesta productos que no necesitas y que, además, suelen ser poco saludables? Seguramente muchas, pero ahora, el proyecto ‘Comportamiento del consumidor en la compra de alimentos con alegaciones nutricionales y/o de salud’, dirigido por Tiziana de Magistris, investigadora del Centro de Investigación y Tecnología de Aragón (CITA), viene a confirmarlo con datos.

Una conclusión a la que se ha llegado después de más de tres años de ensayos y pruebas para sacar adelante un proyecto pionero en España. Un estudio en el que los potenciales compradores han mostrado diferentes comportamientos ante determinados productos: queso tierno, patatas fritas y yogures con declaraciones nutricionales y/o de propiedades saludables.

Y lo han hecho a través de una serie de experimentos de elección, empleando la tecnología ‘Eyetracking’, que mide el movimiento ocular del consumidor ante determinados aspectos o en diferentes contextos de compra, como en los supermercados reales de la marca Eroski, en sala o recreando un supermercado ‘online’, utilizando gafas virtuales e interactuando con un mando.

«Queríamos investigar el comportamiento del consumidor español en la compra de alimentos con declaraciones nutricionales y con propiedades saludables mediante un enfoque multidisciplinar. Era muy importante tener en cuenta todos y cada uno de los factores que influyen en la decisión final de compra del consumidor. A veces, la colocación de un producto en una estantería y no en otra, por ejemplo, influye tanto o más que otros factores económicos y sociales», matiza Tiziana de Magistris.

Otra de las principales conclusiones de este estudio es que el sabor es muy importante y también condiciona considerablemente la compra. Un aspecto que se nota, sobre todo, en los productos bajos en sal, que son muy poco demandados por los consumidores porque les resultan poco atractivos al gusto.

«También hemos visto que existe una relación muy directa entre el tiempo que empleas mirando una etiqueta y la compra final. Cuanto más te fijas, más opciones hay de que al final ese producto termine en tu nevera», apunta el doctorando Petjon Ballco, quien ha participado activamente en este proyecto.

Declaración nutricional

Dar a conocer el concepto de declaración nutricional y declaración saludable ha sido otro de los retos de la actividad. «Para nosotros ha sido muy importante enseñar a la gente qué se esconde detrás de una etiqueta nutricional, para que, al leerla, sepa qué significa cada apartado y esto le ayude a tomar decisiones relacionadas con el consumo de alimentos que más beneficien a su salud», indica Tiziana de Magistris.

Además, estas conclusiones también podrían ayudar a las empresas agroalimentarias a la hora de establecer estrategias de márquetin y comunicación para presentar o poner en valor determinados productos y alimentos más saludables.

Y con esta decisión se llega al origen de este proyecto, cuya primera fase arrancó en 2014, a raíz del incremento que, en los últimos años, se había producido en la detección de enfermedades crónicas, como la diabetes, la obesidad u otro tipo de afecciones cardiovasculares. Dolencias motivadas, en parte, por los cambios en la alimentación y el consumo de más productos procesados.

Ante este panorama, investigadores del CITA decidieron arrancar este proyecto que ha sido financiado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnologia Agraria alimentaria (INIA).

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