Aragón

Escepticismo en Aragón ante un plan de transición energética por concretar

Todos los partidos coinciden en su falta de contenido, plazos y soluciones, que "urgen" porque el cierre de la central térmica de Andorra está fijado para junio de 2020.

Escepticismo en Aragón ante un plan de transición energética por concretar
José Miguel Marco

Las siete fuerzas políticas representadas en las Cortes de Aragón han coincidido este jueves en su escepticismo ante el plan de transición energética anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y han exigido concreción en sus medidas, plazos y presupuestos.

"Al menos se ha presentado algo", ha remarcado en declaraciones a los medios en los pasillos de las Cortes el portavoz del PSOE, Javier Sada, porque el Gobierno del PP "miró para otro lado" durante ocho años y el problema se debe resolver ahora, si bien ha admitido que habrá que poner más concreción a "esa música que nos suena bien".

Para la diputada del PP Dolores Serrat, es un plan que llega tarde y es "poco creíble", dado que el Gobierno carece de presupuesto y lo plantea en un momento en el que las Cortes están a punto de su disolución por la convocatoria adelantada de elecciones generales. "Hasta que no lo vea en ejecución y que las medidas se aplican, no me creeré nada", ha enfatizado.

La diputada de Podemos Marta Prades ha mostrado su decepción ante un plan que llega tarde y "sigue tan vacío como el primero que se presentó", porque no ofrece una alternativa viable y a corto plazo que dé seguridad a los habitantes de las comarcas mineras en la continuidad en sus trabajos para mantenerse en el territorio.

Además, ha criticado que el plan se dé a conocer en la sede del PSOE en Madrid y no en el parlamento, que es donde el Gobierno debe dar las explicaciones. "Creo que es lo más ruin que he visto en política", ha aseverado Prades.

Arturo Aliaga, del PAR, ha tachado de "electoralista" este plan y ha cuestionado su falta de contenido, plazos y soluciones que se puedan plantear a las comarcas mineras, con unos presupuestos prorrogados y la situación del propio gobierno, cuando "urgen" porque el cierre de la central térmica de Andorra está fijado para junio de 2020. En todo caso, ha asegurado que se alegrará "muchísismo" de que recoja medidas con dotación presupuestaria concreta.

Javier Martínez, de Ciudadanos, ha apoyado la transición energética pero ha criticado las prisas del Gobierno en la toma de decisiones porque "está poniendo en riesgo muchísimos empleos", no solo cerca de 4.000 en las cuencas mineras, sino hasta 25.000 adicionales en la provincia de Zaragoza del sector de la automoción, que también va a tener que tomar sus decisiones.

En este sentido, ha advertido de que en este tipo de políticas hay que medir bien los tiempos porque "las consecuencias pueden ser muy graves".

Para Gregorio Briz, de CHA, este plan era necesario "mucho antes", aunque ha destacado que evidencia al fin que el Gobierno tiene una estrategia y plantea inversiones y que de Europa puedan llegar partidas, aunque el momento pueda no ser el mejor por la inestabilidad política.

"Ojalá esto se hubiera hecho mucho antes", ha subrayado, al tiempo que ha cuestionado que la transición pueda tener cero impacto en el empleo, aunque ha apoyado la senda marcada por el Gobierno de Sánchez para intentar que la transición sea "justa".

Patricia Luquin, de IU, ha subrayado el "escepticismo" con el que su partido acoge este plan tras años reivindicando una alternativa "real" para las cuencas mineras y ha reclamado concreción porque, en su opinión, decir que tendrá "coste cero" una transición energética justa "es más un desiderátum que una realidad".

Y ha incidido en que a del compromiso político del presidente, hacen falta medidas, presupuestos y un cronograma concretos para dar alternativas a la zona, también desde el ámbito europeo.

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