Aragón

Más de 200 profesores de la Universidad de Zaragoza se jubilarán en los próximos cuatro años

Un 25% de los docentes de carrera supera los 60 años y su relevo por funcionarios no está garantizado. Para el Rectorado urge rejuvenecer las plantillas de titulaciones como Medicina o Educación

El rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral, con su equipo en el último Consejo de Gobierno
Francisco Jiménez.

La Universidad de Zaragoza considera que es urgente y perentorio renovar y rejuvenecer su plantilla de docentes. En la reunión de su Consejo de Gobierno, celebrado el pasado viernes, los máximos responsables de la institución volvieron a alertar sobre la situación en la que se pueden encontrar, en un futuro muy cercano, algunas de las titulaciones del campus público, en las que en este momento más del 30% de sus profesores de carrera superan los 60 años.

No es la primera vez que la Universidad de Zaragoza hace este llamamiento. En la última reunión del Claustro Universitario, celebrada en diciembre pasado para analizar la gestión llevada a cabo en 2018, el rector José Antonio Mayoral ya transmitió a los miembros del Claustro su preocupación ante la posibilidad de que en los próximos tres o cuatro años se jubilen más de 200 profesores funcionarios –docentes titulares y catedráticos–.

Los datos son tozudos. El vicerrector de Profesorado, Ismael Jiménez, apunta que de los 1.475 docentes de carrera –"el núcleo duro de la Universidad de Zaragoza", dice–, el 25% (375 profesores titulares y catedráticos) han cumplido ya los 60 años.

"Teniendo en cuenta –explica– que el profesor funcionario puede jubilarse a partir de los 60, ya que el sistema Muface así lo permite si has cumplido tus años de cotización, y que la jubilación forzosa está fijada a los 70 años, nos podemos encontrar conque en la próxima década se nos haya ido uno de cada cuatro docentes".

En cualquier caso, la cifra más preocupante que maneja la Universidad es que, a corto plazo en tres o cuatro años, se vayan alrededor de 200 profesores.

Las facultades peor paradas

Estas cifras reflejan medias estadísticas. Ismael Jiménez explica que el análisis detallado es más complejo porque en este momento conviven en la Universidad profesores de carrera con contratados no estables.

Aun con todo, el vicerrector de Profesorado afirma que donde el problema es más serio es en facultades tradicionales como Filosofía y Letras o Educación, donde hay grados que tienen un elevadísimo número de profesores –superan en ocasiones el 30% o 40%– con edades avanzadas, por encima de los 60 años.

Aunque también se encuentran titulaciones, sobre todo las de nueva creación –muchas de las cuales se imparten en los campus periféricos–, como Periodismo, Psicología o Bellas Artes que bajan la media de edad.

Mención aparte merecen las titulaciones de Ciencias de la Salud, que rompen todas las estadísticas. Jiménez explica que en grados como Medicina, Enfermería, Fisioterapia u Odontología el problema deriva del hecho de que hay muy pocos docentes funcionarios, la mayoría están contratados como profesores asociados, profesionales médicos cuya actividad principal es asistencial, no docente, y dedican unas horas al mes a dar clases o a formar a los futuros sanitarios en sus hospitales o centros de salud.

Según los datos de la Universidad de Zaragoza, docentes con contratos estables en Medicina, por ejemplo, hay en este momento 78. De ellos, 52 (el 66,7%) tienen más de 60 años. Conviven con más de 700 profesores asociados –personal médico y de enfermería– que reparten su tiempo entre la actividad asistencial y las aulas.

"Las titulaciones de Ciencias de la Salud son una excepción –afirma Jiménez–. Si incluimos estas especialidades en el cómputo general de las plantillas puede llevar a confusión y corremos el riesgo de falsear los datos". "El análisis es complejo –reconoce Jiménez–. Aunque en algunas facultades lo que se ve ya es el abismo".

En cuanto a las razones de este envejecimiento de plantillas, el responsable universitario cita dos: el aumento de las exigencias y la necesidad de obtener acreditaciones externas para optar a una plaza de profesor titular y luego desarrollar una carrera docente y las escasas plazas de profesor que han podido ofertarse en las universidades públicas en los últimos años, limitadas por las tasas de reposición impuestas por el Gobierno central.

Se llega más tarde a la docencia universitaria

"La dedicación docente es una carrera de obstáculos", asegura Ismael Jiménez. Tanto para optar a una plaza de profesor titular como para seguir haciendo carrera profesional en la Universidad debes conseguir una serie de acreditaciones externas –las tramita y evalúa la Aneca– para las que precisas ir acumulando méritos durante muchos años, por lo que ahora se accede a la docencia a una edad más avanzada.

Las tasas de reposición han limitado los puestos

Las universidades públicas españolas han tenido serias dificultades en los últimos años para reponer a los docentes que se les jubilaban. Las tasas de reposición impuestas por el Gobierno central, que fijaban el porcentaje de plazas que anualmente podían salir a oferta pública de empleo en función del número de profesores que se jubilaban, han dificultado el rejuvenecimiento de las plantillas

Los presupuestos condicionan las contrataciones

La tercera explicación de la falta de profesores de carrera jóvenes en la Universidad (no solo en la de Zaragoza, sino en las públicas, en general) hay que buscarla en las limitaciones presupuestarias de las instituciones docentes. Los responsables de Unizar han reconocido en más de una ocasión que los campus públicos no son competitivos para captar y retener talento, por los sueldos que puede ofrecer.

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