Aragón

Museos que nos abren el armario de nuestros tatarabuelos

Aragón cuenta con una nómina creciente de espacios museísticos dedicados a recuperar ese legado cultural que es la indumentaria tradicional. Esta es una selección de los que disponen de un mayor contenido, aunque poco a poco se van añadiendo más.

Espacio Indumentaria de Valdealgorfa. En primer plano, una escena de hilanderas, con los demoré y las devanaderas para hacer madejas y ovillos.
Asociación Sempiterna

La ropa siempre ha sido el reflejo de una época y una sociedad. En Aragón, poco a poco, museos y centros nos van descubriendo cómo vestían nuestros antepasados al tiempo que nos desvelan un modo de vida y unas culturas que fascinan y a veces sorprenden.

Espacio Indumentaria de Valdealgorfa

El Espacio Indumentaria de Valdealgorfa es el más joven de estos centros. Hace año y medio abría sus puertas para exponer la ropa que era habitual en el Bajo Aragón desde el siglo XVIII hasta principios del XX. Un total de 33 maniquíes muestran cómo vestían las mujeres, los hombres y también los niños en distintas escenas que van desde labores de faena a los momentos de fiesta, ceremonias y un apartado muy poco frecuente, dedicado a la ropa de luto. A su lado se exponen otras prendas, entre ellas dos piezas cedidas por familias de la localidad en la vitrina central. El resto son piezas encontradas por los comisarios de la exposición, Elena Guarc y Dabí Latas, en distintas localidades del Bajo Aragón. «Llama la atención lo coloridas que eran las prendas, incluso la ropa interior: hay refajos rojos, azules... la gente se preocupaba por llevar ropa bonita, tanto para trabajar como en las celebraciones, la única diferencia era la calidad de la tela: lana, algodón y percal en los días de labor y sedas y terciopelo en fiestas», dice Guarc.

La exposición rompe con algunos mitos como que «los aragoneses tengan que cubrirse con un cachirulo de cuadros cuando lo que llevaban eran pañuelos de diferentes tejidos y decoraciones o que lujosos mantones de Manila fuesen habituales entre las mujeres, cuando se trata de una prenda muy reciente», afirma Latas.

El centro ofrece también la escenificación de un comercio de tejidos, junto con documentación comercial que se guardaba en el ayuntamiento de Valdealgorfa, y otra que muestra a unas hilanderas haciendo su labor. El logo del museo toma el dibujo de una de las prendas: el chaleco de ‘carameletes’ «que llevó el alcalde Santisteve en la Ofrenda este año», dice Latas. Para mayo se remodelará toda la exposición.

Centro de Interpretación del Textil de La Iglesuela del Cid

La Iglesuela del Cid, en el Maestrazgo, tiene una larga tradición en la fabricación de tejidos, que parte de la Edad Media y que ha llegado hasta nuestros días. En 1746 abrió sus telares la familia Puig, que aún los mantiene en activo. «Llegó a haber 50-60 telares en la localidad», dice Mari Carmen Roig, técnico de turismo y guía en el Centro de Interpretación del Textil y la Indumentaria de La Iglesuela, donde puede verse una colección permanente con prendas del siglo XVIII al inicio del XX, procedentes de la Casa Aliaga y la Casa Matutano de la localidad, junto con trabajos salidos de los telares Puig. También se muestran las abarcas de madera y esparto que se usaban en el campo y un par de zapatos de mujer que muestran el gusto burgués de la época por la moda europea. En el centro puede verse también máquinas y otros instrumentos para la fabricación de lanas, espartos, sedas... como un peine de lizas con el que se preparaban los hilos para las manufacturas de lino y seda, o las empacadoras con las que se hacían las balas de lana. Las visitas se solicitan en el 651 611 731.

Centro de Interpretación del Textil y la Indumentaria de La Iglesuela del Cid, en el Maestrazgo.

Museo del Traje Ansotano

El traje ansotano es uno de los más antiguos que se conservan en Europa ya que se piensa que tiene un origen medieval. El aislamiento y la autarquía en la que vivía este valle, de difícil acceso, han salvaguardado sus características indumentarias casi hasta nuestros días, lo que ha permitido que esté muy bien documentado. En el Museo del Traje Ansotano puede admirarse la gran diversidad de indumentarias que ofrece, pues cambiaba según la ocasión.

En el centro se muestran los trajes infantiles: de 'cristianá', de confirmación (traje de periquillo) y de primera comunión (saigüelo colorau),  que marcaban las etapas también para la ropa infantil. En la edad adulta, las mujeres llevaban basquiñas (faldas) y pañuelos sobre el peinado de churros (cintas con las que se enrollaba el pelo y se recogía alrededor de la cabeza formando una especie de corona). Los hombres vestían el traje de calzón con sombrero.

Para ceremonias destaca, en el vestuario femenino, el saigüelo (vestido negro) que llevaban para ir a misa, también para el traje de cofradía, y la basquiña (vestido verde) adornada con complementos como la escarapela; y el de alcalde, con la capa propia de su cargo y bastón de mando. También pueden verse trajes de novios, de los que existía uno para la iglesia y otro para la calle. (Visitas: 974 370 003).

Museo de Artes del Serrablo

En Sabiñánigo, el Museo de Artes del Serrablo cuenta con una sala de artesanía textil en la que expone el largo y trabajoso proceso de fabricación de la lana, el lino o el cáñamo de los rebaños y cultivos de la zona con los que los serrableses se elaboraban luego las prendas que vestían y que también pueden verse en este espacio. «Hay ropas infantiles y los trajes de adulto. En una vitrina se puede ver la superposición de faldas que llevaban las mujeres, sobre las que ataban con cintas de colores la faldriquera; o las pedaletas con botones para las piernas de los hombres; y calzado como las galochas o los zuecos», dice Begoña Subías, del museo (Abierto de martes a domingo).

San Juan de Plan

En el Sobrarbe, San Juan de Plan también tiene su Museo Etnológico (tfno: 974 506 056) en el que se atesora el pasado de la localidad y sus gentes a través muebles, aperos, enseres y un importante legado de indumentaria tradicional conservados gracias al impulso que emprendieron hace ya 30 años las mujeres del pueblo. Una de ellas es María, quien atiende este museo en el que ver «las ropas que llevaban las mujeres: sayas, chipones, mantones..., y las de los hombres: los calzones o marinetas, blusones y camisas», explica. Prendas que eran «trabajadas a mano, con mucho esfuerzo», dice. Como las abarcas de cuero, que también pueden verse y que, «a veces se hacían de cáñamo, un material que  se utilizaba igualmente para sábanas o camisas», afirma.

Otros centros

Existen más espacios museísticos en Aragón que conservan el legado cultural de la indumentaria tradicional. En el Pirineo, el Museo Etnológico Casa Mazo de Hecho permite conocer las singularidades del traje cheso. El Museo del Traje Benasqués muestra las prendas típicas del valle, algunas muy distintas del resto de su entorno.

En Lécera, la Sala de Etnografía dedica un rincón a la vestimenta tradicional, en prendas interiores, encajes y sábanas de hilo antiguo. El Centro Pastor de Andorra y Colección Etnográfica Ángel García Cañada muestra una vitrina con trajes del siglo XVIII ligados a los distintos oficios.

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