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La soledad en la vejez “puede convertirse en una enfermedad”

La Fundación Ibercaja organizó ayer un acto en el que expertos sanitarios expusieron los distintos ‘retos’ de los mayores.

Javier Serrano, Rosa Plantagenet-White, Ernesto García-Arilla y Emilia Civeira.
Javier Serrano, Rosa Plantagenet-White, Ernesto García-Arilla y Emilia Civeira.
Guillermo Mestre

“La soledad en los mayores es un factor de riesgo que puede convertirse fácilmente en una enfermedad si no se trata adecuadamente”. Con esta afirmación de la presidenta del Colegio de Médicos de Zaragoza, Concepción Ferrer, comenzó este martes en el Patio de la Infanta de Zaragoza la mesa redonda ‘Retos ante la soledad del mayor’ con el objetivo de “sensibilizar y concienciar de la importancia de los mayores en la sociedad”, según expuso Ferrer.

La iniciativa, impulsada por Fundación Ibercaja y la entidad Seniors en Red, reunió a unos 200 asistentes que atendieron a las ponencias del médico psiquiatra, Javier Serrano, del médico geriatra Ernesto García-Arilla y de la doctora Emilia Civeira. La presidenta de Seniors en Red, Rosa Plantagenet-White, fue la moderadora.

“¿Por qué da miedo la soledad? Porque se confunde siempre con aislamiento”, explicó Serrano. El doctor aseguró que una persona aislada “se encuentra en una especie de búnker y no tiene contacto con el mundo”, mientras que “se puede aprender a estar solo sin estar aislado”.

El doctor, consciente de que “la soledad tiene muy mala fama” expuso “una versión positiva sobre ella”. “Todos en algún momento nos encontramos solos, pero en la vejez el límite del tiempo nos lleva a replantearnos el sentido de la vida, lo que resulta beneficioso para conocer a nuestro otro yo”, explicó. Además, instó al público a buscar apoyos para sobrellevar la vejez y evitar sentirse aislado, aun estando solo. “Los mayores pueden construir nuevos vínculos sociales y encontrar encanto en las pequeñas cosas cotidianas como en el hogar, que es el recuerdo de lo que hemos vivido”, aseguró.

Buen trato y última voluntad

“¿Qué edad tendrá usted cuando tenga 70 años?”. Y así, en un intento de explicar que “el número que muestra el DNI no es lo único que vale”, inició Ernesto García-Arilla su intervención. El doctor explicó que lleva “más de 20 años de su vida atendiendo a personas mayores” y reconoció, provocando complicidad en el público, que “hay que tener mucha suerte para llegar a viejo porque eso significa que hay buena salud”. En cuanto al trato que ofrecer a los mayores aseguró que “el buen trato es algo universal” y explicó que hay que cumplir principios bioéticos, garantizar el bienestar, tener empatía, animar a aprender y proporcionar acompañamiento a los ancianos, entre otras acciones.

García-Arilla también mencionó una cara más amarga, el maltrato a los mayores. “Siempre lo sufren los más débiles. Cualquier indicio que haya de malos tratos hay que denunciarlo enseguida”.

Para finalizar, Emilia Civeira habló sobre la voluntad anticipada y los últimas deseos de los mayores. “Es necesario reflexionar con nosotros mismos y plasmar por escrito lo que queremos para nuestro futuro”, expuso.

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