Aragón

Almochuel ensaya el 'Ra, ra, ra' que traerá el sol

La instalación en este término municipal de cinco parques de placas fotovoltaicas supondrá desde el año próximo una importante inyección económica y la posibilidad de forjar un nuevo futuro.

Iglesia San Agustín en Almochuel.
Laura Uranga

La frase de Ángel Gascón, alcalde de Almochuel desde hace 32 años, no puede ser más explícita. "Me ha pasado de todo en este puesto, pero este es mi pueblo y quiero trabajar por él". Ángel nació en la localidad vecina, Vinaceite, porque su madre era de allá. "Mi padre, de Almochuel; vine al pueblo a la semana de nacer. Aquí conocí a Pilar, también es de la tierra; nos casamos y construimos nuestro hogar. Hace poco hablasteis con uno en Codo y os dijo que también nació aquí, Alfonso Aínsa, aunque lleva más de media vida allá".

El futuro inmediato del municipio pasa por dos fuentes de energía: un par de aerogeneradores y cinco parques de placas fotovoltaicas. Vinaceite, Azaila y Almochuel están unidos en el parque eólico San Agustín, que va por el norte del término. Hay diez molinos previstos; dos irán en Almochuel. El segundo proyecto –que aborda Forestalia– es el gran empujón del municipio en su historia moderna. "El día 1 de enero de 2020 –comenta Ángel– debe estar en marcha; las obras de señalización y acondicionamiento de los terrenos ya han empezado junto a la carretera de entrada del pueblo". Los parques están en una curiosa cuña de terreno; es provincia de Zaragoza, pero tiene Teruel (Azaila por un lado, Vinaceite por el otro) en los flancos.

"Los ingresos para el ayuntamiento serán muy grandes comparados con los recursos que nos llegan ahora –reconoce Ángel–  pero a mí no me gusta ponerme el abrigo antes de coger el zorro. Hasta hace un año no era un proyecto firme; ahora sí, pero las cuentas es mejor echarlas en tiempo real. Será el parque más grande de Aragón en un solo municipio; el de Chiprana, Samper de Calanda y Escatrón es mayor, pero compartido".

La firma promotora estima que durante la construcción de las cinco plantas se generarán más de 1.700 puestos de trabajo directos e indirectos; además, en los 25 años de vida útil de las placas se crearán cerca de 750 empleos estables. Una gran noticia para toda la zona y un reclamo para hijos del pueblo que consideren la posibilidad de reencontrarse con sus raíces. "Si por un casual llegaran un par de familias con críos –afirma Ángel– reabriríamos la escuela, que está lista… aunque eso es mucho suponer, me temo".

Ese reencuentro a se produce anualmente para las patronales de San Agustín. "Quizá las adelantemos este año –apunta Ángel– porque solemos ponernos de acuerdo con los pueblos vecinos para no chocar con las fechas. Antes se celebraban San Isidro y Santa Águeda, pero estamos tan pocos que las dos han venido a menos; es más, estuvimos sin fiestas un montón de años, aunque las retomamos gracias a la ayuda de unos amigos que viven en Zaragoza".

La huella de Albalate del Arzobispo y la vigencia de los ‘paqué’

Ángel Gascón se pone solemne al revelar un episodio fundamental en la historia de su pueblo. "Almochuel desapareció como pueblo por varias razones hace más de doscientos años, pero se recondujo. Hubo una repoblación con catorce familias de Albalate del Arzobispo, a menos de 20 kilómetros en línea recta de aquí; se instalaron en una misma vía, la actual calle Mayor, cada una con su vivienda y sus quiñones o terrenos; la Mitra zaragozana hizo el reparto, y dio doce mulas blancas para trabajar a cada familia". La historia cuenta que el asunto fue un empeño del arzobispo don Agustín de Lezo y Palomeque, sobrino del almirante Blas de Lezo, figura histórica muy nombrada en los últimas semanas por mor de los azares sociopolíticos. La iniciativa cristalizó en 1788; el pueblo conserva un estudio detallado de aquél proceso, compilado y redactado por Ángel Morata en 1988, con motivo del segundo centenario de la repoblación de Almochuel.

La coyuntura forjó el carácter de los almochuelinos. Ángel es una prueba viviente. "Yo no cambio esto por nada, me gusta mi trabajo aunque estoy cerca de la jubilación. Tuve un antiguo secretario que decía que íbamos a cambiarle el nombre al pueblo por Paqué. Cada cosa que se proponía recibía la misma respuesta, ‘paqué’. Hicimos todo lo urgente primero, las piscinas en 2002 por aclamación popular… ahora ya no hay tanto ‘paqué’, hacen falta ideas, porque vienen tiempos mejores económicamente, pero sigue habiendo asuntos pendientes; el agua, por ejemplo".

En datos

Comarca: Campo de Belchite

Población: 29

Distancia a Zaragoza: 66 km

Los imprescindibles

San Gervasio y San Protasio

Se erigió como ermita en el siglo XV, pero en 1788 pasó a ser iglesia gracias al impulso del Arzobispo de Zaragoza D. Agustín de Lezo. De estilo barroco, sufrió daños en la guerra civil; está reconstruida.

El embalse de La Hoya

Sobre un humedal de origen natural se construyó en 1914 un embalse que canalizaba aguas del río Aguasvivas. Tiene en su derredor plantas esteparias como ontinas, tamarices o sisallos.

El ‘tesoro’

En el pueblo se cuenta que hace años llegó gente buscando un ‘tesoro’ en los campos del municipio; al parecer, el asunto partió de un chivatazo en la cárcel en Valencia. No hay constancia de tal tesoro.


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