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ANIMALES

Los perros y los gatos también sufren alergias primaverales

Aproximadamente un 15% de canes las padecen. Los principales síntomas son picores y eritemas en la piel, que les hacen rascarse de manera compulsiva.

Los perros y gatos también sufren alergias primaverales.
Los perros y gatos también sufren alergias primaverales.
Pixabay

El clima primaveral ha llegado para quedarse y, aunque la estación todavía no ha comenzado oficialmente, las altas temperaturas y el tiempo estable que hemos disfrutado en las últimas semanas han propiciado la temprana floración de plantas y árboles en la ciudad. Pero los vivos colores de esta época se tornan molestos para aquellos que padecen alergias y que este año han visto sus síntomas adelantados o agudizados. Y no solo los humanos… Animales como perros, gatos o caballos también las sufren.

Los canes y los gatos son los más propensos a desarrollar alergias, no solo durante la primavera, sino durante todo el año, ya que también pueden tener intolerancias alimentarias o reacciones a la picadura de insectos como las pulgas o las garrapatas. Pero son los alérgenos ambientales que proliferan en el periodo primaveral los que causan un mayor número de afecciones en estas fechas.

Aproximadamente un 15% de los perros padecen este tipo de alergias. Los causantes son, mayoritariamente, las gramíneas, los céspedes y los pólenes de las malas hierbas, aunque estos pueden ser tan variados como los que atacan a los humanos y cambiar en función del lugar de residencia de las mascotas. En Zaragoza, por ejemplo, es frecuente la alergia al platanero.

“La sintomatología es la misma independientemente de que sea una gramínea, un tipo de hierba, de césped o un rosal. La cuestión es que si el paciente que va a desarrollar alergia debido a que su sistema inmunológico está predispuesto para una reacción de hipersensibilidad, se pone en contacto con sustancias que pueden causarle alergia, la reacción se va a dar”, explica Maite Verde, responsable del servicio de Dermatología y directora del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad de Zaragoza.

Síntomas más frecuentes

Las afecciones en la piel, es decir, cutáneas, son las más frecuentes en animales alérgicos y suelen cursar con un picor bastante intenso. “Lo primero que nota el propietario que tiene un perro alérgico o un gato es que se rascan, se frotan, se mordisquean, se rozan contra las paredes, contra los muebles…”, señala Maite Verde. Como consecuencia, la piel de la zona afectada se resiente y adopta un color rosado o rojizo, “lo que llamamos un eritema”. “Eso sería la forma aguda, pero se puede complicar, pueden aparecer habones, granitos, pápulas, pústulas, cuadros seborréicos… Por ejemplo, los Shih Tzu son una raza con tendencia a presentar cuadros alérgicos que cursan clínicamente con sintomatología seborreica, es decir, el pelo graso y con mucha descamación”, detalla la experta.

Estos síntomas cutáneos deben tratarse, ya que pueden evolucionar a signos más graves e incluso permanentes en la mascota. “En la zona donde el animal se rasca, la piel se vuelve más gruesa y un poco acartonada, se hiperpigmenta por efecto del sol… Se complica mucho”, añade Maite Verde.

Otros síntomas, menos frecuentes pero que pueden darse, son las conjuntivitis o la inflamación y enrojecimiento de los párpados (blefaritis). Las zonas mococutáneas (boca, ojos, orejas) también son propensas a inflamarse o irritarse, especialmente el hocico o los labios (queilitis). Respecto a las afecciones respiratorias, que suelen ser habituales en los humanos, en las mascotas no son frecuentes, aunque se dan algunos casos, sobre todo en los gatos, que pueden tener complicaciones con signos asmáticos.

¿Qué perros son más propensos a las alergias ambientales?

Cualquier perro puede desarrollar una alergia, si bien existen razas más propensas a padecerlas por cuestiones genéticas, entre ellas el bulldog francés, el bulldog inglés, el golden retriever, el labrador, el cocker o los terriers. “Como hay un componente hereditario, en las razas que son muy selectas, en las que ha habido mucha consanguinidad, normalmente, a la vez que seleccionas caracteres de estética muy bonita o muy especial, también se está seleccionando sin desearlo otros caracteres que no son tan interesantes, como puede ser la predisposición a padecer alergias. En la consulta del Servicio de Dermatología vemos muchísimos casos, cada día más”, comenta la directora del Hospital Clínico Veterinario de la UZ.

Los animales más susceptibles a padecer alergias son los que viven en el interior del hogar y están expuestos diariamente a otro tipo de alérgenos, como son los ácaros del polvo. La afección suele comenzar antes de los 3 años de edad, aunque en “algunas razas como bull dog francés y west highland white terrier” puede producirse antes de cumplir un año.

¿Cómo diagnosticarlo y tratarlo?

El diagnóstico de alergias en perros u otras mascotas “no es fácil”, apunta Maite Verde: “Se dice que es un arte clínico, porque no tiene una prueba para diagnosticarlo, es un diagnóstico por exclusión”. Para averiguar si un perro padece una alergia, por tanto, el primer paso para el veterinario es descartar otras posibles afecciones con síntomas similares. “Se empieza eliminando otras causas de picor que son fáciles de detectar, por ejemplo, una sarna o un ácaro de otro tipo, sobrecrecimiento de bacterias o de levaduras”, detalla la directora.

Una vez descartadas otras posibles patologías, el siguiente paso es determinar el origen de la alergia ambiental, es decir, el alérgeno que causa la reacción. Para ello, existen dos pruebas, las intradérmicas o percutáneas, y los análisis de sangre, tal y como expone Verde: “Generalmente, hacemos más pruebas en sangre que percutáneas porque, a la que llevas tres pinchacitos intradérmicos, el perro o gato no se está quieto. Pero cuando hay dudas, tenemos las percutáneas, que son exactamente igual que en los humanos, pero para hacerlas hay que rasurar la zona lateral del tórax del perro o del gato, y hay que sedarlo también porque si no es imposible inocular los 30 o 40 alérgenos”.

Tras el diagnóstico de una alergia, los veterinarios pueden recetar diferentes fármacos a las mascotas, como antiinflamatorios, antipruriginosos, corticoides o antihistamínicos, para controlar la inflamación y el picor. No obstante, “la mejor opción” es la llamada “hiposensibilización” o “inmunoterapia”, que consiste en la elaboración de una especie de “vacunas” a base de “un preparado con aquellas sustancias a las que es alérgico el paciente” para exponerlo a ellas progresivamente y comprobar “si es capaz de acabar modulando la respuesta de su sistema inmune y hacerlo tolerante a las sustancias que inducen la reacción alérgica”. Para la responsable de la unidad de Dermatología veterinaria, ese es el tratamiento “más adecuado, pero a veces no funciona”.

Lo más importante es acudir al veterinario en cuanto se detectan síntomas en el perro o gato, ya que si no se tratan, el problema puede llegar a cronificarse. “Acaban con unos síntomas y picores horribles. Les cambia hasta el carácter del malestar que padecen”, concluye Maite Verde.

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